Hablan los padres de los estudiantes atacados por antisemitas

23/Dic/2025

Semanario Hebreo Jai- por Ana Jerozolimski

 

El dolor, el estupor, la rabia y también la convicción de que “esto no puede quedar así”, fueron los sentimientos que se mezclaron en el corazón y la mente de los padres de los dos chicos judíos que el 24 de noviembre fueron agredidos por otros menores de edad -pero mayores que ellos-, que les reconocieron el uniforme y los atacaron por su condición judía. Ambos coincidieron en elogiar y agradecer el apoyo que recibieron del CCIU en todos los aspectos

Conversamos con la madre del menor de ellos, de 13 años, que también fue agredida verbalmente, y con el padre del mayor de los dos, de 14, que no presenció lo sucedido en el momento del ataque, pero afirma que “nunca vi así a mi hijo”. Uno de los puntos que más importante le resulta destacar es que hay que denunciar. Es esencial, sostiene el padre, no se puede dejar estas causas abiertas e impunes.

A fin de compartir los dos testimonios en la forma más directa y auténtica posible, los reproduciremos por separado, sin editar una combinación entre ambos.

Primero la madre del menor.

P: ¿Cómo resumir lo que pasó?

R: Ante todo, recordemos que los atacantes tienen una medida de restricción para con mi hijo, para con su amigo, para con mi casa y para conmigo, ya que a mí también me insultaron. Esto es lo primero que hay que señalar. Evidentemente esto era un proceso que necesitábamos terminar con los chicos, sobre todo para ellos. Mentalmente era algo que había que darle un cierre más que nada para que se entienda que un acto como el ocurrido tiene sus consecuencias.

P: Recordemos cómo fue exactamente que pasó todo.

R: Era un día normal, común y corriente, mi hijo y su amigo , que no son chicos de andar deambulando por las calles, nos pidieron si podían ir a tomar algo al shopping y pasar por lo de un amigo. Y estaban volviendo a la hora que habíamos pedido que vuelvan.

Se dieron cuenta que por atrás unos chicos les están hablando y que les dicen algo del logo del colegio, que tiene tanto letras en hebreo como un símbolo. Les empezaron a gritar “judíos de mierda, sabemos que van a la Integral, ya sabemos lo que hicieron, corran porque se las vamos a dar”.

Durante una cuadra y pico lo repetían y estaba claro que no era un juego. Ellos se dieron vuelta y vieron a los otros chiquilines, les dijeron que los dejen tranquilos, pero ellos continuaban diciéndoles que corran, que les iban a pegar.

P: ¿Estaban cerca, hubo contacto?

R: Mi hijo, por ejemplo, tenía una bebida en la mano que uno se la arrancó, se la tomó y después se la dejó al otro nene como diciendo, tomá, tirála vos. Se la dio arrugada. Todo el tiempo era como esa agresión de “tengo el control sobre vos”.

En determinado momento se dividieron entre ellos y cada uno se “encarga” de uno de los chicos. En un momento al otro nene lo acorralan más y hasta le preguntan “¿adónde vas a ir?”.  Empieza a correr y el otro chico agarra una baldosa de una obra y lo corre con la baldosa en alto, se ve muy bien que le quería pegar.

La intervención de la madre

P: ¿Cuándo entrás vos en escena?

R: Fue en ese momento que por casualidades de la vida, llega un pedido en mi casa, tocan timbre, yo salgo y ahí veo que mi hijo pasa corriendo de largo, o sea no se detiene en casa, corre gritando, pidiendo “ayuda, ayuda por favor,que alguien me ayude”. Ahí es cuando yo salgo a la puerta. Vi a uno de los chicos con la baldosa en la mano, el alto. El amigo de mi hijo todavía estaba 200 metros para atrás, había empezado a correr después que el otro lo tenía acorralado contra una pared .

P: ¿Qué hiciste?

R: Grité “¿qué estás haciendo? Metéte con alguien de tu edad, bajá la baldosa. ¿estás loco?”.Me gritó entonces también a mí “judía de mierda, no te preocupes, sé dónde vivís”. Se enfrentaron a mí, yo les grité de todo. “No te preocupes, vení con quien quieras, te estoy esperando”. Te sale de todo como si uno tuviera un león adentro ¿no?  Primero porque se meten con tu hijo, y segundo porque se están metiendo con una condición tuya. No se puedo no enfrentarlo.

Y ahí entró en escena un vecino que lo frena al que corría a mi hijo, enseguida salió otro vecino que me sintió gritar y ahí llegó corriendo el amigo de mi hijo. Mientras yo discuto del otro lado de la acera con estos chiquilines. Hacen como que se van pero unos minutos después te quedan mirando desde la esquina a ver qué hacíamos. Todavía con esa impunidad. Ahí fue cuando de nuevo, como una leona, salí corriendo y cuando me vieron se fueron.

