5-9-2011
MIENTRAS EN LA MAYOR PARTE DEL MUNDO SE TOMAN DURAS MEDIDAS Jaled Hussein Alí vive en Sao Paulo y supuestamente colabora con al-Qaida. Pero eso no quiere decir que sea terrorista, según los brasileños.
De hecho, en Brasil nadie es considerado un terrorista. Mientras en la mayor parte del mundo se toman duras medidas para combatir este delito, algunos países se abstienen de adoptar leyes antiterroristas. El caso de Brasil es particularmente llamativo, ya que este país será sede del Mundial de fútbol del 2014 y de los Juegos Olímpicos del 2016.
«Oficialmente, Brasil no tiene terrorismo en su territorio», escribió Lisa Kubiske cuando era subjefa de la misión diplomática estadounidense en Brasilia en agosto del 2009, según un cable difundido por el cibersitio WikiLeaks. «En realidad, varios grupos islámicos que tienen, o se cree que sostienen lazos con organizaciones extremistas, cuentan con células en Brasil y se sospecha que realizan actividades para recaudar fondos».
Varios países de Latinoamérica se resisten a adoptar leyes antiterroristas porque tienen fresco en la memoria el recuerdo de dictaduras que mataron o hicieron desaparecer a miles de personas en las décadas de 1970 y 1980.
«Son lugares donde hubo guerras civiles, donde el país se desgarró tratando de combatir organizaciones terroristas», expresó Kim Lane Scheppele, profesora de derecho de la universidad de Princeton, quien estudia la guerra mundial contra el terrorismo. «Cuando se libraron de eso y lograron establecer un sistema democrático, dijeron ‘nunca más'».
Países como Paraguay, Uruguay y Argentina aprobaron recientemente legislaciones antiterroristas blandas, destinadas más que nada a combatir el lavado de dinero, para evitar quedar en la lista negra del sistema financiero mundial. En Argentina sólo una persona ha sido procesada bajo esas leyes hasta ahora.
En Brasil, la presidenta Dilma Rousseff fue arrestada y torturada durante la dictadura militar de 1964 a 1985; su predecesor Luiz Inácio Lula da Silva fue detenido por el mismo régimen, y Fernando Henrique Cardoso, el presidente anterior a Lula, estuvo exiliado por su activismo.
La poca voluntad política para implementar leyes antiterroristas frustra a los estadounidenses, como indican los cables filtrados por WikiLeaks. Por ejemplo, Brasil no considera que Jezbolá, Hamas o las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia sean organizaciones terroristas.
Oficialmente, Brasil no tiene terrorismo en su territorio
06/Sep/2011
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