24-8-2011 Revolución en Libia. El coronel aseguró en una radio que esta batalla acaba con «la victoria o la muerte»
Las fuerzas rebeldes lograron quebrar la resistencia de una de las últimas fortalezas que permanecían bajo control de los seguidores de Muammar Gadafi. De esta manera parece haberse librado una de las últimas batallas por el control definitivo de Trípoli. Según fuentes de los rebeldes, casi toda la capital está ya en su poder.
Pero Gadafi no se ha dado por vencido y, en un nuevo discurso emitido por una radio local, continuó alentando a sus seguidores. «Estamos combatiendo a la OTAN, que quiere aterrorizar y ocupar», dijo el dictador, cuyo paradero hasta el cierre de esta edición era desconocido. La pelea va a terminar con «la victoria o la muerte», aseguró. Gadafi reconoció además que no se encuentra en el complejo de Bab al-Azizia y aseguró que su salida del complejo residencial es un movimiento táctico en respuesta a los bombardeos de la OTAN del lunes.
Más temprano, con los fusiles en alto y la alegría escrita en el rostro -tras encarnizadas batallas con fuerzas oficiales-, los insurgentes entraron ayer en el principal cuartel de Gadafi gritando «Alá es el más grande. Bab al-Azizia ha caído, Trípoli es libre».
Los rebeldes buscan ahora entre los escombros de la fortaleza a soldados leales al régimen para desarmarlos. La familia del dictador libio no se encontraba en el lugar.
De acuerdo con el relato de la cadena de televisión Al Jazeera, pese a que soldados opusieron gran resistencia e incluso lograron en un momento repeler el primer gran asalto contra una de las puertas de la enorme residencia, después entregaron las armas a los rebeldes sin mayor oposición. Diferente parece la situación en el barrio de Al Mansura y en los alrededores de la plaza Verde, donde las tropas leales al dictador aún presentan batalla.
Según testigos citados por medios árabes, las tropas de Gadafi han atacado con artillería pesada la propia plaza Verde, denominada por los rebeldes «plaza de los Mártires». La tenacidad de la resistencia puso un manto de duda acerca del verdadero control que los rebeldes tienen de la ciudad.
En el este de la capital, los insurgentes parecen avanzar con paso firme hacia la terminal petrolera de Ras Lanuf, tras arrebatar la ciudad costera de Ageila a los soldados gadafistas.
Según líderes militares rebeldes, sus hombres ya controlan más del 75% del país. Mientras el representante del Consejo Nacional de Transición libio ante la ONU, Ibrahim Dabashi, dio por «caído» el régimen de Gadafi y aseguró que los rebeldes tendrán el control total de Libia en las próximas 72 horas.
Tras Gadafi
En tanto, las conjeturas sobre el destino de Gadafi y de sus hijos más influyentes persisten en medio de la confusión. El único que se ha hecho presente en Trípoli fue Seif al Islam, quien en la noche del lunes apareció en el centro de la capital después de que durante todo el día se había dado la noticia de su captura.
La OTAN, por su parte, aseguró ayer que «no tiene ni idea» de dónde se encuentra Gadafi, e insistió en que el coronel no es uno de los objetivos prioritarios.
Mientras el régimen, tras 42 años, parece comenzar a desmoronarse de manera definitiva, la comunidad internacional se prepara para una transición que se prevé larga y compleja.
Pocas horas después de que se extendiera la noticia sobre la conquista de la fortaleza de Bab al-Azizia, la ONU convocó a una reunión en Nueva York para analizar la situación en Libia. (Agencias)
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24/Ago/2011
El Observador