Israel intencionalmente adjetivado

11/Oct/2011

Aurora, Aarón Alboukrek

Israel intencionalmente adjetivado

11/10/2011 OPINIÓN
No merece tal agresividad y descomposición discursivas Autor: Aarón Alboukrek
La memoria histórica de la que una colectividad participa, más allá de ser transminada por la experiencia personal y el pensamiento político, puede ser explotada por otro grupo según el interés. En tales casos la eficiencia del uso se centralizaría en los sentimientos compartidos emanados de hechos históricos significativos en el ideario colectivo.
Si se buscase usufructuar de esa memoria ajena el dardo estaría enfocado a la debilidad subyacente de las emociones compartidas, sin importar la veracidad del argumento que desencadenó el tiro. El usufructo final de manipular la memoria histórica de una colectividad distinta a la propia es el desequilibrio y la merma de energías. La inestabilidad y la erosión se derivan de la actualización mental inducida e inesperada de los hechos seleccionados del pasado.
Si se piensa en este uso de la memoria histórica como pensamiento político o ideológico se estaría ante una estrategia de desgaste emocional colectivo que bien podría representar una guerra de baja intensidad.
Un dardo de manipulación emocional
Si la colectividad que sufre la utilización de sus recuerdos no percibe que tal uso es una estrategia, quedará entonces a merced de su propia indignación. Pero si llega a percibirla entonces tendría una doble oportunidad: recapacitar sobre sus sentimientos colectivos y detener la merma inútil de energías. En otras palabras, pensar en sus propias debilidades y oponerse con inteligencia, evadiendo la indignación como efecto de la provocación.“
“Palestina debe estar libre de judíos””, declaró el embajador de la OLP (Organización de Liberación Palestina) en Estados Unidos” (Aurora, 15.9.2001). Este juicio es un dardo de manipulación emocional en la memoria histórica judía, pues el efecto inmediato en el discurso político israelí fue el estupor y la indignación derivadas de la actualización mental del “Judenrein”.
La lista de calificaciones que usan algunos políticos palestinos y de otros lugares para actualizar el Holocausto en el consciente colectivo judío es corta pero calculada, parecida a la de muchos analistas anti sionistas de la prensa internacional que no bajan a Israel de Estado nazi, genocida, infanticida, limpiador étnico, o al lobby judío norteamericano de sionista perverso y dictador.
Los aires emocionales deben cambiar
Sustantivos y adjetivos todos que remiten a la evocación de una historia proterva de la que el pueblo judío fue víctima. Este uso de la memoria histórica es una guerra mediática de baja intensidad cuyos dardos discursivos son reflejo del cálculo ideológico y del uso irresponsable de las palabras que disocian fatalmente la narrativa histórica de la historia misma. El uso ligero de adjetivos pesados para describir la historia del hoy en todo el mundo se está apoderando del análisis crítico y autocrítico. Con ello, las verdades de la historia se esconderán aún más que siempre y estaremos expuestos al desbordamiento de los sentimientos y de las pasiones.
La adjetivación se está apoderando de la historia.
En mis escritos, nunca he escondido algo de lo que yo pueda ver como sea un error o una falta grave de Israel o del pueblo judío, y nunca he despreciado la diferencia de opinión; por el contrario, sin ella seríamos vacío, pensamos sólo en el reflejo conceptual del otro diverso.
Pero me parece que Israel como Estado nación no merece tal agresividad y descomposición discursivas pues tiene más noble humanidad que defensa, o más espíritu que ofensa, aunque la realidad cotidiana nos indica que por lo regular se obtiene lo que se negocia y no lo que se merece.
Por ello pienso que la política israelí y el pueblo judío deben tomar en cuenta este uso malintencionado de su memoria histórica y renovar sus discursos internos y los de respuesta hacia el exterior, especialmente hacia el pueblo palestino que está muy enfocado a la ideología, en un sentido amplio del término, y ansioso porque Israel le reconozca su dignidad y su valor, más allá de sus facciones fanáticas.
La indignación provocada por la manipulación de la memoria impide ver mejor el bosque.
Los aires emocionales deben cambiar, esos adjetivos insensatos y espurios están hechos de sentimientos adversos volátiles, se los llevará el viento, con la paz. Porque Israel y el pueblo judío no se asemejan a sus verdugos históricos y esto, lector, sí es demostrable.