Al cubrir la tensión con Irán y las especulaciones acerca de si habrá o no finalmente una guerra entre Irán y Estados Unidos, uno de los elementos recurrentes en Israel son las entrevistas a expertos en temática de actualidad iraní, destacándose algunos que inclusive nacieron en Irán. Uno de ellos es Meir Javedanfar, experto en seguridad y política de Irán, catedrático en la Universidad Reichmann.
En una entrevista concedida a la radio pública israelí KAN este domingo, fue notorio que observa la situación con dolor y frustración. ·”El pueblo iraní siente que se olvidaron de él, que lo dejan a merced del régimen”, dijo en tono acusatorio, recordando que hace ya semanas el presidente Donald Trump exhortó a los iraníes a salir a la calle a protestar afirmando que “la ayuda está en camino”. Decenas de miles fueron asesinados desde entonces.
Sus declaraciones nos recordaron una entrevista que realizamos a Meir Javedanfar al cumplirse 40 años de la revolución islámica del Ayatollah Khomeini. Evidentemente, pasaron ya varios años desde entonces, pero su testimonio, sus recuerdos, no han perdido absolutamente ninguna relevancia. Al contrario.
P: Meir, tú eres hoy un gran experto en el tema iraní pero además naciste allí. Eras miembro de la comunidad judía de Irán, te fuiste después de la revolución, en 1987, y desde 2004 vives en Israel. ¿Cómo ves hoy a la revolución islámica?
R: La revolución iraní era el evento más grande y más importante de la historia contemporánea de Irán, pero fue secuestrada. Muchas de las personas que habían sido encarceladas y torturadas antes de la revolución porque querían hacerla posible, para tener una sociedad con más justicia y democracia, después se dieron cuenta de que el Ayatola Khomeini, que decía que iba a ser el líder de la revolución y después dejarla en las manos del pueblo, secuestró la revolución y mató y torturó, a veces a la misma gente que sufrió lo mismo antes de la revolución, en la época del Shah. Hizo lo mismo, mucha gente que apoyó la revolución tenía que escapar. En muy poco tiempo la gente se dio cuenta de que había cometido un gran error.
Había mujeres sin hijab que se lo pusieron para mostrar su solidaridad con la revolución porque creían que íbamos a ver un Irán democrático, con justicia, que los pobres iban a tener un futuro, que el dinero no iba a estar solamente en manos de las élites… Y yo creo que, como mucha gente, me hubiera gustado tener un Irán así, que iba a tener relaciones con muchos países, pero nadie sabía que el Ayatola Khomeini iba a ser un gran ladrón. Robó toda la esperanza del pueblo, maltrató a su propia gente y su régimen ha estado llevando a Irán en una dirección con la que mucha gente de Irán no está de acuerdo.
P: ¿Cómo se distingue entre todas estas cosas tan negativas que inspira un régimen como el de los Ayatolas, y los recuerdos que me imagino que tienes de amigos y vecinos en Irán?
R: Viviendo como judíos en Irán nuestra relación con nuestros vecinos es lo mismo que yo escucho de los judíos argentinos con sus vecinos en Argentina que no eran judíos, y probablemente con como tú viviste en Uruguay con tus vecinos: hay buena y mala gente. Como en todos lados. Quien vivió en Teherán, vivió muy bien, había muy poco antisemitismo. Ocho meses después de mi Bar Mitzvá en Teherán fuimos a Inglaterra como refugiados. Hasta hoy yo apoyo-después de Israel obviamente- al equipo de Irán en fútbol o cualquier otro deporte. Claro que Irán nunca a a jugar contra Israel. En ese caso quizás sería otra cosa. Hoy en día me considero primero israelí y después iraní.
P: En tu caso, el tema de la doble identidad, los dos amores, es un desafío especial.
