La tecnología israelí se alía con el poder manufacturero de China

04/Oct/2010

The Wall Street Journal

La tecnología israelí se alía con el poder manufacturero de China

La tecnología israelí se alía con el poder manufacturero de China
24-09-10
SUZHOU, China—Una firma israelí de capital privado espera ganar dinero combinando las capacidades de Israel en cuanto a investigación y desarrollo con el poder manufacturero de China, aprovechando el apetito del país asiático por las tecnologías extranjeras.
La compañía, Infinity Group, compra propiedad intelectual a empresas israelíes de alta tecnología, que frecuentemente no pueden ganar dinero con sus invenciones en el mercado local debido a su tamaño pequeño y a los elevados costos de producción. Luego, Infinity vende o licencia los derechos intelectuales a una compañía china en la que invierte. La compañía china posteriormente desarrolla formas de usar la tecnología, aprovechando la capacidad manufacturera de China, y creando nuevos productos y aplicaciones que pueden alimentar la enorme cuota que tiene ese país en la cadena global de suministro y al mismo tiempo capturar parte de su gran mercado doméstico.
Infinity creó un banco para comprar propiedad intelectual en Israel y posiblemente en otros países para que sea usada en China. Hace poco, dicho banco invirtió US$5,2 millones en Maayan Ventures, una cadena de incubadoras de proyectos tecnológicos que opera en la bolsa de Tel Aviv.
Este enfoque «se basa en el concepto de que los chinos quieren estar más arriba en la cadena global de suministro», explica Amir Gal-Or , de 48 años, socio de Infinity.
La estrategia de Infinity contrasta con la renuencia de muchos inversionistas extranjeros a compartir tecnología avanzada con China por razones de competencia. Y algunos potenciales inversionistas en China se han mantenido al margen preocupados por los robos de derechos de propiedad intelectual.
El éxito de la estrategia de Infinity, que a menudo supone inversiones modestas de unos pocos millones de dólares a la vez, está por verse. Su fondo insignia, el I-China, fue creado hace tres años, por lo que es demasiado pronto para que tenga rentabilidad con la venta de sus participaciones a otros inversionistas o a través de ofertas públicas. Sin embargo, un fondo chino y más pequeño, creado en 2004, ha generado una tasa interna de retorno respetable de 33%.
Y a la firma le está yendo bien en la recaudación de dinero y en el apoyo que recibe del gobierno chino. Infinity ahora administra más de US$700 millones a través de dos fondos en dólares y nueve fondos ubicados en China que invierten tanto dólares como en yuanes en asociaciones con gobiernos locales chinos.
Su principal respaldo es IDB Group, un conglomerado israelí con más de US$30.000 millones en total de activos.
En un caso, Infinity invirtió en una compañía china y la ayudó a comprar tecnología para el empaquetado de chips a un fabricante israelí que no pudo obtener ganancias con su invención. La compañía israelí no estaba asociada con otros proveedores, lo que le dificultaba llegar al mercado, dice Steven Hsieh, director del fondo Infinity I-China. «No hay una cadena de suministro en Israel y la situación era muy inestable», explica.
El comprador en el país asiático, China WLCSP Ltd. incrementó las ganancias, redujo los costos de producción y encontró un nicho para el empaquetado de sensores de imagen utilizados en los teléfonos celulares con cámara, que representan un mercado de más de US$7.000 millones al año.
China WLCSP dice que ahora controla más de 11% de este mercado, lo que la hace un competidor formidable con jugadores mucho más grandes en la industria, incluyendo Toshiba Corp., Samsung Electronics Co. y STMicroelectronics NV.
Wang Wei, el principal ejecutivo de China WLCSP, dice que espera salir a la bolsa en China este año. «Algunas compañías en Israel están en bancarrota pero en China pueden tener éxito», dice Wang.
La frustración entre las empresas extranjeras en China ha sido manifestada repetidas veces en los últimos meses, en parte debido al débil historial en la protección de los derechos de propiedad intelectual. Y algunos sugieren que Infinity puede estar yendo demasiado lejos. «A China no se la conoce por ser respetuosa de la propiedad intelectual extranjera», dice James McNaught-Davis, socio de WHEB Ventures, una firma europea de capital privado que se especializa en tecnologías limpias.
«Yo me preocuparía si fuera los israelíes»,Gal-Or dice que confía en que China avance en la dirección correcta en la medida en que sus líderes promueven el desarrollo y la protección de los derechos de propiedad intelectual para incrementar el crecimiento.