3-11-2011 Liga árabe. El gobierno aceptó hoja de ruta, aunque leales mataron a 25 rebeldes
Del papel a la acción hay una gran distancia, al menos en Siria, donde las autoridades se comprometieron ayer ante la Liga Árabe a cesar la violencia y liberar a los detenidos durante las protestas contra el régimen, mientras leales al gobierno asesinaban a 25 rebeldes ataques armados.
La hoja de ruta trazada por una comisión ministerial de la Liga recibió la aprobación del gobierno sirio, que también aceptó abrir sus fronteras al escrutinio de observadores árabes y de la prensa internacional. El presidente de la comisión mediadora árabe, el ministro catarí de Exteriores, Hamad bin Yasem al Zani, compareció ayer ante la prensa para leer la hoja de ruta y lanzar una advertencia: la única garantía válida por parte de Siria es la inmediata implementación del plan para acabar con la crisis. Si no lo hace así, amenazó Al Zani, los países árabes volverán a reunirse para tomar medidas.
Además del cese de toda represión violenta y de la liberación de los detenidos, el plan estipula el repliegue de ciudades y barrios del país de «toda presencia armada». Ante la presión internacional, Damasco, capital siria, recibe así un balón de oxígeno gentileza de sus vecinos árabes, que desean evitar a toda costa una eventual intervención extranjera y son muy conscientes de la vital importancia estratégica de Siria. Como reconoció ante los periodistas el secretario general de la Liga Árabe, el egipcio Nabil al Arabi, la iniciativa de este organismo tenía un propósito fundamental: «Encontrar una solución árabe a la crisis».
Las autoridades sirias, por su parte, insistieron en su argumentación de que siempre han apostado por el diálogo nacional como forma de salir de la crisis creada por la rebelión popular que reclama la marcha del presidente, Bachar al Asad, desde marzo. El embajador sirio ante la Liga Árabe, Yusef Ahmed, dijo en la Liga Árabe que «algunos dentro y fuera del país» quieren que la crisis se extienda y de «abrir la puerta a intervenciones extranjeras lejanas al interés nacional».
La oposición siria en el exilio recibió con grandes dosis de escepticismo el anuncio del cese de la violencia, que no es el primero desde el comienzo de la represión. El 18 de agosto, Al Asad aseguró en una llamada telefónica al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, que había detenido las operaciones de sus fuerzas de seguridad contra civiles. La llamada de Asad y su compromiso a cesar la violencia no impidió que ayer se viviera una nueva jornada sangrienta en Siria, con la muerte de al menos 25 personas, 21 de ellas en la rebelde provincia de Homs (centro), la más activa en la sublevación contra Al Asad. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos precisó que los fallecidos en Haula eran trabajadores de una pequeña fábrica que perdieron la vida por disparos de un grupo armado proveniente de aldeas cercanas. (EFE)
EEUU y ONU desconfían del compromiso sirio
El gobierno de Estados Unidos recibió ayer con escepticismo el compromiso del régimen sirio de frenar la violencia y liberar a los detenidos en las protestas, y advirtió que es posible que sólo tome «medios pasos» o «medidas parciales». El Departamento de Estado estadounidense no analizó aún el contenido de la propuesta de la Liga Árabe que ayer firmó el gobierno sirio, según indicó su portavoz, Victoria Nuland, en su conferencia de prensa diaria. No obstante, subrayó, Siria «ha hecho un montón de promesas a la comunidad internacional en el pasado». Los grupos opositores sirios y el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, también expresaron sus dudas de que el gobierno de Bachar Al Asad vaya a cumplir sus promesas. «Debe ponerse fin de forma inmediata y sin excusas al asesinato de civiles», afirmó Ban, quien subrayó que el pueblo sirio «lleva sufriendo desde hace mucho tiempo».
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El Observador