R: Yo era un nacionalista de Irán y el nacionalismo iraní no tiene problema con Israel. Y claro que me encantaría poder volver a ver el país en el que nací, donde tengo amigos, donde crecí y me desarrollé. Tengo que admitir también que a veces cuando veo la pobreza en Irán lloro; de verdad, escuchar a alguien que habla tu idioma materno sufriendo y llorando me afecta mucho y yo no puedo parar las lágrimas. Es super duro ver lo que está pasando en este pueblo
P: Eras pequeño, ¿pero recuerdas algo de esos días tan álgidos de la revolución islámica?
R: Tiroteos, yo me acuerdo de que escuchaba tiroteos. De lo otro que me acuerdo, por razones no tan buenas, es que Khomeini empezó a atacar a sus aliados de antes de la revolución, entonces había tiroteos. Una noche yo estaba cruzando la calle jugando al fútbol, que es un gran amor de muchos de los iraníes, y un auto me chocó, casi muero, y estuve en una ambulancia dando vueltas porque todos los hospitales estaban llenos de jóvenes iraníes que el régimen había asesinado hasta que por fin encontraron un hospital para mí. Después llegué a casa y estaba vomitando sangre, fue una noche de miseria. Pero de esa noche yo me acuerdo porque había muchas manifestaciones y la ambulancia estaba yendo de un hospital a otro para encontrar alguno que me aceptara.
P: Claro que a esa edad no podías entender qué estaba pasando, ¿pero se sentía que algo estaba cambiando?
Lo sentí mucho. En ese entonces para un niño iraní el programa de televisión de los niños era muy importante, duraba una hora, y yo me acuerdo de que de repente Mickey Mouse desapareció, no más Pato Donald, son “imperialistas”, no sé qué” y se fueron. Se quedó la Pantera Rosa y el Pájaro Loco, no sé por qué, y empezaron a llegar dibujos de Japón y todo, más miserables, no tenía mucho… Esa hora era casi santa para los niños iraníes, no había que molestar, y en medio del programa lo paraban por 15 minutos para que la gente rezara. Puedo decir que muchos de los niños iraníes ya empezaron a ser contrarios a la revolución en ese momento.(risa)
P: Estimo que tus padres vivieron todo aquello de ota forma.
R: Tenían más miedo, pero en ese tiempo lo que les preocupó más era la guerra Irán Irak. En 1987 yo tenía casi 14 años y de repente el régimen iraní empezó a forzar a los judíos a que fueran a la escuela en Shabat. Antes lo respetaban, pero el ministro de Asuntos Interiores, ex embajador de Irán en Siria, regresó a Irán y empezó a forzar a los cristianos a ir a la escuela los domingos y a los judíos en shabat. Si me hubiera quedado un año más no me hubieran dejado salir del país por no ir al Ejército, por lo cual mis padres ya decidieron salir de Irán y salimos.
P: ¿Qué Irán tienes tú en tu corazón?
R: Fui muy afortunado porque crecí en Teherán. Recuerdo que entre mis 9 y mis 14 mi papá tenía una farmacia, entre las 4 y las 7 no había nadie en casa y yo estaba solo, entonces siempre iba a la casa de mis vecinos musulmanes. Ellos me criaron, fueron como mi familia, más que mi familia, nunca sentí que ellos, ni por un segundo, hicieran diferencia porque era judío. Mi mamá y yo, que crecimos en Teherán, no sentimos antisemitismo y el orgullo de ser iraní es muy fuerte. Pero gente como mi papá, de ciudades más pequeñas, sí sintió más antisemitismo. Ellos quieren a Irán pero no son nacionalistas. Yo soy israelí, pero para mí el país y el pueblo iraní son muy importantes. Yo nunca voy a olvidar cómo el régimen hizo la vida difícil para los iraníes, incluyendo mi familia, cuando nos forzaron a ir a la escuela en shabat, pero nunca voy a olvidar tampoco cómo me querían mis vecinos musulmanes, cómo me criaron como si fuera su hijo. Con esa convivencia que tenía con musulmanes, ojalá que pueda algún día apoyar al proceso de paz entre judíos y musulmanes en esta región, porque necesitamos más entendimiento entre nosotros.