100 años Cementerio Israelita de La Paz: palabras del Alcalde Bruno Fernández

29/Nov/2017

100 años Cementerio Israelita de La Paz: palabras del Alcalde Bruno Fernández

El cementerio israelita se caracteriza por la solemne presencia de la piedra como elemento de recordación, de perpetuidad.
El pueblo judío, al dispersarse por el planeta continuó manteniendo la tradicional e indisoluble unidad. En nuestro país, donde siempre se brindaron puertas abiertas para el desarrollo de la colectividad israelita, esa tradición se repitió, y desde el año 1917, como la antigua ley de Abraham, los judíos tuvieron también su cementerio en esta localidad, de La Paz.
Y es en ésta patria, donde han encontrado comprensión, trato democrático y tolerancia, sabiendo estar a la altura de la actitud amistosa de los uruguayos en general y de los pacenses en particular; allí donde todas las almas se juntan aparece en los hechos, ese lazo de amistad revelado cuando una familia se acerca a sus muertos con un ramo de flores o con su manojo de piedras.
Seguramente Nakman Nemirovsky supo elegir éste terreno armonioso, hecho más visible hoy cuando sentados frente a la obra Ausencias y Presencias, nos enfrentamos a la reflexión, a la simbología vinculante y vemos a lo lejos el monte de piedras.
A su vez la llegada como inmigrantes a nuestro Uruguay, trajo consigo su visión del mundo, sus valores y su manera de enfocar la realidad, pero supo integrarse a la vida social. Ellos hicieron sus primeras experiencias en Uruguay durante los años de la primera guerra mundial, llegaron a volcar sus trabajos y esfuerzos, dada su situación.
Vinieron desde Lituania, Rusia, Rumania, Turquía, Líbano, Grecia y Polonia, entre otros.  Que se sumó en número y por convivencia a los inmigrantes residentes en el país. Mientras en nuestra ciudad los picapedreros, italianos, portugueses, yugoeslavos, marcaban el rumbo con sus herramientas, forjándola desde la roca. Otra vez la perpetuidad de la piedra siguió uniendo destinos.
Los judíos que llegaron perseguidos por la segunda guerra mundial, también fueron recibidos y se integraron a los sectores de ocupaciones obreras y artesanales y acompañaron cambios de movilidad social, que se produjeron en el país durante esa época. Pero nunca se olvidaron de sus hermanos que se quedaron y mantuvieron viva la esperanza y el recuerdo de sus seres queridos.
Hoy el pasaje Mordejai Anilevicz, hace un justo homenaje a la resistencia de tantos que anónimamente lucharon y dejaron sus vidas. Hoy, la calle y la plaza nos sigue uniendo, con los augurios de una vida mejor, con alegría y dulzura, sin perder el recuerdo.