El destino de los hijos durante la Shoá

08/May/2018

PorIsrael- Por Martha Wolff de Red de Mujeres Judías Argentinas

El destino de los hijos durante la Shoá

Esta es la historia de dos mujeres judías,
Gisella Perl y Simone Weil, que sin conocerse compartieron el infierno de
Auschwitz y de cómo enfrentaron la supervivencia y la maternidad en los campos
de concentración y su vida posterior.
Muchas mujeres llegaron embarazadas y otras
quedaban embarazadas por violaciones, por haberse vendido por un mendrugo de
pan o por falsas promesas.
En 2003, se estrenó una película titulada
“Out of the Ashes”, “Más allá de las cenizas” basada en la vida de quien fuera
la Dra. Gisella Perl protagonizada por Cristina Lathi.
Gisella Perl era judía y había nacido en
Sighetu Marmatiei, Reino de Hungría, en 1907 y murió en Israel en 1988 con
nacionalidad estadounidense. De profesión médica ginecóloga a través de su
autobiografía el mundo conoció lo padecido por ella y su familia durante la
Shoá cuando fueron deportados al campo de concentración y exterminio de
Auschwitz donde perdió finalmente a todos sus seres queridos.
Obligada a trabajar como médica creyó que
ayudaba a sus compañeras embarazadas al ser reclamadas por Mengele, pero fue
engañada. El objetivo era experimentar sobre ellas, quedarse con sus hijos para
investigar reacciones crueles hasta matarlos para luego asesinar a las
parturientas y más si se trataba de las que estaban gestando gemelos.
La Dra. Perl después de saber lo que pasaba
salvó la vida de cientos de madres ayudándolas a abortar a las que estaban en
un estado primario convenciéndolas que si se salían con vida podrían volver a
tener hijos libres, consejo que daba por haber padecido ella misma allí el
asesinato de su hijo.
En 1947 después de haber finalizado la
guerra intentó suicidarse ante la crueldad vivida, pero rescatada, pudo llegar
a Nueva York donde quiso recuperar su profesión. Fue interrogada por un
Tribunal para averiguar sus antecedentes. Pero fue sospechada de haber
colaborado con los médicos nazis en Auschwitz. Indignada se defendió dando
testimonió por una parte de su involuntaria participación a la que fue obligada
ayudando a mujeres a sobrevivir sacrificando sus gestaciones para no caer en
manos del Ángel de la Muerte como se lo llamaba a Mengele. El jurado que
juzgaba sus antecedentes luego de escuchar su desgarrador testimonio en 1951 le
otorgó la ciudadanía. Para equilibrar su pasado con su ética profesional y su
misión profesional de ayudar a hacer nacer ingresó al Hospital Monte Sinaí, en
Nueva York, donde asistió en el parto de alrededor de tres mil bebés,
convirtiéndose en experta en tratamientos contra la infertilidad. El destino la
compensó en 1948 de sus padecimientos, pudo reencontrarse con su hija Gabriela
Krauss Brattman a quien escondió en la guerra. Ambas se fueron a vivir a Israel
donde siguió trabajando como ginecóloga. En junio de 1948, publicó su historia
titulada “I was a doctor in Auschwitz” “Fui una doctora en Auschwitz”. El resto
de su vida la dedicó a ayudar a nacer a miles de niños y a luchar por la
infertilidad.
Paralelamente Simone Weil el resto de su
vida la dedicó a defender la libertad de la sexualidad femenina y de ser madre
Nació en Niza, Francia, en 1927, como
Simone Annie Jacob era judía y fue deportada en 1944 junto a su familia, a
Auschwitz y liberada en 1945. Ella y dos de sus hermanas fueron los únicos
supervivientes. Estudio Derecho y Ciencias Políticas. Se casó con Antoine Weil y
tuvo tres hijos.
Al conmemorarse en el 2005 el 60
aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de
Auschwitz-Birkenau, Weil dio un discurso en memoria de las víctimas denunciando
los horrores de la guerra. Fue la primera vez que volvía después de su
liberación. Weil fue criticada por la Iglesia católica y por judíos religiosos
primero por haber sido elegida para hablar y porque siendo una prisionera en
Auschwitz y ex Ministra de Salud de Francia legalizó el aborto en su país.
Coincidentemente ese mismo año recibió el Premio Príncipe de Asturias de
Cooperación Internacional por la defensa de la libertad, la dignidad de la persona,
de los derechos humanos, la justicia, la solidaridad y el papel de la mujer en
la sociedad moderna más el Premio Carlos V de la Fundación Academia Europea de
Yuste por “sus reconocidos méritos en la lucha por el avance de la igualdad de
las mujeres”.