Israelíes y palestinos se dan cita en Facebook

08/Ago/2011

El Observador, Correo de Ideas

Israelíes y palestinos se dan cita en Facebook

7-8-2011 Uri Savir, antiguo negociador israelí con Palestina y actual presidente del Centro Peres por la Paz, decidió un día dar un giro a su empeño por conseguir la paz en Oriente Medio: había que dar voz a los ciudadanos, y a los jóvenes, para que la negociación no se anquilosara. El resultado fue la página facebook.com/YalaYL.
Hoy la página es un hervidero de comentarios, preguntas, respuestas, indignación, deseos de paz, esperanza y resentimiento. Cuenta con miles de seguidores en todo el mundo: de sus 22.500 usuarios activos, el 60% son árabes, sobre todo palestinos, egipcios, jordanos y tunecinos.
En parte, la web refleja el estado actual de las relaciones entre israelíes y palestinos: más incomprensión que acercamiento. Pero, por otro lado, es una oportunidad distinta.
En este caso, las posturas no están constreñidas por la retórica de los pronunciamientos oficiales, y la inmediatez del medio permite un dinamismo en el intercambio de ideas que nada tiene que ver con la exasperante lentitud de las negociaciones políticas. Además, sin la necesaria prudencia que impone la escena pública en un territorio tan inflamable, las propuestas van y vienen con una rapidez asombrosa. Se matizan, se rechazan o se aplauden, pero casi siempre hay respuesta.
Los contenidos tampoco son los convencionales en un proceso de paz formal. Junto a peticiones de firmas para manifiestos, los usuarios intercambian reflexiones, videos, historias de casos reales o canciones relacionadas con el conflicto, y cada entrada es comentada por otros usuarios.
Además del muro y de los interminables y diversísimos foros, la página cuenta con un servicio propio de noticias, tomadas de otros medios o elaboradas directamente por sus usuarios.
Aunque la web contiene algunas propuestas concretas y razonables, la mayor parte son discusiones en foros o declaraciones con un tono pacifista. Su influencia en las negociaciones será probablemente muy limitada. Pero, por otra parte, constituye un escenario apropiado para la discusión y el diálogo entre los jóvenes de uno y otro territorio.
El mero contacto directo entre ellos, sin intermediarios políticos, ya es un logro.