P: Creo que es importante destacar…entiendo que los vecinos que salieron a ayudar no son judíos.

R: Así es. Ellos entendieron enseguida lo que estaba pasando, Mi hijo dijo enseguida que lo están atacando porque reconocieron la remera de su escuela…Y no los conocían.

P: ¿Y a los atacantes los habían visto alguna vez?

R: No, nunca, fue algo casual.

La denuncia

P: Y allí llegó el proceso de hacer la denuncia me imagino.

R: Primero llamé al papá del amigo de mi hijo, que estaba en camino, para que vayamos juntos a hacer la denuncia. Fuimos a la comisaría, nos dijeron que volviéramos más tarde para presentarla ante alguien específico, volvimos de noche y lo hicimos.

P: ¿Cuánto entró en escena el Comité Central Israelita?

R: Enseguida, nos dio un apoyo increíble. Hay gente que critica sin saber nada. Hay que sacarse el sombrero porque nos apoyaron en todo, desde abogados hasta llamar para ver si precisamos algo, todo, a través de sus profesionales.

P: Y el Estado, representado primero en la Policía y luego en la Justicia, parece que actuó rápido…

R: Así es. Se movieron con mucha rapidez.

Plena convicción: hay que denunciar

P: ¿Dudaste en algún momento si denunciar, si luchar por esto?

R: Para nada. Atacar a los chicos y a mí por nuestra identidad judía, es como querer que uno se despoje de lo que le pertenece. Esto podría haber sido contra otros por el color de piel, por lo que sea. Enseguida dijimos vamos por todo, nunca lo habríamos dejado de lado algo así. Es por nosotros y para que ningún otro niño, ni ninguna otra madre, ni ninguna otra persona ni judía ni de otra religión, ni de otra cultura, tenga que pasar por una situación de violencia y odio.

Antisemitismo en Uruguay

P: ¿Te sorprendió el incidente? Sabemos que hay un gran aumento del antisemitismo.

R: Verdaderamente no. Son bastantes los desastres que hay últimamente. Se esperaba que en algún momento hubiera algo. Pero claro que uno nunca se imagina que va a ser con el hijo de uno. Pero con todo lo que pasa a nivel mundial, esto se traslada también acá. Muchos ven los mensajes de odio, se los embanderan como propios, además les falta información y repiten cosas sin saber.

P: Yo estoy convencida que luchar contra el antisemitismo no es sólo por la comunidad judía sino por el bien de Uruguay.

R: Sin duda ninguna. Uruguay es un país democrático, muy libre, ha recibido inmigrantes de muchísimas religiones y de muchísimos lados, que han ayudado a convertir lo que este país es hoy. Entonces hay que mantener el respeto.

¿Qué les dirías?

P: ¿Te gustaría tener la oportunidad de decirles algo a los chiquilines que atacaron a tu hijo y su amigo?

R: La verdad, tal vez puede ser que sí. Quisiera poder entender por qué hicieron eso, de dónde viene. Si es por falta de estudios, si es algo que el sistema está transmitiendo de mala forma, porque yo creo que a nivel institucional, en la educación, creo que el respeto es clave. Está bien que los sancionaron y los mandaron a estudiar sobre cómo se comporta en sociedad, pero creo que a nivel escolar, liceal, hay que tener determinadas herramientas para poder informarles sobre lo que pasó en el pasado para que no se vuelva a repetir, y sobre lo que pasa hoy.

La sentencia

P: ¿Te pareció bien la pena que les dieron?

R  Dentro de todo como son menores, creo que está bien.

Tampoco pretendemos que vayan a la cárcel ni nada de eso. Son adolescentes que están empezando a construir su identidad, que tienen que saber sobre educación, y capaz que les faltan esas herramientas. Creo que escuchan muchas cosas de oído y que les falta información. Creo que necesitan esa educación en convivencia y respeto, que es como lo más clave.

Y tienen que entender que cosas que pasan lejos, aunque tengamos la misma religión, no tiene nada que ver. Además, somos uruguayos que vivimos acá como ellos, que tenemos el derecho de vivir en paz y en tranquilidad, y que está bien que cada uno tenga su forma de pensar, y pueden estar de acuerdo o no, pero debemos convivir en paz, ¿no? Y para eso hace falta mucha educación.

A modo de resumen¨

P: ¿Quisieras agregar algo?

R: Quiero agradecer a la colectividad entera, porque la verdad que las muestras de afecto, de cariño y de empatía de todos es muy importante.

