Janusz Korczak, un ser humano maravilloso

08/Ago/2022

Por Lic. Rafael Winter (Rufo), para CCIU

Por Lic. Rafael Winter (Rufo), para CCIU

Se han cumplido por estos días 80 años de la muerte de Janusz Korczak, maestro, héroe del pueblo judío. También Polonia lo considera como tal. Debería haber dicho: 80 años de su asesinato, acaecido en agosto de 1942 -algunas fuentes dicen el 7, otras el 8- en el campo de exterminio de Treblinka. Asesinado junto a los niños de su orfanato a los cuales nunca quiso abandonar.

Mucho se podría escribir sobre él. Esta es una breve reseña.

Nació en el año 1878 en Varsovia en el marco de una familia judeo-polaca semiasimilada.

Su nombre en realidad era Henryk Goldszmidt.

Janusz Korczak es el seudónimo literario que utilizó posteriormente como escritor. Estudió medicina. Fue médico pediatra y en dicha profesión ayudó especialmente a los pacientes más carenciados económicamente.

Pero su fama es sobre todo por su condición de educador, pedagogo -influido entre otros por el pedagogo suizo Pestalozzi- y también por su condición de escritor.

Desde sus primeros libros manifestó su concepción educativa y social.

En 1912 fue designado director del Orfanato judío de Varsovia, al frente del cual estuvo prácticamente durante 30 años, hasta el triste final.

Además fue invitado a colaborar en la fundación de un Orfanato polaco.

Ejerció por un tiempo la docencia en la Universidad y en el Instituto para maestras judías en Varsovia.

Estuvo dos veces en Eretz Israel en la década del 30.

Pero su preocupación principal fueron los niños.

Plasmó un método educativo revolucionario. Autonomía infantil.

Su actitud de amor y calidez con los niños fue proverbial.

Los derechos de los niños eran de alguna manera su obsesión.

Algunas de sus obras: “Cómo amar al niño”, “Cuando vuelva a ser niño”, ”El niño de salón”, ”El derecho del niño al respeto”.

El derecho del niño al respeto…

“…Los niños son los auténticos príncipes del sentimiento, los poetas y pensadores.

Reclamo respeto -si no humildad- para la blanca, luminosa, inmaculada y santa infancia”

(De “El Derecho del niño al respeto”)

En los últimos años, el orfanato que él dirigía estaba en el Ghetto de Varsovia. Se pudo haber salvado de la deportación a Treblinka. Pero no quiso.

Decidió acompañar a sus niños hasta el final.

Allí, en esos últimos instantes, quizás la leyenda se mezcla con la realidad, pero lo cierto es que, lamentablemente Korczak fue deportado y asesinado junto con sus niños.

Fue un ser humano maravilloso.

Dignificó el género humano.

Alegró a los niños. Los respetó. Los quiso. Los amó. Los valoró.

Culmino con las palabras que sobre Korczak escribió el gran novelista judío Sholem Asch: ”¡Bendita sea la memoria del que santificó el nombre de Dios no por medio de su muerte sino también por medio de su vida!”