Negar el Holocausto

31/Jul/2018

El Mundo, Costa Rica- por Junior Aguirre Gorgona

Negar el Holocausto

Corría el año 1962 cuando John F. Kennedy,
presidente de EE. UU., pronunció una de sus frases más célebres: “Decidimos ir
a la Luna en esta década y hacer otras cosas, no porque sean fáciles, sino
porque son difíciles”. Esto dio inicio al punto álgido de la carrera espacial
entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, la competencia por la conquista
espacial estaba oficialmente abierta. Siete años después Neil Armstrong, junto
a su tripulación, se convirtió en el primer hombre en poner un pie en la Luna.
Ni Armstrong ni sus compañeros imaginaron el aluvión de historias que
inventarían después de su hazaña: miles de personas cuestionaron y negaron la
veracidad del viaje del Apolo 11 aduciendo que todo fue un montaje del gobierno
y los estudios Hollywood. Sus detractores niegan el alunizaje mediante la
difusión masiva de supuestos argumentos altamente cuestionables y discutibles,
teorías de conspiración entre la CIA y la NASA, o la negación sin base o
fundamento alguno; todo lo anterior lo muestran como “evidencias palpables”.
Los negacionistas del alunizaje echan mano de cualquier artimaña para concluir
que ningún hombre a puesto un pie en la luna; muy a pesar de las rocas lunares,
los retro-flectores instalados en la luna que aún funcionan y las fotografías
que dan testimonio de ello; todas estas pruebas aunque contundentes son
insuficientes.
Casualmente en esa misma década aparecieron
otros negacionistas, pero en esta ocasión no para negar el alunizaje sino para
cuestionar y revisar la veracidad del Holocausto, voces de seudointelectuales
como Paul Rassinier quien publicara “El drama de los judíos europeos”, David Hogan
autor de “La Guerra Forzada”; afirman que Auschwitz fue unicamente una fábrica
de elaboración de hule para la guerra, sí, Auschwitz, el Campo de Exterminio en
el que murieron 1.100.000 personas de manera sistemática, logística y eficiente
a manos de los nazis y las naciones colaboradoras que enviaron a sus ciudadanos
judíos, homosexuales y gitanos a morir en las cámaras de gas (se calcula que en
Auschwitz I y posteriormente en Auschwitz II o Birkenau eran gaseadas e
incineradas 10 mil personas diariamente en su etapa de mayor rendimiento), esto
muy a pesar de la evidencia contundente, la existencia de los campos de
exterminio, los testimonios de los sobrevivientes y las confesiones de los
perpetradores durante los jucios de Nuremberg.
Los argumentos que esgrimen los negacionistas
del Holocausto son tan ridículos como los que niegan el alunizaje, veamos
algunos:
1 “La negación lisa y llana. No hubo
genocidio, no existieron nunca las cámaras de gas y los hornos de Auschwitz,
Treblinka o Maijdanek; estos eran cuartos de desinfección masiva para evitar la
propagación del tifus en los campos de trabajo.”
Este argumento es insostenible, no solo por
los cientos de testimonios de sobrevivientes que salieron con vida de estos
campos, sino por la existencia misma de ellos, de las cámaras y los hornos
preservados como piezas de museo para testimonio de la humanidad. Las fosas
comunes, los cuerpos inertes aun con vida que encontraron los soviéticos al
liberar el campo de Auschwitz, las pilas de cadaveres apiñados en carretas
listos para ser enterrados y las enormes cantidades de cabello, ropa, zapatos y
cenizas que se preservan como testigos silenciosos en distintos campos de
exterminio.
2 “La Solución Final consistió en la expulsión
de judíos, nunca hubo un plan de exterminio masivo para los judíos de Europa
Oriental. Las pequeñas bajas judías fueron el resultado de daños colaterales
durante la guerra.”
La Solución Final fue el proyecto de
exterminio sistemático de los judíos, se inició una vez comenzada la campaña en
el este (Operación Barbarroja), el 21 de junio de 1941. Se crearon unidades
especiales de exterminio llamadas Einszangruppen, llamadas tambén “Los
Escuadrones de la Muerte”, que tenían como objetivo limpiar las áreas de la
URSS arrazadas por las Wehrmacht de enemigos políticos y judíos como prioridad.
Fue aquí donde se empezó a gestar el genocidio. El 15 de agosto de ese mismo
año, después de presenciar un fusilamiento masivo, Heinrich Himmler ordena que
desde ese momento se debe asesinar a niños y mujeres. Existen numerosos
documentos en los que los generales de division como Otto Ohlendorf
