9-8-2011
Editorial La ola de agitación popular que recorre Europa, Medio Oriente y el Magreb expone las abismales diferencias entre los gobiernos democráticos y las dictaduras a la hora de responder a las demandas populares. En Israel, 250.000 «indignados» protestaron en Tel Aviv en el pasado fin de semana sin que al gobierno constitucional de Benjamín Netanyahu se le ocurriera reprimir a quienes reclaman por más «justicia social». En Siria, en cambio, el dictador Bahar Al Assad, no vacila en ametrallar a los manifestantes que piden reformas. Se estima que cerca de 3.000 sirios han muerto a manos de las tropas gubernamentales que -al estilo de Gadaffi en Libia- bombardearon las marchas de protesta con aviones y tanques.
Se comprende por qué en todas partes la gente prefiere vivir en democracia.
Vivir en democracia
09/Ago/2011
El País, Editorial