(Ana Jerozoliimski- Editorial)- Uruguay
18-8-2011
El abordaje por parte de comandos israelíes, el 31 de mayo del año pasado, de la flotilla que había emprendido camino hacia la Franja de Gaza ,terminó con la muerte de nueve de las personas a bordo, ciudadanos de Turquía. Varios resultaron heridos, al igual que soldados israelíes participantes en la tropa. El declarado objetivo de la flotilla era romper el bloqueo internacional impuesto a Gaza, bloqueo que diversos juristas y expertos en Derecho internacional señalaron que es legal, y que es confirmado como tal por la Comisión Palmer (a nombre del ex Primer Ministro de Nueva Zelandia Jeffrey Palmer) que nombró el Secretario General de la ONU Ban Ki Moon para investigar lo sucedido.
Turquía responsabilizó a Israel por todo lo ocurrido y exigió , entre otras cosas, una disculpa oficial. Israel, tras considerarlo, decidió que no presentará disculpa alguna ante el gobierno de Ankara. Así lo confirmó este miércoles el Primer Ministro Benjamin Netanyahu.
En la vida en general y por cierto en la política en particular, no está mal a veces tragarse el orgullo, si es en aras de una causa que lo justifica. Y ni que hablar que también un Estado debe saber reconocer cuando se equivocó.
Pero este caso es diferente. Israel, consideramos, no se tiene que disculpar, y menos que menos después de haber manifestado ya repetidamente su pesar por la muerte de esas nueve personas. ¿Por qué?
Pues las razones son varias.
-Porque nadie habría muerto de no ser por la violencia desatada contra los comandos israelíes cuando abordaron legalmente el barco turco “Mavi Marmara”, golpeándolos a todos , acuchillando a algunos y provocándoles heridas. Hace poco se confirmó -y seguimos sin entender por qué llevó un año publicar las fotos- que a bordo del barco había no sólo palos y armas blancas de diverso tipo, sino también armas de fuego. El hecho es que en todos los otros barcos parte de la flotilla, que también fueron abordados por los soldados israelíes, nadie sufrió ni un rasguño, por el simple hecho que nadie atacó a los comandos.
La versión israelí de los hechos fue confirmada de hecho de boca nada más ni nada menos que de un corresponsal de la televisora árabe Al Jazira , Andre Abu Khalil, de origen libanés.
En una entrevista concedida por Abu Khalil a la agencia Reuters, relatando lo que él vio directamente a bordo del barco turco, dijo que los comandos israelíes fueron atacados apenas pisaron el barco, antes de haber hecho nada. El camarógrafo libanés contó que la primera tanda de soldados llegó al barco armada únicamente con “paintball” y elementos para dispersión de manifestaciones.En ese momento, describe, decenas de hombres armados con cuchillos y barrotes de hierro, se abalanzaron sobre ellos, capturaron a cuatro de los soldados, los golpearon en todo el cuerpo y se los llevaron a la parte inferior del barco, sufriendo ya de fracturas. Fue entonces, agregó, que más equipos comenzaron a irrumpir al barco, para salvar a sus compañeros, pero los hombres intentaban bloquearlos por la fuerza. Abu Khalil cuenta que pasaron no menos de diez minutos hasta que los soldados del comando abrieron fuego.
-Porque la flotilla no fue una misión de paz. Aunque entre sus viajeros había sin duda también gente bien intencionada que creía que lo que iba a ser era ayudar a Gaza- y lo podrían haber hecho mejor enviando toda su ayuda por el puerto de Ashdod y de ahí por los pasajes terrestres por los que Israel introduce diariamente numerosas toneladas de mercadería a la Franja- la organización y el tono general era el de los provocadores que iban de entrada a chocar con Israel.En algunos barcos no había ni siquiera ayuda humanitaria. Tampoco en el propio Mavi Marmara, donde fue toda la violencia.
-Porque los propios islamistas dejaron en claro sus intenciones agresivas para con Israel, de antemano, por más que la prensa internacional los llamaba de “pacifistas”. En el transcurso del viaje, varios de éstos fueron filmados entonando canciones antisemitas recordando las matanzas del profeta Mahoma contra la tribu judía de su tiempo: “Khaybar, Khaybar, judíos, el ejército de Mahoma volverá!”.
Por distintas vías, quedaron registrados testimonios de islamistas participantes en la flotilla, cuyo mensaje era terminante.
