El Embajador de la República Argentina en Uruguay Alan Beraud realizó este lunes de un acto diplomático y conmemorativo marcado por la asunción del vecino país en la presidencia de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA). En el acto, en el que participó el Presidente del CCIU, Roby Schindler, se destacaron las expresiones del Director de Asuntos Políticos de Cancillería, Martín Vidal, quien felicitó a Argentina por la distinción y anunció que trabajará para que Uruguay participe en el próximo plenario en Argentina. En la foto: El embajador argentino Beraud, sobreviviente del Holocausto Jeannine Brunstein, embajadora de Israel en Uruguay, Michal Hershkovitz.
El acto combinó memoria histórica, definiciones políticas y advertencias sobre el presente. La actividad marcó la asunción de Argentina a la presidencia de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), en un contexto internacional atravesado por el resurgimiento de discursos de odio y, según coincidieron varios oradores, por un aumento del antisemitismo también en Uruguay.
El evento reunió a autoridades diplomáticas de países latinoamericanos y del Caribe especialmente invitados, así como de los países miembros del IHRA, representantes del gobierno uruguayo, referentes de la comunidad judía y una sobreviviente del Holocausto, cuya intervención aportó una dimensión humana a una jornada centrada en la memoria y la responsabilidad contemporánea.
Un liderazgo regional inédito
El embajador argentino en Uruguay, Alan Claudio Beraud, fue el encargado de abrir el bloque principal de intervenciones subrayando el carácter histórico de la presidencia argentina. Se trata de la primera vez que un país de América Latina asume la conducción de la IHRA, organización creada en 1998 y dedicada a la educación, investigación y preservación de la memoria del Holocausto.
Beraud destacó que esta responsabilidad “no llega por casualidad”, sino como resultado de una política de Estado sostenida durante más de dos décadas. Recordó además que Argentina es miembro pleno desde 2002 y alberga una de las comunidades judías más importantes fuera de Israel, nutrida en parte por los más de 5.000 sobrevivientes que llegaron tras la Segunda Guerra Mundial.
El diplomático explicó que la presidencia argentina estará guiada por el lema “Expandiendo las fronteras de la memoria” y se estructurará en torno a tres ejes: fortalecer la educación y la investigación sobre el Holocausto, visibilizar el genocidio del pueblo romaní y profundizar la lucha contra el antisemitismo en todas sus formas.
Asimismo, anunció la realización de dos reuniones plenarias en Buenos Aires —en junio y noviembre— y el impulso de proyectos vinculados al acceso a archivos históricos y al fortalecimiento del trabajo regional en América Latina y el Caribe.
La mirada desde Israel
La embajadora de Israel en Uruguay, Michal Hershkovitz, intervino en su calidad de representante de la presidencia saliente de la IHRA y puso el foco en la coyuntura global.
Señaló que el mundo atraviesa un momento de “preocupante incremento del antisemitismo”, acompañado por discursos de odio y por intentos de negación o distorsión del Holocausto. En ese marco, advirtió que Uruguay no está ajeno a esa tendencia.
Según indicó, en los últimos tres años se han registrado decenas de incidentes antisemitas en el país, en paralelo a un aumento de expresiones de odio. Para Hershkovitz, estos fenómenos refuerzan la necesidad de actuar de forma coordinada entre gobiernos, academia y sociedad civil, y de sostener la educación como herramienta central para preservar la memoria.
La respuesta del gobierno uruguayo
En representación del gobierno uruguayo, el director general para Asuntos Políticos de Cancillería, Martín Vidal, confirmó que el país atraviesa una etapa de reflexión ante señales de deterioro en la convivencia social.
Vidal recordó la reciente creación de un grupo de trabajo interinstitucional para abordar el antisemitismo y el racismo, formalizado por resolución el 7 de abril. La iniciativa surge, explicó, a partir de reportes de organizaciones judías que alertaron sobre un aumento sostenido de expresiones antisemitas.
El grupo estará integrado por organismos públicos, los tres poderes del Estado, instituciones internacionales y organizaciones de la sociedad civil. Entre sus cometidos figuran la elaboración de un diagnóstico, el análisis de denuncias, la revisión de normativa nacional e internacional y la formulación de recomendaciones en un plazo de seis meses.
El jerarca subrayó que Uruguay mantiene una tradición de convivencia y respeto, pero reconoció que ese “espíritu cívico” enfrenta desafíos recientes, en un contexto global que también influye a nivel local.
El antisemitismo a nivel mundial ha experimentado un aumento significativo, tanto a nivel digital como en las acciones físicas. Históricamente, en Uruguay nos hemos sentido orgullosos de la convivencia social en paz, de la integración plena de las minorías étnicas y religiosas a nuestra sociedad. Sin embargo, en los últimos tiempos estamos asistiendo a un claro deterioro de ese espíritu cívico, algo que ha afectado particularmente a la colectividad judía.
La legislación uruguaya cuenta con elementos para castigar las conductas racistas y discriminatorias.
El gobierno me otorgó recientemente la conveniencia de formar un grupo de trabajo que impulse la reflexión y discusión, y la lucha contra el antisemitismo y el racismo en general. Esto fue mediante una resolución del 7 de abril pasado, fundamentalmente luego de que varias organizaciones judías reportaran un aumento sostenido de acciones y expresiones antisemitas. Este grupo de trabajo, que estará integrado por organismos internacionales, instituciones del Estado, organizaciones de la sociedad civil, tendrá como tareas la presentación del estado de situación, informes sobre antisemitismo, la conformación de mesas de diálogo y un informe final con recomendaciones.
