Entre icebergs y pingüinos: la hazaña de la nadadora israelí en la Antártida

16/Mar/2026

Israel Económico

 

 

Entre icebergs y pingüinos, la nadadora israelí Shany Goldental completó 750 metros en aguas bajo cero de la Antártida. Meses de entrenamiento, logística extrema y coraje personal hicieron posible esta hazaña única

 

Lejos del ruido de la guerra en Medio Oriente y entre el silencio blanco de la Antártida, la nadadora israelí Shany Goldental, de 38 años, cumplió un sueño de toda la vida: se lanzó a aguas a menos de 1 °C y nadó 750 metros entre icebergs y pingüinos, alzando la bandera de Israel.

 

Detrás de la hazaña hubo meses de entrenamiento y una compleja operación de seguridad. «Durante el último año asistí a campamentos de entrenamiento en Austria, que sumaron unas tres semanas, y recaudé fondos para la expedición a través de una campaña de crowdfunding», contó Shany.Noticias económicas Israel

 

Entrevistada por teléfono por el portal Ynetnews, la nadadora recordó que el agua de la Antártida no es cualquier agua fría: «En el mundo de la natación en hielo, se considera agua helada hasta los 5 °C. Pero la temperatura en la que nadé era apenas 0,9 °C», precisó.

 

La proeza no comienza directamente desde el barco.

 

«No se puede simplemente saltar al agua desde la embarcación, no es seguro y tampoco es posible por la estructura y los sistemas del barco», aclaró Goldental.

 

En cambio, los nadadores son trasladados en pequeñas lanchas motoras hasta un punto seguro, donde «la distancia se mide con precisión y se marca el recorrido». Cada nadador completa varias vueltas de ida y vuelta hasta alcanzar la distancia prevista, siempre acompañado de varios barcos de seguridad.

 

No solo una hazaña física

 

Shany destacó que la preparación física es solo una parte de la hazaña. «El primer nado en agua helada fue de prueba: 250 metros para comprobar que el cuerpo responde bien al frío y que podemos manejar las condiciones», explicó.

 

Solo después de superar ese test y cuando las condiciones lo permiten, se autoriza el nado largo. La recuperación también es crítica dijo la israelí, quien describió de manera dramática la fase de emergencia tras enfrentarse al agua bajo cero: «no puedes hacer nada por tu cuenta, varias personas se encargan de que el cuerpo no entre en hipotermia».

 

Goldental contó que, además de la proeza física, entre los hielos vivió un encuentro único con la naturaleza. «Vimos icebergs chocando, bahías increíbles, pingüinos, focas, leones marinos, ballenas y orcas, simplemente un lugar increíble».

 

Como si eso fuera poco, «soy la primera mujer israelí en nadar en la Antártida», declaró orgullosa. «Me lo propuse a mí misma: llegar al fin del mundo y nadar allí».

 

La nadadora reconoció que la guerra en Israel aceleró su decisión: «sentí que no podía esperar, nunca se sabe cuándo habrá un conflicto o algo puede pasar».

 

«La guerra me mostró lo frágil que es la vida», aseguró, emocionada.