El Gobierno de Suecia financia el antisemitismo

20/Ago/2018

Gatestone Institute- por Nima Gholam Ali Pour

El Gobierno de Suecia financia el antisemitismo

A medida que grandes ciudades suecas como
Malmo se están convirtiendo en lugares donde los judíos están amenazados, el
antisemitismo en Suecia ha empezado a llamar la atención internacional. Pero
¿merece Suecia esta mala reputación, o se trata de algún malentendido?
En diciembre de 2017, cuando el presidente
de EEUU, Donald Trump, reconoció a Jerusalén como capital de Israel, se
desataron manifestaciones en Malmo. Los manifestantes, a menudo personas de
origen árabe, gritaban: «Queremos recuperar nuestra libertad y vamos a
disparar a los judíos», y una capilla en un cementerio judío fue atacada
con bombas caseras. En Gotemburgo, la sinagoga de la ciudad también fue atacada
con bombas caseras.
El periódico local de Malmo, Kvällsposten,
explicó cómo la congregación judía de Malmo —no israelíes: judíos suecos—
intenta protegerse.
En la sinagoga de Malmo, la congregación
judía ha instalado bolardos para impedir ataques con vehículos. Además, el
edificio está protegido por una valla alta que lo rodea. El área está vigilada
durante gran parte del tiempo por la policía. En cuanto los feligreses celebran
una misa, la policía vigila el edificio.
Uno podría decir justamente que los judíos
de Malmo están bajo asedio. Las informaciones también señalan que los judíos en
Malmo no pueden lucir ningún símbolo judío en público sin exponerse a sufrir
ataques.
Los medios suecos sólo informan de los
actos más descarada y explícitamente antisemitas. Muchas organizaciones que
propagan el antisemitismo implícito no reciben la atención ni de los medios
suecos ni de los llamados movimientos «antirracistas». La
organización Youth Against Settlements (Jóvenes contra los Asentamientos, o
YAS, por sus siglas en inglés), por ejemplo, que tiene su sede en Hebrón,
visita institutos y celebra conferencias en Suecia, y está llevando a cabo una
campaña contra los habitantes judíos de Hebrón. Un estudiante contó lo que dijo
YAS cuando visitó la escuela Glokala Folkhögskolan de Malmo el 28 de febrero de
2018:
Hablaron de puestos de control por todas
partes en el país [Israel], y de que paran constantemente a los árabes y les
dan palizas y los matan. También dijeron que los palestinos viven en campos de
concentración, como en la Segunda Guerra Mundial. Y que Israel ve y oye todo.
Que tenían cámaras por todas partes y lo observaban todo. Quiero decir que
contaban un montón de patrañas. Casi al acabar, todo el mundo tuvo que hacerse
fotos con su bandera. Tuve que fingir que iba al baño para evitarlo. ¡Era
enfermizo!
Otro estudiante dijo sobre la visita de
YAS:
Lo más polémico que se dijo fue que los
judíos controlaban Estados Unidos y los medios.
Estas entrevistas con los alumnos fueron
realizadas por un bloguero suizo, Tobias Peterson, que las publicó en su blog.
Que los institutos reciban visitas de una organización que demoniza a Israel y
hace falsas e indignantes afirmaciones antisemitas debería, como mínimo, haber
sido investigado por los medios. Pero los medios suecos ignoraron la difamación
y ni verificaron ni repudiaron la información.
En su lugar, las dos personas que
representaban a YAS y estaban de gira por Suecia, Zleija Al Muztaseb y Anas
Amor, fueron descritas como «activistas pacíficos». En sus páginas de
Facebook, sin embargo, se celebran los ataques con cuchillos, el martirio y la
intifada. YAS también ha defendido los recientes disturbios en la frontera
entre Israel y Gaza, a pesar de que estos disturbios han causado más muertes de
palestinos, agravando el conflicto entre los israelíes y los palestinos, y que
fueron organizados por Hamás, una organización terrorista antisemita cuyo
objetivo declarado es destruir a Israel.
YAS fue invitada a celebrar conferencias
para varias instituciones públicas en Suecia; y la ministra de Exteriores de
Suecia, Margot Wallström, se reunió con YAS cuando visitó Ramala en diciembre
de 2016. De este modo, YAS pasó a ser una organización legitimada por el
Gobierno de Suecia. Cuando organizaciones como YAS visitan Suecia y son
recibidas acríticamente, con los brazos abiertos, por institutos y otras
instituciones públicas, este tipo de bienvenida legitima el tipo de
antisemitismo que se presenta —no importa su falsedad— como una visión
