La colectividad judía uruguaya se congregó ayer en Trouville para recordar la el segundo aniversario de la masacre del 7 de octubre cuando los terroristas de Hamás atacaron el sur de Israel, asesinando más de 1200 israelíes y secuestrando más de 250. El acto fue organizado por la Organización Sionista del Uruguay (OSU) y la Nueva Federación Juvenil Sionista, apoyados por todas las instituciones comunitarias, incluido el CCIU, y la Embajada de Israel. La Embajadora Hershkovitz y el Presidente de OSU hicieron uso de la palabra y sus discursos están incluidos en este artículo. En la foto: Presidente de OSU, Martín Glass, Presidenta de la República e.e. Carolina Cosse, Presidente del CCIU Roby Schindler y Embajadora de Israel Michal Hershkovitz. Crédito foto: Presidencia de la República
En el acto, que comenzó con la entonación del Himno Nacional Uruguayo y cerró con el Himno de Israel “Hatikva”, hicieron uso de la palabra la Embajadora de Israel Michal Hershkovitz y el Presidente de OSU, Martín Glass. Estuvieron presentes autoridades nacionales, encabezadas por la Vicepresidenta Carolina Cosse (Presidenta de la República e.e.), el Ex Presidente Luis Lacalle Herrera, legisladores nacionales, etc.
Los jóvenes de las tnuot presentaron un video en el que repasan el aumento del antisemtiismo en Uruguay, que se puede ver en el siguiente link: https://youtu.be/uHpSeEMxxcc?si=hC8-aQBxDtCFtUh_
A continuación el texto completo de ambos discursos:
EMBAJADORA DE ISRAEL MICHAL HERSHKOVITZ

Nos reunimos hoy aquí, dos años después de la terrible masacre del 7 de octubre de 2023.
En aquel Shabat de Simjat Torá, la organización terrorista Hamás cruzó las fronteras de Israel, asesinó, abusó, quemó, violó y secuestró.
Más de mil doscientos hombres, mujeres y niños fueron masacrados con una crueldad brutal.
Cientos fueron secuestrados en los túneles de Gaza.
Cientos de hogares y comunidades fueron arrasados, y una nación entera quedó devastada.
Que la memoria de todos los asesinados y caídos permanezcan en nuestros corazones para siempre.
Los soldados israelíes, verdaderos héroes entraron en el corazón de Gaza para traer de vuelta a nuestros hermanos y hermanas y para defender al pueblo de Israel. Todos estamos aquí hoy con profunda gratitud a quienes dieron su vida y a todos los que la arriesgaron por nosotros.
Gracias al éxito militar y de inteligencia, hemos debilitado a todas las organizaciones terroristas que nos rodean. Líbano, Siria y Gaza se enfrentan a cambios. Hemos eliminado el eje terrorista iraní y, con la ayuda de nuestros amigos de Estados Unidos, hemos frenado el programa nuclear de Irán.
Ahora los éxitos en el campo de batalla deben traducirse en éxitos políticos.
Hoy, celebramos el acuerdo de los Estados Unidos y el compromiso de otros países de sumarse a su implementación.
Hemos logrado el regreso de los últimos veinte rehenes con vida y de parte de los muertos.
Sin embargo, 19 cuerpos permanecen secuestrados en Gaza. Hamás tiene la capacitad de regresarlos.
No descansaremos hasta que ellos también regresen a casa.
Es responsabilidad de la comunidad internacional, que desea ser parte del día después, garantizar que la organización terrorista cumpla con todas sus obligaciones, respete el acuerdo, devuelva a los rehenes y deponga las armas.
Estas son condiciones necesarias para mantener el alto al fuego y avanzar hacia un futuro mejor en Medio Oriente.
Toda la culpa del sufrimiento en los últimos dos añoses de Hamás. Una organización terrorista que ahora está ejecutando a decenas de civiles palestinos, que ha tomado y dinamitado miles de edificios residenciales, hospitales y escuelas. Una organización que vomita odio, propaganda y mentiras.
El único genocidio, la única masacre, ocurrió el 7 de octubre a manos de esta organización terrorista.
Las expresiones de odio tienen un precio. El precio lo pagan, en primer lugar, las comunidades judías de todo el mundo. ¿Cuántos han sido asesinados, heridos o amenazados en graves casos de antisemitismo?
Desafortunadamente, Uruguay no ha sido ajeno. Cementerio, escuela, sinagoga…
Pero, tengo el honor de saber aquí a una comunidad judía uruguaya fuerte, sionista y resiliente que no se esconde y que no se deja intimidar.
Estos son días emocionantes.
Tras dos años de terrible sufrimiento, de una lucha admirable de familias enteras, de un país, de un pueblo, ver las caras de los secuestrados liberados, los niños que vuelven a gritar “papá”, las madres que abrazan a sus hijos, las parejas que se reencuentran, los amigos de la infancia que se reúnen, todo esto nos llena de lágrimas de esperanza.
Israel extiende su mano por la paz.
Somos un pueblo fuerte y milenario, hemos soportado las tormentas durante miles de años, pero la esperanza,התקווה, como se titula el himno israelí, nos transmite la creencia en un futuro mejor de paz y prosperidad.
Nos encontramos ante una oportunidad histórica para establecer un nuevo Medio Oriente: unir a los países de la región, rechazar a las organizaciones terroristas —Hamás, Hezbolah, y a todos aquellos que han elegido el camino de la destrucción— y pasar página.