El momento más emotivo del acto estuvo a cargo de la sobreviviente del Holocausto Jeannine Brunstein, quien relató su historia de huida desde Bélgica hacia el sur de Francia, España y posteriormente a Uruguay.
Su testimonio recorrió episodios de persecución, clandestinidad y miedo, incluyendo la travesía a pie por los Pirineos junto a su familia para escapar del nazismo. Brunstein subrayó que la condición de sobreviviente no se limita a quienes pasaron por campos de concentración, sino que también abarca a quienes lograron escapar o permanecer ocultos.
“Las cicatrices quedan igual”, afirmó, al tiempo que destacó la importancia de transmitir estas historias a las nuevas generaciones. En línea con esa idea, sostuvo que la memoria no es solo una cuestión del pasado, sino una responsabilidad del presente.
Citando al escritor y sobreviviente Elie Wiesel, recordó que “lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia”, en una advertencia que resonó con el tono general del acto.
Davidovich: “El nunca más sigue siendo una tarea del presente”
El acto en la embajada argentina incluyó la proyección de un testimonio grabado de Mónica Davidovich, sobreviviente del Holocausto residente en Argentina, cuya historia personal volvió a poner en primer plano el valor de la memoria.
Davidovich nació en 1941 en el gueto de Lida, en Bielorrusia, en condiciones extremas: en el sótano de una casa, en plena persecución nazi. Sus padres la entregaron a una familia católica para salvarla. Ellos, junto a su hermana Neja, fueron asesinados. Otra hermana, Esther, logró sobrevivir.
Ya en Argentina, país donde reconstruyó su vida tras la Shoá, Davidovich se convirtió en una activa transmisora de memoria, especialmente a través de su trabajo en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, donde participó en la renovación de su muestra. En su mensaje, subrayó el carácter simbólico de la presidencia argentina de la IHRA, que sucede a Israel, dos países que marcaron su propia historia personal. “Mi vida es un puente entre estas dos naciones”, expresó. Advirtió además sobre la vigencia del antisemitismo, especialmente tras los hechos del 7 de octubre, y llamó a reforzar el compromiso colectivo: “El nunca más sigue siendo una tarea del presente”.

DISCURSO DE PRESIDENTE DEL CCIU ROBY SCHINDLER
Sr. embajador de la República Argentina, Alan Beraud,
Sra. embajadora del Estado de Israel, Mijal Herkowitz, representantes diplomáticos, autoridades nacionales, queridos amigos,
Es un honor y también una responsabilidad muy especial estar hoy aquí, acompañando a la Argentina en la asunción de la presidencia pro tempore de la International Holocaust Remembrance Alliance.
Permítanme empezar por algo simple, pero no menor:
¿Qué es el IHRA?
El IHRA es una alianza internacional compuesta por 35 países “miembros plenos”, que están comprometidos con la memoria de la Shoá, con la educación y la investigación. Pero, sobre todo, es un espacio que nos interpela en el presente, especialmente hoy en día en que van quedando cada vez menos sobrevivientes.
Porque no se trata solamente de recordar lo que pasó, sino preguntarnos, cada uno de nosotros, qué hacemos hoy con esa memoria.
Esta alianza para el recuerdo del Holocausto nos recuerda que la historia no es apenas un museo. Es una advertencia.
Uruguay forma parte de este espacio desde el año 2012, como “miembro observador”.
Y en los últimos años, dimos pasos importantes para profundizar ese compromiso.
En 2024, gracias al impulso de Cancillería y al trabajo conjunto con sociedad civil, Uruguay solicitó su incorporación como miembro pleno.
Tuvimos el privilegio de participar en la última de las reuniones realizadas en Londres, bajo la presidencia del Reino Unido, en diciembre de 2024.
Allí, la delegación uruguaya, liderada por el embajador Álvaro Malmierca, mostró lo mejor de nuestro país: compromiso, seriedad y vocación de diálogo.
Fue, sin exagerar, una participación que dejó una impresión muy positiva en las autoridades del IHRA.
Y eso no es menor. Porque Uruguay tiene cosas muy valiosas para aportar: una tradición democrática sólida, una cultura de respeto y una convicción profunda en los derechos humanos.
Hoy se abre una nueva etapa, con la presidencia de la Argentina.
Y no puedo dejar de decirlo: es una oportunidad.
Una oportunidad para la región.
Una oportunidad para fortalecer la memoria.
Y también, ¿por qué no?, una oportunidad para que Uruguay, mi Uruguay, de la mano de sociedad civil, dé ese paso que aún tiene pendiente.
La pregunta que plantea la Shoá no es solo histórica. Es profundamente actual:
¿Nos quedamos de brazos cruzados al costado del camino… o nos involucramos?
La educación en valores, la formación de ciudadanos conscientes, la capacidad de elegir el bien, incluso en contextos difíciles…, todo eso está en el corazón del trabajo del IHRA.
Porque la Shoá no se trata de un tema “de los judíos” solamente. Se trata de todos nosotros. De la sociedad que queremos ser.
Quiero agradecer especialmente al embajador Alan Beraud por su generosidad al invitarme a compartir estas palabras, y felicitar a la Argentina por asumir este desafío con liderazgo y compromiso.
Estoy seguro de que será una presidencia que dejará huella.
Muchas gracias.