supuestamente fidedigna de Israel.
Otra organización que tiene claras
tendencias antisemitas, y que recibe el apoyo de instituciones públicas en
Suecia es el Grupo 194. Su nombre proviene de la Resolución 194 de la Asamblea
General de Naciones Unidas, adoptada en diciembre de 1948, durante la guerra
árabe-israelí de 1948-1949 que siguió a la fundación de Israel. La Resolución
194 dice, entre otras cosas:
… debería permitirse a los refugiados que
deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos lo hagan así lo
antes posible, y que deberían pagarse indemnizaciones a título de compensación
por los bienes de los que decidan no regresar a sus hogares y por todo bien
perdido o dañado cuando, en virtud de los principios del derecho internacional
o por razones de equidad, esta pérdida o este daño deba ser reparado por los
Gobiernos o autoridades responsables.
La resolución es utilizada por muchos
palestinos para intentar demostrar el reconocimiento internacional a un «derecho
al retorno» a lo que es hoy el núcleo de Israel, para borrar a Israel,
como muestran abiertamente los mapas de «Palestina», y
ostensiblemente reclamar casas que es probable que después de setenta años ya
no existan.
El Grupo 194, una organización política
propalestina, tiene vínculos estrechos con el Frente Democrático para la
Liberación de Palestina (FDLP), una organización terrorista que ha asesinado a
al menos 36 civiles israelíes, y que apoya al régimen de Asad en Siria. Por eso
resultó extraño que la Junta de Servicios Sociales y Laborales del Ayuntamiento
de Malmo, el 27 de octubre de 2017, concediera 132.00 coronas (aproximadamente
15.000 dólares) al Grupo 194 y otras dos organizaciones, para que pudieran
patrullar el suburbio de Rosengård por la noche, para, supuestamente, hacer más
segura la zona. En aras de la transparencia, el autor, miembro de esta junta
municipal, y algunos de sus compañeros de partido, votaron contra esta
propuesta, pero la mayoría de la junta la apoyó. Hoy, es un hecho que el
Ayuntamiento de Malmo financia organizaciones propalestinas.
El Grupo 194 apoya el extremismo violento.
En su página de Facebook se pueden ver fotos de menores con rifles Kalashnikov
en la mano. En ella también hay imágenes antisemitas, como una viñeta
difamatoria que muestra a un judío bebiendo sangre y comiéndose a un niño. ¿Por
qué el Ayuntamiento de Malmo financia a tal organización con el dinero de los
contribuyentes? El motivo es que Malmo y Suecia tienen graves problemas al
gestionar el antisemitismo importado de Oriente Medio. Cuando los políticos
suecos —por ignorancia o tolerancia hacia la conducta intolerante—aceptan el
antisemitismo en una ciudad importante como es Malmo, supone un problema
inaceptable. También es inaceptable que una mayoría de políticos locales de la
tercera mayor ciudad de Suecia financien con dinero público una organización
propalestina que ha hecho declaraciones antisemitas y promovido la violencia.
Revela que, por lo visto, demasiados políticos suecos no pueden reconocer si
quiera qué es el antisemitismo y cuándo adoptar una postura contra él. ¿Qué
pensarán los judíos suecos?
El Grupo 194 también ha recibido un premio
del Ayuntamiento de Malmo en una gala que organizó, y ha recibido
contribuciones de varios ayuntamientos de Suecia durante años, incluidos los de
Sundsvall y Landskrona, donde el Ayuntamiento coopera estrechamente con el
Grupo 194. Cuando Landskrona celebró su fiesta oficial de verano, uno de sus
organizadores fue el Grupo 194.
Barco a Gaza es una organización que suele
tener mucha publicidad mediática. Cuando uno de sus activistas, Ferry
Saarposhan, declaró que el tratamiento que Israel da a los palestinos «es
peor que el Holocausto», los medios suecos guardaron silencio. El vídeo de
estas declaraciones está publicado en la página oficial de Facebook de Barco a
Gaza en Suecia, una página que tiene más de 35.000 «me gusta». Pero
nadie ha respondido aún a esta calumnia.
Hay diferentes factores que acaban
reforzándose unos a otros, como ya ha señalado este autor. Crean una caja de
resonancia que después conduce a una situación en la que el antisemitismo árabe
y musulmán se vuelve aceptable para las autoridades suecas. Algunos de estos
factores son:
Inmigración a gran escala de países donde
el antisemitismo está normalizado.

