Para Obama, el poder de EE.UU. y Europa sigue siendo dominante

26/May/2011

Clarin

Para Obama, el poder de EE.UU. y Europa sigue siendo dominante

Después de la pompa y el protocolo con la reina Isabel, la política. En la tercera visita de Estado de un presidente estadounidense a Gran Bretaña, Barack Obama aseguró ayer a los británicos que, más allá del crecimiento de un nuevo orden global, la influencia de Estados Unidos, Gran Bretaña y sus aliados continuará siendo “indispensable”.En un discurso ante la Cámara de Diputados y Lores británicos en Westminster Hall, un privilegio que sólo tuvo el Papa Benedicto XVI y el sudafricano Nelson Mandela, Obama fascinó a los parlamentarios con sus definiciones.“El nuevo orden internacional comenzó a rediseñarse para el nuevo siglo. Países como China, India y Brasil comenzaron a crecer rápidamente. Damos la bienvenida a este desarrollo porque ha sacado a centenares de millones de la pobreza y creado nuevos mercados y oportunidades para nuestras naciones ”, dijo Obama.El presidente explicó que el resurgimiento de estos países significa para algunos la declinación de EE.UU. y de los europeos. “El argumento es equivocado. El tiempo para nuestro liderazgo es ahora”, aseguró. En una sociedad de clases rígida y victoriana, Obama se dio el lujo de reivindicar a su abuelo keniata, torturado por los británicos en plena rebelión Mau Mau en la ex colonia inglesa. “Es posible para los hijos y las hijas de las ex colonias sentarse aquí como miembros de este gran Parlamento y para el nieto de un keniata, que sirvió como cocinero en el ejército británico, pararse ante ustedes como presidente de EE.UU.”, dijo Obama a diputados y Lores.El discurso fue después de una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro David Cameron, donde Obama no cumplió con el sueño del premier: reivindicar sus drásticos y brutales recortes presupuestarios para reducir el déficit británico en plena crisis.“Cada país debe tomar sus propias decisiones”, se excusó Obama, cuando le preguntaron si compartía los recortes.Cameron se esforzó en llamarlo “Barack” y él correspondió con “David”. Un clima distendido, unidos por compartir la misma generación pero de extracción social opuesta. La calidez se había notado en Downing Street cuando Obama y Cameron sirvieron personalmente hamburguesas en el Jardín de las Rosas a los militares que combatieron en Irán y Afganistán y sus familias, en una muy británica “Photo Opportunity”, que parecía inventada por el ex premier laborista Tony Blair.Cameron dijo que él y Obama estaban decididos a que la primavera árabe se transforme “de un momento en la historia a una vuelta de página en la historia”. En la cumbre del G–8 , que se inicia hoy en Deauville, van a presionar para conseguir “un programa mayor de apoyo político y económico para esos países”. Obama dijo que la primavera en los países árabes es “ un reproche a Al Qaeda , que anula derechos de los individuos y los somete a perpetua pobreza y violencia”. Libia fue otro de los temas discutidos. Para Obama, ganar la guerra será un proceso “lento” y descartó la posibilidad de un final cercano.Hasta ahora, al igual que los europeos, los británicos sentían que Obama ignoraba la “especial relación” que unió a EE.UU. y Gran Bretaña hasta el gobierno de George Bush. Sentían que les impugnaba su pasado colonial, su brutalidad en los territorios que conquistaron y discutían su indiferencia hasta la obsesión. Un artículo publicado en The Times y firmado por Cameron y Obama rebautizó el vínculo: se habla de una “relación esencial” con “intereses y valores comunes”.Pompa, protocolo, tiaras, smoking pero real afecto mutuo se vio entre la reina Isabel y los Obama, cuando el presidente visitante y su esposa Michelle compartieron otra inusual “comida de despedida”.Obama manejó con naturalidad el terreno minado que implica el protocolo real . Esta vez, los fotógrafos no vieron a la reina y a Michelle caminando abrazadas, como en su última visita, en una inédita imagen para los británicos, donde nadie toca a Su Majestad. Pero los Windsor y los Obama confirmaron, con las cálidas imágenes de sus encuentros, que las cartas, las llamadas telefónicas y la visita privada de Michelle al palacio con sus hijas el verano pasado se basan en una simpatía mutua entre ellos y la soberana, que Obama describió como “lo mejor de Inglaterra”.Por decisión del Palacio, Kate y William no participaron en las ceremonias para no eclipsar a los Obama con su primera salida oficial tras la luna de miel. Estuvieron a solas 20 minutos con la pareja presidencial, que no había sido invitada a su boda.