Es muy importante el mensaje que si nos tocan a uno nos tocan a todos. Y seguiremos levantando la cabeza siempre, porque de eso se trata. No pararemos y seguiremos adelante, claro que sí.

El testimonio del padre del chico mayor, que no entra en lo descriptivo del incidente ya que no fue testigo. Presentó la denuncia como representante legal de su hijo, junto a él, a su amigo y la madre del amigo.

P: ¿Cómo estaba tu hijo cuando llegaste a lo de su amigo sabiendo ya lo que había ocurrido?

R: Nunca lo había visto así, lloraba, lloraba, lloraba.

P: Y me imagino que te preguntas cómo podía haber pasado algo así.

R: Lo que pasa es que hay un discurso que circula, de odio, y uno no sabe a qué cabecita se llega.  Nuestros abuelos sufrieron toda la vida una persecución y nosotros no podemos permitir que hoy vuelva a pasar.

No hay que esconderse

P: Esto da inseguridad. ¿Cómo vivir con ello?

R: Yo considero que no tenemos que esconder quiénes somos, Mi hijo se toma todos los días el bus para ir al liceo y ahí viene solo y quiero que siempre tenga orgullo de llevar su uniforme. El problema de lo que pasó va más allá por supuesto de nuestro hijo. El discurso antisemita en las redes sociales, inclusive de parte de figuras políticas, ha aumentado mucho. Esta vez nos tocó a nosotros pero era cuestión de tiempo, le podría haber tocado a cualquiera.

P: ¿Tu hijo está bien ahora?

R: Sí. El día del incidente fue el último día que se puso el uniforme del liceo, porque ya terminaban las clases. Me daba miedo que al día siguiente no quisiera salir conmigo. Se fue a casa de amigos y solo. Un alivio para nosotros como padres. O sea, siguió su vida normal. Ya me preguntó qué pasa si se topa con esos muchachos otra vez, le dije que nada, que sigue adelante, a menos que lo insulten o ataque de nuevo, eso está claro. Pero estaba muy angustiado, nunca había vivido un incidente antisemita.

No estamos solos

P: ¿Quisieras destacar algo especial?

R: Quiero destacar a los dos vecinos no judíos que vieron toda la situación y se pusieron entre los otros dos chiquilines y nuestros hijos. Después fueron ubicados los atacantes con las filmaciones de las cámaras en la zona.

Y paralelamente se hizo la denuncia al Comité Central Israelita cuyo apoyo fue importantísimo. De ahí pasó a fiscalía, investigación. Y creo que todo fue rápido, menos de un mes y ya se procesó a los responsables. Quiero destacar también la importancia de hacer la denuncia. No se lo puede dejar pasar.

P: ¿Qué te pareció la pena?

R: Perfecta. O sea, obviamente uno no es juez. Uno no entiende mucho de la Justicia pero la sensación que tenemos a nivel familiar de que hubo un respaldo y que hubo unas consecuencias, para las siguientes personas la piensen otra vez. O sea, que no lo vuelvan a hacer. Que entiendan que insultar o faltarle respeto por un tema de antisemitismo no es gratis. Es una buena pena.

Claro que si se hubiera tratado de mayores de edad, la pena habría sido mayor.

Imposible no denunciar, es clave

P: Entiendo que en ningún momento dudaste si denunciar.

R: En absoluto. Si las familias no llegan hasta el final, no hay un proceso. Hay que llegar a las últimas consecuencias y no dejar las cosas por la mitad porque si no, no hay visibilidad. Y eso es importante, para que se sepa y se vea que procesaron a dos chiquilines por decirles judíos de mierda a otros dos chiquilines. Es inaceptable que se ataque a una persona por su condición judía, por su raza, por su credo o por la orientación sexual.

Aumento del antisemitismo en el país

P: ¿Cómo se llegó a esto en Uruguay en tu opinión?

R: En la calle hay más banderas de Palestina que de Uruguay y esto tiene mucho que ver. Hay un discurso de parte de la izquierda en Uruguay y el mundo, populismo, yo veo ahí el problema. Pero quiero destacar que no estamos solos, los chiquilines no están solos. Y recalcar el apoyo de la Policía, que fue fundamental.

La actitud de la Policía fue absolutamente positiva.  Todo mi respeto a la Policía.

P: ¿Crees que la pena ayudará?

R: Yo espero que esos chicos se hayan arrepentido, que vean que no se la van a llevar de arriba, que no se puede ofender y lastimar a dos judíos y no pagar por eso.  Lamentablemente, cuando pasó esto, dije “bienvenidos al mundo real”.

Resumen clave

P: Ahora ¿quisieras agregar algo?

R  Am Israel Jai