30-8-2011 Disidencia. Confían en que el Ejército se quebrará como sucedió en Libia | Moscú ya impidió que ONU sancione al gobierno sirio
DAMASCO | EL PAÍS DE MADRID Y AFP
De vez en cuando, la prensa de Beirut informa que el Ejército libanés ha interceptado un cargamento de armas con destino a Siria, un país donde la represión ha acabado desde marzo con la vida de al menos 2.200 civiles.
En algunas ocasiones, también, Sana, la agencia de prensa oficial siria, da cuenta de un ataque contra el Ejército. El pasado jueves, por ejemplo, se produjo en la provincia de Homs, donde en dos emboscadas cayeron ocho militares. Gran parte de las noticias de Sana son pura propaganda, pero algún conato de resistencia armada debe de existir.
A finales de la semana pasada fue colgado en YouTube un video en el que varios jefes tribales de la zona de Deir al Zor, cerca de la frontera con Irak, anunciaban su determinación a hacer frente a una inminente operación represiva del Ejército. Al final apenas opusieron resistencia.
«Temo que algunos en la oposición, que tienen prisa por acabar con el régimen (del presidente Bachar Asad), van a decir ahora que (la revolución) en Libia ha sido un éxito» y querrán «recurrir a las armas» en Siria, advertía el escritor disidente Louai Hussein en una entrevista con la agencia Reuters.
¿Se está armando la oposición siria? A través de la frontera libanesa y también de la iraquí, más alejada de los núcleos urbanos, lleva semanas haciéndolo, según fuentes diplomáticas europeas, aunque por ahora sus protestas callejeras cotidianas son pacíficas, pese a que el Ejército las reprime a sangre y fuego.
Desde hace ya meses, los miembros de las coordinadoras que convocan las manifestaciones poseen teléfonos vía satélite con los que comunicarse y enviar también material gráfico al extranjero sin ser interceptados. Se los han regalado colaboradores del ex primer ministro libanés Saad Hariri, cuyo padre fue asesinado en Beirut en 2005, con, acaso, la complicidad del servicio secreto sirio. Algunos magnates del Golfo, sobre todo de Catar, también han hecho donaciones a la lucha de la oposición. Ahora sucede otro tanto con las armas.
Para derrocar a Asad no basta con que la oposición siria empuñe las armas. Uno de sus dirigentes más destacados, Haitham el Maleh, preveía en julio, a su paso por Madrid, que el Ejército se acabaría dividiendo como sucedió en Libia. Por ahora no hay muchas evidencias de que se esté rompiendo.
Un soldado desertor declaró este mes en Ammán a Michael Weiss, del think tank Just Journalism, que miles de compañeros suyos habían desertado. Un oficial destinado hasta hace poco en Abu Kamal asegura en YouTube hablar en nombre del Ejército Sirio Libre y, el sábado, un comunicado firmado por «oficiales libres» anónimos anunciaba que tropas leales al régimen luchaban contra militares rebeldes en los jardines de Al Ghouta, en la periferia de Damasco. Habitantes del barrio lo confirmaron por teléfono a la agencia Reuters.
El régimen de Asad no se fía del conjunto de sus Fuerzas Armadas. Prueba de ello es que en la represión solo participan dos cuerpos de élite, la Guardia Republicana y la IV División Acorazada, que manda su hermano pequeño, Maher. Esos 20.000 soldados se coordinan con los servicios secretos y la shabbiha, los grupos paramilitares.
Todos ellos pertenecen a la minoría religiosa alauí, de la que forma parte Asad, aunque el país es mayoritariamente suní. Ambos cuerpos no disponen de suficientes efectivos para reprimir simultáneamente en varias ciudades y por eso lo hacen por turno.
El grueso de los cerca de 300.000 reclutas del Ejército sirio y los pilotos de la Fuerza Aérea son suníes. Hasta ahora apenas han sido utilizados para reprimir. Mantienen poco contacto con sus familias, que con frecuencia padecen las acciones del régimen que ellos ignoran. Si las manifestaciones continúan y estalla la insurrección armada, Asad no tendrá más remedio que involucrarlos en la represión. Es entonces cuando el Ejército puede quebrarse.
Se reproduciría así una situación similar a la de Libia, en marzo pasado, cuando una parte del Ejército regular se unió en Bengasi a los rebeldes y juntos se hicieron con el control de la segunda ciudad del país.
«La vía de la razón». Una crisis estalló este fin de semana entre Siria y la Liga Árabe, que pidió a ese país «seguir la vía de la razón antes de que sea demasiado tarde», al tiempo que tres personas fallecieron y otras nueve fueron heridas en una incursión de las fuerzas sirias en el noroeste del país.
Por su parte, Asad promulgó el domingo una nueva ley de prensa, en el marco de las reformas que anunció para contrarrestar las protestas, mientras la oposición convocó a una nueva jornada mundial de plegaria para los «mártires».
El comunicado de la Liga Árabe significa «una violación (…) clara de los principios de la Carta de la Liga y de sus fundamentos en la acción árabe conjunta», afirmó el régimen en una nota enviada al secretario general de la organización.
Los delegados sirios protestan por el hecho de que la Liga hiciera público un comunicado, «pese a que la reunión terminara con un acuerdo sobre el hecho de que no se difundiera ninguna nota o se hiciera una declaración ante la prensa».
La cifra
2.200 Es el número de muertos que dejó el régimen de Asad, cuya familia gobierna desde 1970. La revuelta comenzó el 26 de enero.
Seis muertos más; Rusia envió un emisario al país
Damasco | Seis personas murieron ayer en Siria, a donde Rusia, principal apoyo de Damasco, envió un emisario tras haberse opuesto el viernes en el Consejo de Seguridad de la ONU a sanciones contra el régimen.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), registró cinco víctimas de la represión en Sarmin, localidad situada cerca de Edleb (noroeste) en un operativo llevado a cabo por las fuerzas de seguridad y el ejército sirio.
Según el presidente de la OSDH Rami Abdel Rahmane, murieron cinco personas, entre ellas un niño, y otras 60 resultaron heridas por disparos en esa operación. Una de las víctimas sucumbió cuando el techo de la casa se desplomó sobre él luego de los disparos de arma pesada.
Otro hombre murió en Qara, cerca de Damasco, a manos de la seguridad siria que allanaba su casa, según un comunicado del Comité de coordinación, que anima la protesta en Siria.
Además de tanques, vehículos de transporte de tropas y militares penetraron ayer por la mañana a la localidad de Hit, a dos kilómetros de la frontera norte del Líbano, según la OSDH.
Visita. Asad, en tanto, recibió al viceministro ruso de Relaciones exteriores Mijail Bogdanov, que le transmitió un mensaje del presidente Dmitri Medvedev sobre «la posición constante de Rusia» respecto a Siria, indicó una fuente oficial siria.
En Moscú el Kremlin no quiso dar más precisiones sobre el mensaje. En un comunicado el Kremlin agregó que en las discusiones entre ambos, Rusia «destacó la necesidad de un cese inmediato de la violencia provenga de donde provenga y la toma de medidas concretas para aplicar las reformas anunciadas» por las autoridades sirias. AFP
La oposición siria se arma para derrocar al régimen de Asad
30/Ago/2011
El País