Ampliar el círculo de la paz y asegurar un futuro de estabilidad, seguridad y progreso.
El pueblo de Israel ha demostrado una vez más que no nos rendimos. Somos un pueblo de vida, de fe y de responsabilidad mutua. La esperanza —esa misma esperanza milenaria— es la que nos ha guiado desde Abraham, la que nos protegió en el exilio y la que aún hoy ilumina nuestro camino.
Es nuestro deseo la pronta recuperación de los heridos, רפואה שלמ לכולם.
Que la memoria de los asesinados sea bendita.
שתהיה נשמתם צרורה בצרור החיים
¡Viva el Estado de Israel!
¡Viva el Uruguay!
¡Viva la esperanza!
¡Am Israel Jai!
PRESIDENTE DE OSU MARTÍN GLASS

Presidenta -en ejercicio- de la Republica Ing. Carolina Cosse, Expresidente de la República -Dr. Luis Alberto Lacalle Herrera, Señora Embajadora del Estado de Israel Mijal Hershkovitz, Autoridades Nacionales, Legisladores, Embajadores y miembros del Cuerpo Diplomático, Representantes comunitarios, Rabinos, Queridos Amigos:
Hoy nos reunimos nuevamente, a dos años de aquella fatídica madrugada, para recordar, para honrar y para reafirmar quiénes somos.
El 7 de octubre de 2023, Israel fue atacado con una brutalidad indescriptible. Más de 1.200 personas fueron asesinadas. Más de 250 fueron secuestradas, y más de 4.000 cohetes fueron lanzados sobre territorio israelí en un solo día. No fue una guerra entre dos ejércitos: fue una masacre planificada contra civiles inocentes, perpetrada por un grupo terrorista, cuyo único objetivo es la destrucción del Estado de Israel y el exterminio del pueblo judío.
Hoy rendimos homenaje a las víctimas, a los que fueron secuestrados y a sus familias, que durante dos años vivieron con una mezcla insoportable de dolor, incertidumbre y esperanza. Hace apenas tres días, con enorme emoción, vimos regresar a Israel a todos los rehenes que permanecían con vida. Fue un momento de alivio y de profunda alegría para todos. Sin embargo, ese alivio es incompleto: el grupo terrorista Hamas, una vez más, incumplió sus compromisos y no devolvió aún todos los cuerpos de quienes fueron asesinados en cautiverio. Por ellos seguimos reclamando justicia. Porque no olvidamos. Porque no hay paz verdadera mientras haya familias sin poder despedirse y honrar a sus seres queridos.
Hace dos años, el mundo entero fue testigo del horror. Sin embargo, con el paso del tiempo, la indignación se fue apagando. Peor aún: en muchos lugares, las mentiras de los inmorales se impusieron sobre la verdad. Los asesinos pasaron a ser presentados como víctimas, y las verdaderas víctimas, como culpables.
Vimos al antisemitismo crecer de manera desenfrenada, en las calles, universidades, en los medios. Y sí, también acá… en Uruguay. Se rompieron límites que creíamos superados: ya no hay vergüenza en mostrarse abiertamente antisemita, ni en justificar la violencia, ni en repetir —sin ningún pudor— la propaganda de quienes buscan borrar a Israel del mapa. Todo bajo el disfraz del “antisionismo”. Y lo decimos fuerte y claro: el antisionismo es antisemitismo. Negar el derecho del pueblo judío a tener su propio Estado es negar su derecho a existir.
Por eso, en este acto reafirmamos nuestro compromiso con el derecho de Israel a vivir en paz, como un Estado libre y soberano, y con el sionismo como el movimiento de autodeterminación nacional del pueblo judío. Como escribió Theodor Herzl a comienzos del siglo pasado, el sionismo no es solo un movimiento de liberación nacional, sino también un movimiento de renovación moral y espiritual. Porque anhelar la paz no significa renunciar a la defensa; significa aspirar a un futuro donde la convivencia y la justicia prevalezcan sobre el odio y el terror. Es estar del lado de la vida. Defender a Israel no es una postura política: es una cuestión de principios, es defender la libertad, la democracia y la vida.
El 7 de octubre también nos enseñó algo que no olvidaremos: la fuerza de la unidad. En medio del dolor y del miedo, el pueblo judío se abrazó como uno solo. En Israel y en cada rincón del mundo, nos reconocimos parte de una misma historia, de un mismo destino. Esa unidad fue, y sigue siendo, nuestra mayor fortaleza. El pueblo judío es resiliente. Nos han atacado una y otra vez durante siglos y siempre nos hemos levantado. Somos fuertes y nuestra historia nos obliga a no bajar los brazos, a no descansar.
Hoy, al recordar, también renovamos un compromiso: el de no permitir que el horror se repita. “Nunca más” no puede ser solo un eslogan, una frase de memoria: debe ser una guía de acción. Nunca más indiferencia. Nunca más silencio ante el odio. Nunca más el antisemitismo disfrazado de discurso político. Nunca más un mundo que mire hacia otro lado mientras el terror se impone sobre la humanidad.
Recordamos, sí. Pero también afirmamos con orgullo que seguimos de pie. Seguimos defendiendo la verdad, la justicia y el derecho de Israel a vivir en paz. Y que la unidad nos siga mostrando el camino: el de la dignidad, la verdad y la esperanza.
Hoy y siempre: Am Israel Jai. Muchas gracias.