Israelíes y palestinos mantienen diferencias por asentamientos

15/Sep/2010

Israelíes y palestinos mantienen diferencias por asentamientos

Israelíes y palestinos mantienen diferencias por asentamientos
Diálogo. Netanyahu y Abbas se reunieron ayer en Egipto y hoy en Jerusalén
DANIEL HERRERA LUSSICH En WASHINGTON CORRESPONSAL PERMANENTE
Netanyahu y Abbas franquearon ayer la segunda instancia del diálogo de paz, con ciertos acercamientos sobre el temario de las conversaciones, ante la presencia de Mubarak, Hillary Clinton y Mitchell. Hoy habrá un nuevo encuentro en Jerusalén.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, superaron «en un clima general de optimismo» (definición de la delegación estadounidense) el segundo encuentro de las conversaciones directas de paz, impulsadas hace 15 días en Washington por el presidente Obama.
Hubo un principio de coincidencias en algunos de los temas claves y más espinosos y también en la idea de cerrar las cumbres, con el temario agotado, en el plazo de un año. En cambio el polémico capítulo de los asentamientos judíos en Cisjordania, cuya construcción está congelada hasta el próximo 26, se mantiene sin una visible solución, por ahora, en todos sus términos.
El diálogo se llevó a cabo en el conocido balneario Sharm el Sheik sobre el Mar Rojo, con la presencia cómo mediadora de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, el anfitrión, el presidente Hosni Mubarak, y el embajador especial americano para Medio Oriente, George Mitchell.
Hoy vuelven a reunirse las máximas autoridades israelíes y palestinas junto con Clinton y Mitchell en Jerusalén. «Existe un pacto de confidencialidad», repiten los protagonistas. Pero Mitchell, en una breve conferencia de prensa transmitida en directo en Washington, abrió esperanzas ante los periodistas: «Me siento alentado por la dirección general que han tomado las conversaciones, con un claro deseo de continuar avanzando, al cual sumamos nuestros esfuerzos. Puedo señalar que fue una discusión muy seria, detallada y extensa».
El encuentro en Egipto se prolongó, la primera vez, más allá de dos horas, y se sabe, por trascendidos de observadores estadounidenses y de las partes, que «cuestiones que se han evitado colocar sobre la mesa durante décadas, en sólo dos charlas han comenzado a manejarse». Luego de algunos roces se sabe que hubo un principio de entendimiento entre Netanyahu y Abbas para analizar en forma simultánea los temas de las fronteras de un estado palestino y las garantías de seguridad para el estado de Israel.
Aún sin establecer el orden de prioridades, se acordó que engrosarán la agenda la elaboración de un estatuto político para Jerusalén y los derechos de los refugiados palestinos y sus descendientes.
Pero el tema de los asentamientos acaparó, según las versiones de voceros cercanos a las delegaciones, gran parte del tiempo. Mientras Benjamin Netanyahu se mantuvo firme en no ir más allá del próximo 26 de setiembre con «la congelación de nuevos asentamientos en Cisjordania», Abbas no cedió en su posición: «no nos sentaremos en la mesa de conversaciones si después de la fecha mencionada Israel continúa construyendo viviendas».
«¿Se vislumbró una eventual salida para el problema de los asentamientos?», fue una de las primeras interrogantes que los periodistas formularon al embajador americano Mitchell, quien se negó a entrar en detalles sobre el tema.
Según versiones, que nadie quiso confirmar, Netanyahu, habría promovido una salida parcial al tema, apuntando a nuevas construcciones en tierras que no estarían comprendidas por las posibles fronteras del estado palestino y se excluiría Jerusalén.
Luego de un almuerzo ofrecido por el presidente Mubarak, sin que estuviera en el programa previo, volvieron a encontrarse Netanyahu y Abbas, con la presencia de Clinton. Todos los presentes especularon que «muy mal marcharían las conversaciones cuando fuera de los planes se programaba otro cara a cara». Pero el negociador palestino, Saeg Frekat, arriesgó a decir ante la prensa: «lo contrario, lo contrario».
Finalmente todos los participantes recordaron la situación interna de Israel, un gobierno sin gran firmeza, con Netanyahu y con una rama de ultraderecha que no admite suspender el plan de nuevas viviendas. Y la división tajante que existe entre los palestinos, con Abbas por un lado y los radicales de Hamas, que amenazan con acciones violentas desde Gaza.
«Ninguno obtendrá todo»
Los israelíes y los palestinos deben «aceptar el hecho de que ninguna de las partes obtendrá todo lo que quiere» si quieren alcanzar la paz, señaló ayer EE.UU. Las dos partes «van a tener que rever sus posiciones públicas, y hallar compromisos sobre temas sensibles que han defendido firmemente», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley. El proceso de paz es «un desafío político» para Abbas y Netanyahu, y «es de vital importancia que cada uno comprenda lo que el otro necesita», agregó.