Objetivo Malasia: del Superagente 86 al aprendiz de Goebbels

25/Jul/2011

Revista de Medio Oriente

Objetivo Malasia: del Superagente 86 al aprendiz de Goebbels

Julio 20, 2011 Primero fue la modelo infiltrada, después el tiburón asesino, a continuación el buitre espía: las teorías conspirativas que culpabilizan a Israel y a los judíos de todos los males del mundo parecen un rocambolesco episodio del Superagente 86.
Estos días podemos asistir al último “éxito en delirios”, que consiste en acusar a los judíos de la inestable situación en Malasia.
La agencia EFE informó recientemente de que:
“Utusan Malaysia, el periódico en malayo de más tirada, afirmó en su editorial que los grupos judíos actúan como una «mano invisible» en connivencia con ONG extranjeras para colonizar el país y con la excusa de defender los derechos humanos.”
Y la verdad es que Malasia tiene motivos para preocuparse, pero no es precisamente porque los judíos estén interesados en interferir en ese país del sureste asiático, situado a 7 610 Km de distancia de Israel, sino porque en él los Derechos Humanos brillan por su ausencia. Recientes informes denuncian los abusos policiales, no existe libertad de expresión, no hay libertad religiosa y los homosexuales son perseguidos y encarcelados.
Ante esta situación, y alentados por la llamada “primavera árabe”, los malasios se han echado a las calles a protestar y a exigir sus derechos. Tal y como informa EFE:
“El pasado 9 de julio, entre 20.000 y 50.000 personas fueron dispersados con cañones de agua y gases lacrimógenos cuando se manifestaban en la capital para pedir una reforma electoral y la celebración de comicios justos.”
Sin embargo, cuando la situación se pone complicada para los gobernantes, no hay nada mejor que encontrar un enemigo común para volver a unificar al pueblo y desviar su atención. Y para eso recurren sistemáticamente a la imagen del judío y de Israel, cuya fama de “conspiradores” ya ha sido debidamente alimentada en gran parte de los países musulmanes.
Recientemente, el Proyecto Aladino, organización internacional dedicada al diálogo entre judíos y musulmanes, denunciaba la presencia de 200 libros antisemitas en la Feria Internacional del Libro de Teherán.
El problema es que estos libros y este tipo de mensajes son desgraciadamente algo más que el episodio de una serie cómica de espías. Es terreno abonado para el odio y el antisemitismo más salvaje. Fue el desafortunadamente célebre ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels quien dijo que “una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad”. Los gobernantes de gran parte del mundo musulmán lo saben y lo utilizan.
De modo que si no le ponemos freno, lo que hoy nos puede hacer sonreír a todos aquellos que vislumbramos lo absurdo del argumento, puede ser mañana un motivo de llanto.