El egiptio Muhammad Al-Baltaji había declarado que “Una nación que muestra excelencia en la muerte, será bendecida por Alá con una vida de dignidad y paraíso eterno”, agregando que “la resistencia es la única hoja de ruta para salvar a Jerusalem, restaurar el honor árabe e impedir que Palestina se convierta en una segunda Andalucía”. Con esta última declaración, hacía evidente referencia a lo que es también la terminología conocida de Al Qaeda en relación a la pérdida de España a manos de los musulmanes.
Muhammad al-Baltaji, de la facción de los Hermanos Musulmanes en el parlamento egipcio, declaró: “Los participantes en la flotilla tienen dos objetivos: llegar a Gaza y romper el bloqueo y denunciar a Israel si impide que la flotilla entre a Gaza, inclusive si eso lleva a nuestro martirio o detención”. También el jefe de la delegación de Argelia a bordo, Dr. Abd al Razzaq Maqri, segundo en el mayor partido islamista de su país, habló de convertirse en “mártires”, como una de las opciones. Al referirse a su gente a bordo, el sitio de internet del grupo presentó una colección de fotos bajo el título: “Imágenes de los Mujahidin argelinos”. “Mujahidin” viene de la palabra “jihad”, guerra santa, o sea combatientes por la guerra santa.
Fathi Nassar de Jordania dijo que “los miembros de la flotilla están decididos a llegar a Gaza o morir”. Rami Abdou, representante de la Campaña Europa para terminar el Sitio a Gaza, declaró que la mayor parte de los participantes deseaban entregar sus vidas para llegar a Gaza. Ayman Barakat dijo que su esposa Shadha probablemente resultaría daña durante el viaje ya que”no hará treguas con el sionismo” y que “desde que era niña, soñaba con atacar algún israelí”.
En una rueda de prensa en Antalya, Turquía, antes de partir, los organizadores de la flotilla pidieron a todos los participantes “escribir sus testamentos”. Si la intención era entregar ayuda a Gaza e Israel había ofrecido hacerlo en el puerto de Ashdod, ubicado a tan solo 10 kms de Gaza, esa convocatoria no tenía mucha razón de ser.
El padre del kuwaití Abd Al-Rahman Al-Filkawi declaró al periódico “Al Watan” que su hijo le había dicho que los participantes en la flotilla “se sacrificarán por Alá” y que su hijo , antes de embarcar, le anunció que “será un mártir de Alá”. Al día siguiente, el padre declaró en una conferencia de prensa: “Si mi hijo muere allí, en la flotilla, muere como un mártir que estaba decidido a morir”.
* En términos similares se manifestó la familia de otro kuwaití a bordo, Mubarak Al-Mutawa. Su hijo declaró: “Desde que era pequeño, mi padre tenía la esperanza de convertirse en mártir por Alá”. Su esposa relató que el día de la partida, Al Mutawa había reunido a todos sus hijos para hablarles sobre el martirologio y la jihad y los despidió diciendo: “Si muero como mártir durante mi viaje, no estén tristes. Estaré en el Paraíso, porque voy a librar una guerra santa por el bien de Alá”.
¿Por qué toda esa gente iba a pensar en la muerte y el “martirologio” si lo único que querían era entregar ayuda humanitaria a Gaza?
Ese era el ambiente a bordo. Por eso murieron aquellas nueve personas. Lo sagrado de la vida humana es un mensaje que tienen que recordar todos…no sólo un argumento para refregar en la cara de Israel cuando se defiende al ser provocado.
-No hay que pedir disculpas a Turquía, porque la profunda hostilidad turca hacia Israel, comenzó mucho antes del incidente de la flotilla, y es producto del giro islamista que le ha dado a su país el Primer Ministro Recip Erdogan. Se comportó en forma insultante con el Presidente de Israel Shimon Peres en el foro económico en Davos, Suiza- interesante saber que nunca se disculpó- y dejó en claro en muchas oportunidades que su opción es Irán…y Hamas. La amistad israelo turca no volverá a sus mejores tiempos porque Israel se disculpe por algo que no habría sucedido de no ser por la provocación de los islamistas a bordo del Mavi Marmara.
La dignidad nacional es un valor que gobernantes pueden en principio usar mal , abusándose de sentimientos y emociones, para alcanzar objetivos no siempre racionales. En este caso,sin embargo, es clave preservarla. Transar en esto, en la situación actual, en las circunstancias que se dieron, sería un error cuyas derivaciones podrían enviar un mensaje equivocado a todos aquellos que esperan siempre ansiosos comprobar dónde están las debilidades de Israel.
Israel no se tiene que disculpar ante Turquía
19/Ago/2011
Semanario Hebreo, Editorial