Una intensa actividad propalestina entre
los políticos suecos que ha dado lugar a un debate totalmente equivocado y
surrealista sobre el conflicto israelo-palestino, donde Israel es injustamente
demonizado.
Un afán de los partidos políticos de Suecia
por ganar el voto inmigrante.
Un multiculturalismo sueco que es tan
acrítico con las culturas extranjeras que no puede diferenciar entre cultura y
racismo.
Temor por parecer críticos con la
inmigración.
Importantes instituciones suecas, como la
Iglesia de Suecia, legitima el antisemitismo al avalar el documento
contrafactual Kairós Palestina.
Hoy este proceso ha llegado tan lejos que
muchos en Suecia han interiorizado totalmente este antisemitismo importado de
Oriente Medio y lo han hecho parte integral de su ideología.
Hoy, en Suecia, apoyar a organizaciones que
demonizan a Israel y difunden el antisemitismo se considera completamente
normal. Ni siquiera es objeto de discusión, salvo que se haga alguna declaración
extrema. Oldoz Javidi, candidata al Parlamento por el partido Iniciativa
Feminista, por ejemplo, dijo que todos los judíos israelíes deberían irse a
vivir a Estados Unidos para que «los palestinos puedan vivir en paz y
reconstruir el país que una vez fuera suyo». Hasta que el Times of Israel
y otros medios no suecos no escribieron artículos sobre este incidente, los
principales medios suecos no empezaron a escribir sobre él, y a calificar las
declaraciones de la candidata de antisemitas. Las críticas de los medios suecos
obligaron a Javidi a retirar su candidatura.
A la hora de hacer frente al antisemitismo
importado de Oriente Medio, parece simplemente haber temor a un conflicto,
especialmente a ser llamado «racista» o «antimigración».
Estos temores parecen conducir en el mejor de los casos a un deseo o intento de
ocultar los problemas celebrando «diálogos» para encontrar
«soluciones de compromiso».
En agosto de 2017, Basem Nasr,
representante del Partido Verde en el consejo municipal de Malmo, escribió un
artículo que criticaba el antisemitismo en el seno de las organizaciones
propalestinas. Aunque parezca extraño, Nasr fue aplaudido por el establishment
sueco, que a menudo tacha de racista a cualquiera que critique el antisemitismo
árabe y musulmán.
Sin embargo, los medios no dijeron una
palabra sobre Nasr. En 2006, invitó a la organización terrorista antisemita
Hamás a Malmo. La visita nunca tuvo lugar, sólo porque a uno de los
representantes de Hamás se le denegó el visado de entrada a Europa. Nasr, sin
embargo, nunca explicó por qué, para empezar, invitó a representantes de Hamás;
nunca se disculpó ni siquiera.
En 2008, Basem Nasr escribió
—incorrectamente— en un artículo de opinión:
El hecho es que no ha habido ningún primer
ministro israelí en la historia que tenga tan poca sangre en las manos como el
presidente iraní.
Cuando Nasr hizo esta afirmación, Mahmud
Ahamdineyad, que negó que el Holocausto hubiese ocurrido, era presidente de
Irán. El hecho de que Irán sea una dictadura islamista y el segundo país, por
detrás de China, que más ejecuciones practica del mundo —incluso de menores—
hace la afirmación de Nasr aún más estrambótica.
Lo que parece haberle servido al
establishment sueco es que Nasr no hizo sugerencias sobre cómo contrarrestar el
antisemitismo en Malmo y Suecia, salvo que era «tarea de los
profesores». Que Nasr invitara una vez a Hamás a Malmo y haya participado
activamente en organizaciones propalestinas durante varios años, evidentemente
da la impresión de que con un «diálogo», cómodo y de no
confrontación, según parecen creer muchos legisladores de Suecia, se puede
combatir el antisemitismo.
Una fuente de antisemitismo de Oriente
Medio son los mensajes que provienen de las mezquitas de Suecia. En abril de
2017, una mezquita de la localidad sueca de Borås invitó a un orador que había
sido condenado en Alemania por llamar al asesinato de judíos. En julio de 2017,
un imán de una mezquita de la localidad sueca de Helsingborg dijo que los
judíos descendían de los monos y los cerdos.
Cuando el Gobierno, después de varios
escándalos relacionados con el extremismo en las comunidades religiosas
musulmanas, quiso investigar los criterios para obtener financiación del
estado, Ulf Bjereld, que ha defendido a islamistas en diferentes contextos, fue
nombrado director de la investigación. Bjereld es también presidente de los
Socialdemócratas Religiosos de Suecia. Esta organización ha sido criticada
varias veces por excusar y legitimar el antisemitismo, y es parte del Partido
Socialdemócrata, que actualmente gobierna Suecia.
Nombrar a alguien como Bjereld para esta
investigación demuestra que el gobierno nacional y los gobiernos locales de
Suecia no están dispuestos a plantar cara al antisemitismo árabe y musulmán,
sino que prefiere mantener un amable y tranquilo «diálogo» al
respecto.
En Suecia, el antisemitismo importado de
Oriente Medio está siendo financiado con el dinero de los contribuyentes, así
que cuando se produce un escándalo, lo suelen abordar las mismas personas que
han participado en la difusión del mensaje.
No se están tomando medidas efectivas
contra la proliferación del antisemitismo en Suecia.
En diciembre de 2017, este autor presentó
una moción al consejo municipal de Malmo para localizar y analizar el
antisemitismo en la ciudad. Es una medida que proporcionaría a los políticos
una imagen clara de por qué el antisemitismo ha aumentado aquí, para que se
puedan tomar medidas correctivas. Pero esta propuesta es impopular, porque
dicho análisis del antisemitismo en Malmo obligaría a las autoridades a darse
cuenta de que el antisemitismo árabe y musulmán es un enorme problema.
Igual que el antisemitismo europeo fue
derrotado cuando se rechazó y condenó como ideología tras la Segunda Guerra
Mundial, y se aisló a sus defensores, el «nuevo» antisemitismo de
Suecia debe ser derrotado aislando a sus defensores y marginando a todas las
organizaciones que difunden sus ideas. Esto significa que tiene que cesar toda
la financiación directa e indirecta de estas organizaciones. Mientras eso no
ocurra, los judíos de Suecia seguirán viviendo con miedo e inseguridad.