Causa Inmoral

14/Sep/2011

GEES, Rafael L. Bardají

Causa Inmoral

por Rafael L. Bardají, 12 de Septiembre de 2011
Publicado en La Gaceta, 12 de septiembre de 2011
Circula por ahí un borrador de manifiesto en apoyo a que España reconozca el Estado palestino en la Asamblea General de la ONU basándose, como dice, en que se trata de “una causa moral”. Todo lo demás no importa. Pero sí, sí que importa.
Por ejemplo, ¿apoyaría usted a un dirigente que reiteradamente se niega a convocar elecciones porque no quiere perder su puesto o porque teme que su partido no gane? Supongo que no, porque no lo consideraría nada democrático. Pues bien, eso es precisamente lo que viene haciendo el presidente palestino, Mahmud Abás, quien desde 2005 viene posponiendo tanto las elecciones legislativas como las locales y presidenciales. Su última negativa, hace tan sólo unos días.
¿Apoyaría usted a un líder cuya reacción ante cualquier crítica consiste en cerrar el medio que la propaga? Pues no otra fue la reacción del presidente palestino cuando Alwatanvoice comenzó a denunciar los casos de corrupción que le rodeaban. 52 y miles de millones de la ayuda americana y europea que pagamos con nuestros impuestos. No hay que ser un sabueso para dar con las cuentas que los dirigentes palestinos tienen en el extranjero, como el extinto Yasir Arafat.
¿Una causa moral defender el reconocimiento de un Estado que es todo menos democrático, que se basa en el nepotismo, la opacidad y que hace de la corrupción su naturaleza? Más bien toda una causa inmoral.
Porque lo que el pueblo palestino se merece son unos líderes que no les engañen ni roben, que no perpetúen su sufrimiento inculcándoles desde niños el odio a Israel. Luchar contra la actual incitación a la violencia sí que sería una causa moral, justa y necesaria. Reconocer un Estado que no educa para la libertad y que está basado en la dependencia económica de la ayuda internacional no es más que otro error que lejos de arreglar los problemas, los agravará. ¿Cuándo ha oído usted que quienes lo piden ya también exijan que sea de verdad democrático? Ya se lo digo yo: nunca.