contabilizaban las matanzas realizadas por sus subordinados y
colaboracionistas, el mismo Ohlendorf dio testimonio de esto durante los
procesos de Nuremberg, junto a sus compañeros de división.
3 “El número de víctimas judías en manos de
los nazis en Auschwitz fue mucho más baja, no llegan a las 25 mil y murieron víctimas
de un brote de tifus que afectó el campo.”
Los nazis fueron tan minusiosos en su forma de
realizar los asesinatos como en registrarlos. A pesar de toda la documentación
destruída, hay suficiente evidencia para respaldar el número que ronda entre
los 5 y 6 millones de judíos exterminados durante el Holocausto. Por si fuera
poco, existe el registro fotográfico y los documentos que respaldan el
“tratamiento especial” al que fueron sometidos en Auschwitz durante la gran
acción de mayo y agosto de 1944 los judíos de Hungría enviados por Adolf
Eichmann; 430 mil judíos fueron gaseados en un espacio de 4 meses.
4 “El genocidio es un invento de los Aliados y
los Sionistas para construir un Estado para los judíos.”
El proceso de asignación de un hogar nacional
para el pueblo judío es mucho más anterior que el Holocausto. Herzl fundó el
movimiento sionista a finales del siglo XIX y tuvo su primer congreso en
Basilea en 1897, Israel nunca fue la primera opción para ña construcción de su
patria, las circunstancias la empujaron hacia ella. Cientos de judíos huyeron a
la Palestina britanica de manera clandestina porque en ningun país de Europa
eran recibidos, y los que lograban llegar de manera ilegal se les deportaba o
bien se les entregaban a las autoridades nazis. Ningún país que se quiera
fundar bajo un supuesto autoatentado sometería a muerte a sus potenciales pobladores
que sostendran la demanda demográfica de los proximos años y máxime a tal
escala.
5 La mayoría de judíos asesinados eran
elementos guerrilleros y subversivos miembros de agrupaciones partisanas.
Si bien existió un número determinado de
judíos partisanos, y las manifestaciones de resistencia violenta se dieron al
interno de los guetos, ambas fueron escasas y reducidas. La única agrupación
judía masiva durante la guerra fue la Brigada Judía del Mandato Británico no
mayor a 5 mil peronas. La participación partisana judía fue sumamente escasa,
aunque efectiva en sus operaciones clandestinas.
6 Cualquier testimonio directo aportado por un
judío sobre el Holocausto es una mentira.
Los revisionistas (llamados también así)
niegan cualquier vínculo de los sobrevivientes del Holocausto y sus
padecimientos en los campos, guetos, progromos y fusilamientos. El único
argumento que presenta es “no es verdad, su testimonio es falso, no puede ser
tomado en cuenta”. A pesar de toda la evidencia y veracidad que tiene el
sobreviviente.
Aunque los argumentos dentro de los círculos
intelectuales que niegan el Holocausto como aparente ejercicio honesto y
académico nos parezcan descabellados, fantasiosos y ridículos, no son cosa
reciente. Desde el mismo momento que el exterminio entró en boga los nazis
borraron sus huellas, los cuerpos gaseados eran convertidos en cenizas que iban
a parar al río Vístula; durante los juicios de Nuremberg los doctores,
militares y altos mandos negaron su conocimiento y participación del asesinato;
y más recientemente naciones como Polonia diseñaron políticas para evitar ser
vinculados con los crímenes del Holocausto, en Francia por ejemplo el partido
de ultra derecha conservadora liderado por Le Pen pretende borrar toda sintonía
con los nazis y la participación en las redadas de Vél d´Hiv. Por todo lo
anterior, me gustaría llamarles lunáticos, pero encuentro incluso más
coherencia entre los que niegan el alunizaje que los que niegan la Shoá, eso
sí, la mayor coincidencia de los que niegan el alunizaje y los que niegan el
Holocausto es que ambos parecen vivir en la Luna.
Pero negar el Holocausto no es solo negar el
hecho en sí, es borrar la existencia de Hitler, es negar una ideología que
creía en la superioridad racial y asesinaba a sus ciudadanos por considerarlos
bocas superfluas, es negar que los gitanos, cristianos, testigos de jehová,
polacos y comunistas también fueron asesinados en las Fabricas de la Muerte.
Los que niegan la Shoá se olvidan que el dolor y el daño no es solo para los judíos,
y por si fuera poco, los negacionistas allanan el camino para que otro
genocida, otra ideología y otro Estado Totalitario acabe con lo poco que aún
queda de nuestra humanidad.