En el día de ayer, fue presentado el libro “El loco de la Bandera”, de Pablo Londinsky, una investigación sobre el raíd antisemita de Héctor Paladino en 1987. En el evento, hizo uso de la palabra el Presidente del CCIU Roby Schindler. A continuación, les dejamos sus expresiones.
Antes que nada quiero agradecer el honor que me confirió Pablo al pedirme que compartiera unas palabras en esta ocasión del lanzamiento de su primer libro “El loco de la bandera”.
Yo conozco a Pablo desde hace muchos años, cuando comenzó como periodista deportivo.
Luego seguí de cerca su gran pasaje en Azul FM, con su programa 12 PM, pero hablarles a uds de Pablo, es un contrasentido, porque todos acá, lo conocen a Pablo. Pero si puedo, compartir alguna cosa que me pasó con él.
Cuando Pablo deja el programa 12 PM, recuerdo haberlo llamado para saber que había pasado, eso fue cerca de fin de año de 2024, por ahí. Me dijo que no había pasado nada, que él mismo fue quien tuvo la iniciativa de dejar la radio, porque quería perseguir otro camino. Lo primero que le pregunté es si no quería venir al Comité, me agradeció y me dijo que no, que tenía en mente otro proyecto; pasó el verano, y al cabo de unos meses de no escuchar nada sobre Pablo, lo volví a llamar y le pedí para reunirnos.
Nos reunimos, le volví a decir que el Comité estaría fascinado de contar con su talento, y ahí fue que me contó, que su proyecto, que se venía dilatando un poco más de lo deseado, era, trabajar en la Embajada de Israel. También me contó que estaba muy metido en la escritura de un libro sobre el caso Paladino.
Finalmente, esa espera terminó valiendo la pena, porque Pablo entró a trabajar en la Embajada, y yo creo que hoy la Embajada tiene, al mejor exponente de la colectividad judía del Uruguay, en cuanto a conocimiento internacional, conocimiento de la dinámica de la Cancillería uruguaya, tiene un buen decir, tiene un muy buen escribir, y donde sea que aparece, nos deja muy bien representados, con su sólida formación y su respetuosa forma de expresarse.
También esa espera, deduzco, le permitió enfocarse en la ardua y puntillosa investigación que tuvo que hacer, para concretar un libro que reúne muchas cosas a la vez: es fácil de leer, rescata un hecho real que pasó acá, en Uruguay, y que se lo había tragado el olvido.
El libro recuerda al Dr. Nahum Bergstein, de bendita memoria, quien a raíz de estos asesinatos, impulsó la enmienda del art. 149 del código penal, introduciendo como delito, la incitación al odio y la comisión de actos de odio, a pesar que parecería que el art. 149 con todas sus enmiendas es la bolilla que los fiscales y jueces se rifan, a juzgar por como no lo utilizan.
El libro además, nos permite ponernos en la piel de quienes sobrevivieron al hecho, Nora Melgar, la esposa de Delfino, uno de los asesinados, la de Nicolas Scheck, herido, y la de la familia Lazovsky, a través de la figura de Fabián, el hijo menor de Simón, de bendita memoria.
Es increíble como a veces se dan las cosas. Cuando ocurrieron estos asesinatos, el 21 de diciembre de 1987 yo no estaba en Montevideo, por lo que no tuve ni tengo recuerdos vivos del horror que significó. Pero las vueltas de la vida, llevaron a que cuando murió Paladino, me tocó a mí, como presidente del Comité Central, llamar a Fabian Lazovsky, a quien yo no conocía, para darle la noticia.
El libro de Pablo “El loco de la bandera”, llega en un momento muy particular, donde el antisemitismo mundial, regional y local, está en su punto más alto. Este libro, pone sobre la mesa y sobre la agenda local, un tema en el que yo insisto cada vez que puedo, que es la gravedad que supone acostumbrarnos a los discursos de odio, a las narrativas dichas con ambición de estigmatizar, acusar y demonizar al único país judío, Israel, y por asociación, odiar al judío.
Hace pocos días, el senador Javier García planteó en el Senado de la República, la creación de un centro de monitoreo de antisemitismo, frente a la escalada de hechos antisemitas, acá en nuestro propio país, y lo hizo haciendo referencia al libro “El loco de la bandera”, de Pablo, como si eso solo, no bastara para que compren el libro, lo lean, y lo recomienden.
Créanme, no se van arrepentir.
Y ahora sí, para terminar, una consideración especial para Martin Natalevich, quien colaboró en la edición del libro, y a vos Pablo, otra vez, gracias por el honor, que me concediste.
Te deseo de todo el éxito del mundo con este, tu primer libro.
Muchas gracias y buenas noches!