Ganancias y pérdidas del acuerdo entre Israel y Hamás

04/Sep/2020

Ynet Español- por Ron Ben Yshai

Ganancias y pérdidas del acuerdo entre Israel y Hamás

Las esperanzas de Hamás en mejorar la situación de los residentes de la Franja de Gaza se depositaron en los globos incendiarios y misiles lanzados a Israel, una escalada que aparentemente terminó el lunes a la noche tras un acuerdo entre las partes.
Del lado israelí solo buscaban que la violencia terminara lo más rápido posible, sin que ello implicara un operativo militar aéreo e inclusive terrestre en el enclave palestino. Israel logró lo que quería, pero no tan rápido como hubiera querido, ya que los globos y cohetes duraron varias semanas.
Es cierto que la escalada fue menos grave que otras. La cantidad de cohetes lanzados hacia el sur israelí fue relativamente baja, un poco más de 20, y no hubo víctimas más que un herido leve en Sderot. Pero los daños materiales fueron algo más importantes, principalmente a pastizales y bosques, y la principal secuela es mental: en los últimos tiempos creció un 10% la cantidad de niños de esta zona del país que requieren algún tipo de asistencia de salud.
Las Fuerzas de Defensa de Israel también pueden atribuirse haber provocado un grave daño a los activos militares de Hamás y debilitar así su capacidad futura, como en una posible escalada de lanzamientos continuos de cohetes.
En lo que no se registró ningún avance fue en las posibilidades de recuperar los rehenes israelíes que permanecen dentro de Gaza, que incluyen a dos civiles y los cuerpos sin vida de dos soldados.
A lo largo de las negociaciones, primero mediadas por Egipto y luego también por Catar, se decidió que este contexto no era el adecuado para poner el tema en agenda. Hubo referencias a los cuatro retenidos, pero el gobierno no lo discutió en profundidad y no pretendió ningún resultado al respecto, por lo que se esperan pocos cambios en el corto plazo.
Los frutos de Hamás
Hamás tampoco se fue de la mesa de negociaciones con las manos vacías. El liderazgo palestino en Gaza exigió y logró que se duplicara la cantidad de familias que recibirán ayuda financiera proveniente de Catar. El pedido fue que los 100 dólares mensuales lo recibieran 200 mil familias en lugar de 100 mil, y aparentemente lo consiguió. En total la asistencia catarí se incrementó a 30 millones de dólares mensuales, que además del subsidio directo a las familias incluye 10 millones en combustible para la central eléctrica de Gaza.
Así, Israel renovará su suministro de combustible y se calcula que un día caluroso los gazatíes dispondrán de 20 horas de energía eléctrica, en lugar de un promedio de apenas 4 horas diarias que se acreditaba en los últimos días. Se trata de un tema central para los palestinos que viven en el enclave. Resta dilucidar si esta asistencia se extendió por seis meses como estaba previsto por Catar, o por al menos un año más como demandaban desde Hamás.
Tampoco está claro el futuro de los proyectos civiles, económicos y sanitarios que declaró triunfante el movimiento que gobierna en Gaza. Su ejecución debería ser aprobada por Israel, y su financiamiento correría por cuenta de Catar, Turquía y Estados Unidos, comprometido en construir un hospital cerca del cruce de Erez, limítrofe con Israel. Anoche desde Hamás indicaron que estas iniciativas se discutirían más adelante, lo que puede convertirse en la chispa que encienda la próxima escalada.
La restauración del radio de 15 millas para la pesca, la reapertura del cruce Kerem Shalom para el paso de mercadería hacia Gaza y la vuelta del suministro de combustible para la planta de energía eléctrica no pueden ser acreditadas como un logro palestino. Estos bloqueos israelíes fueron una herramienta de presión para detener los ataques con globos, y al llegar a un acuerdo simplemente se volvió a la normalidad. Así, Hamás solo puede anotarse como logro el aumento de subsidio de Catar y una promesa israelí de ayuda humanitaria y vínculos comerciales.
Queda dirimir qué ocurrió con la exigencia palestina de aumentar a 100 mil los permisos de trabajo de gazatíes en Israel, situación a la cual el servicio de inteligencia interior Shin Bet se opuso y tema que no fue mencionado por Hamás en el anuncio del acuerdo. Se calcula que estas discusiones podrían volver en el futuro, o que Israel prometió un aumento de permisos menos importante que el exigido del lado palestino.
El factor coronavirus
Todas las negociaciones entre Israel y Hamás se realizaron con la sombra del COVID-19. Por eso ambas partes se manejaron con cautela de no patear el tablero, demostraron una paciencia extrema y evitaron que la situación derivara en una escalada importante, especialmente en este momento de infecciones crecientes en la Franja de Gaza.
Es cierto que Hamás exigió ayuda de Israel, pero no respiradores artificiales como se informó, y el gobierno prometió toda la ayuda posible. Hace unos meses, en ocasión de la ayuda humanitaria enviada desde los Emiratos Árabes Unidos, tanto Hamás como la Autoridad Palestina rechazaron esta asistencia por haberse organizado a través de Israel. En esto contexto el gobierno israelí le concederá a Hamás el derecho a arrepentirse y aceptar la ayuda proveniente del Golfo.
Desde el inicio de esta escalada, y no solo por la pandemia, los dos bandos estuvieron dispuestos a finalizar la crisis a cambio de exigencias mínimas. El proceso de solución fue lento, controlado y alineado con los altibajos de la negociación. Hubo momentos de impasse, como cuando Hamás detuvo el “acoso nocturno” con ruidos y explosiones cerca de la valla de seguridad para molestar a ciudadanos israelíes.
Así mismo, en los momentos en que la negociación parecía progresar desde las FDI hubo señales benévolas cuando en lugar de bombardear activos importantes de Hamás se disparó con tanques a puestos de observación poco  relevantes. El ejército israelí también hizo un esfuerzo estricto en evitar cualquier víctima en Gaza que pudiera crear una situación descontrolada.
En resumen, los dos bandos tienen claras las reglas de juego, el coronavirus aumentó los niveles de cautela y los que sufrieron fueron una vez más los residentes. Los israelíes que durante semanas respiraron humo y ocasionalmente debieron correr a refugios, y los palestinos de Gaza que padecieron un servicio eléctrico muy deficiente y casi todas las noches escucharon fuertes explosiones.
Sin un acuerdo completo y a largo plazo, que comprometa a las dos partes, no habrá pausas prolongadas. Si hay algo que no escasea en la Franja de Gaza es el helio, así que la próxima ronda de globos es solamente cuestión de tiempo.