EN SUECIA VOLVIERON AL PARLAMENTO
Los partidos de ultraderecha avanzan en toda Europa
Los Tea Party del viejo continente se apoyan en la crisis económica para divulgar sus ideas
21-09-10
La irrupción de la ultraderecha en el Parlamento sueco confirma el auge de partidos populistas, xenófobos o nacionalistas en Europa, que salieron reforzados de la crisis económica, con un discurso que ataca sobre todo al multiculturalismo y el islam.
Los comicios legislativos celebrados el domingo en el país nórdico abrieron por primera vez la puerta del Parlamento a los ultraderechistas Demócratas de Suecia (DS), con 5,7% de los sufragios, un éxito electoral que sigue a los de los xenófobos en Holanda en junio y Hungría en abril.
En el mapa europeo, la ultraderecha está presente, además, en el gobierno italiano de Silvio Berlusconi y en los Parlamentos de Austria, Bulgaria, Letonia y Eslovaquia. La crisis económica que golpea el viejo continente explica el avance de estos partidos, aunque solo parcialmente.
La ideología de la ultraderecha está fundada en “la promoción de un nacionalismo que defiende la primacía del marco nacional y la homogeneidad” cultural, explica Magali Balent, de la Fundación Robert Schuman. El multiculturalismo en general y el islam en particular se convierten con frecuencia en chivos expiatorios, especialmente tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos.
Los demócratas de Suecia obtuvieron un excelente resultado electoral tras una campaña en la que utilizaron un polémico anuncio televisivo, que acabó siendo censurado, en el que se veía a un grupo de mujeres musulmanes ataviadas con un burka adelantar a un anciano con muletas una carrera simbólica para apropiarse de los subsidios ante las opciones inmigración o pensiones. En otros países, algunos gobiernos están adoptando políticas de ultraderecha con el fin de arrancar votos, conscientes de la rentabilidad electoral que supone el discurso xenófobo o nacionalista en tiempos de crisis y temor por el futuro.
“Es la versión europea del movimiento del Tea Party, una respuesta muy reaccionaria a la crisis”, indica Fabrice Pothier, director del think-tank Carnegie Europe, en alusión a esa facción ultraconservadora estadounidense, que avanza con fuerza hacia las elecciones legislativas de noviembre. En este contexto, la comunidad musulmana ha sido objeto de varias decisiones políticas en Europa, como la prohibición de utilización del burka en los espacios públicos aprobada por el gobierno conservador francés, una legislación que en Italia la extrema derecha social de Berlusconi pretende emular.
En España y Bélgica han sido los movimientos nacionalistas los que han capitalizado la incertidumbre, explotando el “tradicional sentimiento de orgullo” de los catalanes y los flamencos, respectivamente, explica Benoit Rihoux, politólogo de la Universidad Católica belga de Lovaina.
Paradoja. Pero el discurso antiinmigración que proclaman los partidos de ultraderecha y algunos gobiernos conservadores en el poder en Europa topa con una paradoja a la hora de contrastar ideas con cifras.
Ahí donde el rechazo a los inmigrantes es más palpable, el número de extranjeros es a veces relativamente pequeño. En Finlandia, por ejemplo, la extrema derecha obtuvo más del 10% de los votos en las elecciones de junio, pese a que en el país nórdico solo el 2,7% de la población es inmigrante.
El número de inmigrantes ilegales en Europa está además en declive, con una caída del 36% en los tres primeros meses del año frente al último trimestre de 2009, según la agencia europea Frontex.
Las imágenes de centenares de inmigrantes desembarcando en El Dorado europeo dejaron también de copar la actualidad: 3.300 personas fueron interceptadas en las costas europeas entre enero y marzo, frente a 33 mil en el primer trimestre de 2008.
“Los políticos aseguran que Europa está siendo invadida, pero si uno se fija en las estadísticas, se da cuenta de que no es cierto”, indica Sergio Carrera, del Centro de Estudios de Política Europea en Bruselas.
Carrera pone como ejemplo las controvertidas expulsiones de gitanos en Francia, donde únicamente viven unos pocos millares de personas de esa comunidad frente a un país de 63 millones de habitantes. (AFP)
El premier sueco propone aislar a la extrema derecha
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, reiteró ayer que la alianza de centroderecha que lidera seguirá en el poder tras las elecciones del domingo, en las que se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta, y llamó a las fuerzas democráticas del país a aislar a la extrema derecha.
“Existe una responsabilidad mutua para aislar a Demócratas de Suecia. Debemos respetarlos porque tienen apoyo electoral, pero no necesitamos colaborar con ellos. No vamos a revisar las cuestiones para adaptarlas a ellos. Habrá más inseguridad en el Parlamento, pero no pensamos cambiar nuestra política”, dijo Reinfeldt.
Solo una improbable moción de censura de la izquierda apoyada por la ultraderecha podría tumbar al gobierno. El último precedente de moción de censura en Suecia se remonta a 2002, cuando el conservador Bo Lundgren –predecesor de Reinfeldt en el cargo– presentó una contra el entonces primer ministro socialdemócrata Göran Persson, que acababa de perder la mayoría absoluta en las elecciones. (EFE)
Los partidos de ultraderecha avanzan en toda Europa
21/Sep/2010