El brillante gran maestro Daniel Naroditsky, hijo de inmigrantes judíos, alcanzó fama como jugador, autor y divulgador de ajedrez. Su inesperada muerte a los 29 años y el hostigamiento que sufrió en sus últimos meses sacuden el ámbito del ajedrez.
El gran maestro estadounidense Daniel Naroditsky, hijo de inmigrantes judíos de Ucrania y Azerbaiyán, falleció inesperadamente a los 29 años en su casa de Charlotte, Carolina del Norte.
Nacido en California, creció en un hogar que valoraba la educación y la cultura judía, y desde niño mostró una memoria prodigiosa y una concentración poco común. Su familia, que llegó a Estados Unidos tras la disolución de la Unión Soviética, cultivó en él el amor por el conocimiento y el rigor intelectual, rasgos que marcarían su brillante trayectoria ajedrecística.
El Centro de Ajedrez de Charlotte, donde Naroditsky se formó y trabajó como entrenador, confirmó la noticia el lunes. «Con gran tristeza compartimos el inesperado fallecimiento de Daniel Naroditsky. Daniel fue un talentoso ajedrecista, comentarista y educador, y un miembro muy querido de la comunidad ajedrecística, admirado y respetado por aficionados y jugadores de todo el mundo», señaló la institución en un comunicado.
Un prodigio del tablero
Naroditsky comenzó a jugar a los seis años y se convirtió en Gran Maestro a los 18, el título más alto del ajedrez después del de campeón mundial. Estudió Historia en la Universidad de Stanford, de donde se graduó en 2019, tras tomarse un año sabático para competir. Desde su juventud destacó por combinar la excelencia deportiva con la divulgación: fue autor de varios libros sobre estrategia ajedrecística y un referente para miles de jóvenes que siguieron su carrera en línea.
Además de su talento sobre el tablero, Naroditsky fue una figura pionera en la difusión digital del ajedrez. A través de sus transmisiones en Twitch —donde contaba con más de 340.000 seguidores— y su canal de YouTube —con casi medio millón— logró acercar el juego a nuevas generaciones. Su estilo calmado, pedagógico y accesible lo convirtió en una de las voces más influyentes del ajedrez contemporáneo.
El gran maestro Hikaru Nakamura, uno de sus amigos más cercanos, lo recordó en una transmisión en vivo: «Amaba enseñar y amaba compartir su pasión. El mundo del ajedrez le debe mucho».
Entre la genialidad y el hostigamiento público
Según informó The Daily Mail, la causa de su muerte aún no ha sido esclarecida. Sin embargo, el contexto de los últimos meses de su vida estuvo marcado por una campaña de acoso y acusaciones infundadas lideradas por el excampeón mundial ruso Vladímir Krámnik. El propio Naroditsky había sido señalado por el ruso de hacer trampas mediante programas informáticos, pese a que nunca se presentaron pruebas y nunca había sido acusado formalmente por ninguna institución.
Krámnik, que se autoproclama «defensor de la pureza del ajedrez», publicó reiteradas insinuaciones contra el jugador estadounidense en redes sociales, generando una ola de difamaciones. Tras conocerse la muerte de Naroditsky, el ruso escribió un mensaje considerado cruel e insensible, en el que decía: «No consumas drogas», aludiendo sin pruebas a su estado físico en una reciente transmisión.
Las reacciones no tardaron en llegar. El gran maestro indio Nihal Sarin, último rival de Naroditsky en una partida en línea, denunció públicamente el hostigamiento: «Estaba bajo una enorme presión debido a un montón de acusaciones infundadas, encabezadas por Krámnik, por supuesto. Muchos otros también se sumaron. ¿Qué ganan arruinándole la vida a alguien?», declaró al Indian Express.
Una comunidad conmocionada
La noticia del fallecimiento del joven ajedrecista, conocido cariñosamente como Danya, provocó una oleada de homenajes en todo el mundo. El ex campeón mundial Garry Kasparov escribió en X: «Danya fue uno de los talentos más brillantes surgidos de nuestros programas. Su creatividad y amor por el ajedrez inspiraron a todos los que lo conocieron».
Por su parte, el streamer y maestro internacional Levy Rozman, conocido como Gotham Chess, expresó: «He estado mirando la pantalla, paralizado, durante una hora. El mundo ha perdido a un hombre brillante. Que su memoria sea eterna».
Naroditsky había publicado su último video apenas tres días antes de morir. En él, titulado «¿Pensaron que me había ido?», anunciaba con entusiasmo su regreso a las transmisiones tras un breve descanso creativo. «Pensaban que me había ido para siempre, pero no saben que he vuelto y estoy mejor que nunca», decía con una sonrisa.
El legado de un maestro y divulgador
Durante su carrera, Naroditsky participó en cinco campeonatos nacionales de Estados Unidos, ganó torneos juveniles internacionales —incluido el Mundial Sub-12— y mantuvo una posición estable en el top 200 del ranking mundial. También destacó en la modalidad de blitz, el ajedrez rápido, donde se ubicaba entre los 25 mejores jugadores del planeta.
Su repentina muerte deja un vacío difícil de llenar en una comunidad que lo admiraba tanto por su inteligencia como por su humildad. El Centro de Ajedrez de Charlotte pidió respeto por el duelo familiar y subrayó el impacto positivo de su vida: «Recordemos a Daniel por su pasión y amor por el ajedrez, y por la alegría e inspiración que nos brindó a diario».
En palabras del neerlandés Benjamin Bok, amigo de la infancia del maestro: «Era un privilegio jugar, entrenar y comentar con Danya, pero sobre todo, llamarlo amigo».
Más allá de las polémicas y de las sombras que envolvieron sus últimos meses, el legado de Daniel Naroditsky permanece en cada tablero, en cada joven que aprendió con sus videos, y en cada partida que transmitió con entusiasmo y claridad