Iom Kipur: El día más sagrado del judaísmo marcado por una guerra inesperada

01/Oct/2025

 Por Adrián Epstein, de CCIU

El 6 de octubre de 1973, mientras millones de judíos en Israel y en la diáspora observaban el día más solemne del calendario hebreo, Iom Kipur (Día del Perdón), las fuerzas armadas de Egipto y Siria lanzaban un ataque sorpresa que desataría una de las guerras más intensas y dolorosas en la historia moderna del Estado de Israel. Y coincidentemente, 50 años después se recibió desde Gaza otro ataque sorpresa que causó la mayor conmoción al pueblo judío posterior a la Shoá. Crédito foto: Wikimedia Commons

 La Guerra de Yom Kipur y el 7 de octubre son vistos como dos momentos de sorpresa traumática para Israel, con fallos de inteligencia, ataques en días sagrados y consecuencias políticas y regionales profundas. Ambos marcaron puntos de inflexión en la historia del conflicto árabe-israelí.

En este artículo me centraré en la primera de ellas. La llamada Guerra de Iom Kipur, como se la conoce desde entonces, no solo cambió el curso de la política regional en Medio Oriente. También dejó una huella profunda en la memoria colectiva israelí, en un día que hasta hoy simboliza tanto recogimiento espiritual como vulnerabilidad nacional.

Iom Kipur es observado por los judíos con ayuno, oración y un cese casi total de la actividad. En Israel, la vida pública se paraliza: no hay autos en las calles, ni transmisiones, ni comercios abiertos. Pero en 1973, mientras el país estaba en su punto más vulnerable —espiritual y logísticamente—, Egipto y Siria lanzaron un ataque coordinado por el sur y el norte, respectivamente.

En menos de una hora, las tropas egipcias habían cruzado el Canal de Suez, y los tanques sirios avanzaban por los Altos del Golán. La sorpresa fue casi total. La inteligencia israelí, confiada tras la victoria en la Guerra de los Seis Días (1967), no anticipó el ataque. Muchos soldados fueron movilizados desde las sinagogas o mientras caminaban hacia ellas en medio del ayuno.

Lo que siguió fueron 19 días de combate, con una movilización masiva de reservistas y una feroz defensa territorial. Aunque las fuerzas israelíes lograron revertir la ofensiva e incluso avanzar hacia territorio enemigo, el precio fue alto.

El conflicto también tuvo consecuencias globales. La intervención soviética y estadounidense, el embargo petrolero árabe y la posterior crisis energética de 1973 marcaron un punto de inflexión en la geopolítica internacional.

La coincidencia no fue casual

La coincidencia entre la guerra y el día más sagrado del judaísmo no fue solo táctica. Fue simbólica.

Iom Kipur representa introspección, perdón y renovación. En 1973, sin embargo, fue también un día de sangre y alarma. “Muchos lo vivieron como una traición al alma del pueblo judío”, recuerda el historiador Amos Gilad. “Pero también como una llamada de atención: ni siquiera el día más sagrado garantiza protección si no se está preparado”.

Desde entonces, Iom Kipur en Israel no es solo un día religioso. Es también un día de memoria nacional. Se realizan ceremonias, se visitan cementerios militares y se recuerda a los caídos en un conflicto que dejó una marca emocional y estratégica duradera.

Para analistas políticos y líderes religiosos, la lección de la Guerra de Iom Kipur sigue vigente. Por un lado, demostró que incluso una nación confiada en su poder militar puede verse superada si baja la guardia. Por otro, dejó claro que la espiritualidad no está reñida con la responsabilidad nacional.

En cada aniversario, Iom Kipur vuelve a paralizar Israel. Las calles están vacías, los medios se apagan, y millones se sumen en la oración y el silencio. Pero detrás de ese silencio late una memoria viva: la de un día en que la paz interior se vio interrumpida por la crudeza de la guerra.

A más de 50 años del conflicto, la guerra y el perdón siguen dialogando en la conciencia colectiva del país.