Iom Kipur Kol Nidrei – Ayuno – Perdón

07/Oct/2011

Lic. Rafael (Rufo) Winter

Iom Kipur  Kol Nidrei – Ayuno – Perdón

Por Lic. Rafael Winter (Rufo)
“Y habló D’os a Moisés diciendo: el décimo día de este mes séptimo, es Día de Expiación. Tendréis santa convocación, afligiréis vuestras almas…ningún trabajo haréis en ese día… será un Shabat de completo reposo para vosotros”. (Levítico 23:27).
Iom Kipur. 10 del mes de Tishrei del calendario hebreo. Para el judaísmo es considerado el día más sagrado. Por tal motivo se lo conoce también como “Shabat Shabaton”, el “Sábado de los sábados”. Es el momento culminante del año judío. Seguramente más que cualquier otra festividad o conmemoración bíblica y/o talmúdica, Iom Kipur es observado por una amplísima mayoría de los judíos de todo el mundo más allá de su afiliación religiosa,  tradicional o filosófica.
Ya en la víspera, las sinagogas se llenan de judíos que vienen a participar del Servicio Religioso de Kol Nidrei, denominado así por la extraordinaria plegaria que le da el nombre a dicho Servicio. Kol Nidrei es la declaración de anulación de todos los votos y promesas realizadas bajo determinadas circunstancias. “Nos arrepentimos por el incumplimiento de todos los votos que formulamos,  de las obligaciones rituales que contrajimos, de los anatemas en los cuales incurrimos y de los juramentos que prestamos ante D’os desde este Iom Kipur hasta el próximo Iom Kipur que nos llegue para el bien…”
Así comienza prácticamente el Servicio Religioso de Iom Kipur. Así comienza el Kol Nidrei. La congregación declara que los votos, juramentos y promesas personales hechos inintencionadamente o bajo coacción quedan anulados. “Sean todos ellos absueltos, nulos, sin valor, sin efecto y sin carácter de obligación…”. La oración de Kol Nidrei es antigua. Escrita en arameo, se supone que se originó en Babilonia bajo la autoridad de los jefes espirituales llamados Gueonim. Esta plegaria se habría popularizado en los siglos XIV-XV, época de pogroms (ataques) contra los judíos españoles. Miles y miles fueron obligados a convertirse al cristianismo. En caso de no hacerlo, los eliminaban.
Muchos se convirtieron entonces para salvar sus vidas, pero conservando el judaísmo en su interior. Es contra dichos judíos conversos (marranos), que manifestaba su crueldad (directa o indirectamente) el tribunal de la Inquisición. Para el momento de recitar el Kol Nidrei, los marranos se reunían en  escondites, sótanos, -clandestinamente-  y allí cantaban la plegaria: ningún voto o promesa realizada a la fuerza, léase conversión forzada, tendría validez. A pesar de todo eran y seguirían siendo judíos, hasta cuando pudieran serlo. ¿Será en ese contexto que surge la conmovedora melodía de Kol Nidrei que penetra tan profundamente en el alma de cada judío?
En cuanto al ayuno, su fuente principal, su origen se encuentra en el “afligiréis vuestras almas” antes citado, el cual aparece en el Levítico en más de una ocasión. Su finalidad, de acuerdo al Sefer Hajinuj, es para elevarse. El Sefer Hajinuj explica que “la raíz de este precepto es… para fijar al ser humano un día en el año, para expiar los pecados mediante la penitencia; es por eso que fuimos ordenados a ayunar. Pues el comer y el beber y demás placeres corporales nos incitan a continuar en la persecución de lo material y evitan que el alma procure la verdad…es por eso que el hombre debe en este día fortificar la fuerza de su alma para que ella sea digna de recibir la expiación de D’os”.
Comprendiendo lo que expresa el Sefer Hajinuj, me identifico especialmente con lo que dice el profeta Isaías, respecto a lo que él entiende que sería el sentido del ayuno. Entre otros conceptos: “¿Acaso, dice D’os, este es el día de ayuno que Yo requiero, mortificar el alma, bajar la cabeza…? Yo quiero un ayuno que elimine las cadenas del mal. Que libere a los oprimidos…que todo yugo sea desatado. Dar pan al pobre, traer al menesteroso a tu casa…” (Isaías 58:5-7). Esta es parte de la Haftara (capítulo de los Profetas) que se lee durante la mañana de Iom Kipur posteriormente a la lectura de la Tora. Las palabras del Profeta enfatizan el aspecto social y moral del ayuno. Este no tiene el mismo valor si no va acompañado de sincero arrepentimiento y buenas acciones. Por otra parte, el ayuno y la sensación de hambre dan al hombre la posibilidad de sentir, aunque más no sea en alguna medida el sufrimiento de los pobres, hambrientos y necesitados.
El ayuno es importante. La salud, la vida aún más. Las consideraciones religiosas y/o rituales son dejadas de lado -Pikuaj Nefesh- cuando la vida o la salud de una persona se encuentran en peligro. En este contexto citemos lo que dice la Mishna Ioma VIII: 5 “En lo que respecta a un enfermo se lo alimenta, en Iom Kipur, por orden de personas expertas. Si éstas no están presentes,  se lo alimenta si así es su deseo,  hasta que diga: ¡es suficiente!”.
En cuanto a las malas acciones, transgresiones o errores, comúnmente llamados “pecados” más allá de sus matices grandes o chicos, los mismos tienen dos aspectos generales: ya sea del hombre hacia D’os o del hombre hacia su prójimo. Se expresa en la Mishna Ioma VIII: 9 “En Iom Kipur se absuelven los errores que el hombre comete contra su Creador; pero no aquellos que el hombre comete contra su prójimo. Esta idea fue expuesta por Rabi Elazar Ben Azaria, que dijo, esta escrito: ‘De todos vuestros errores ante D’os seréis purificados’ (Lev.16:30); de lo que se infiere que: solamente se absuelven los errores que el hombre comete frente a D’os. Pero los errores que el hombre comete para con su prójimo no se absuelven en Iom Kipur a menos que el trasgresor ofrezca una satisfacción a la víctima de su irresponsabilidad”.
A D’os mismo, y no solo al hombre le es fundamental el buen comportamiento humano, una buena relación entre el hombre y su prójimo.
En el transcurso de los Servicios religiosos se repite una extensa confesión de transgresiones (Al Jet). Toda la congregación las proclama en voz alta, enumerando todas las posibles. Y las proclama en plural, diciendo “Nosotros”.
Sin duda que alguien, en algún momento, cometió “ese” pecado, error o trasgresión. Nuestros sabios dijeron: “Cada judío es responsable el uno por el otro”. Hay que tener en cuenta ese doble aspecto de la responsabilidad individual y colectiva. Cada uno debe reconocer sus errores, hacer “Teshuva”, responsabilizándose hasta donde sea posible, del error de los demás. Esa es la idea.
Iom Kipur es ayuno. Pero también es reflexión; Teshuva; perdón. Es también recordación: Izkor. Es por sobre todo el día más sagrado del calendario hebreo, en el cual una vez más, le pedimos al Creador “inscríbenos en el libro de la vida…”.
GMAR JATIMA TOVÁ!
Por Lic. Rafael Winter(Rufo)