La unidad palestina no significa moderación de Hamas

17/Oct/2017

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

La unidad palestina no significa moderación de Hamas

Hamas no aceptó entregar dentro de un mes y medio el poder a un gobierno de unidad nacional con la Autoridad Palestina porque se haya convertido en un elemento moderado, sino porque ya no lograba lidiar con las presiones que ejercía sobre su cabeza el Presidente palestino Mahmud Abbas. Si bien dar el paso de aceptar ese gobierno y renunciar así al poder absoluto que ejerció en la Franja en la última década, requería por cierto de cierto sentido pragmático, eso no significa que haya cambiado su esencia misma ni su visión de fondo respecto a cómo manejarse en la región.
Y esto tiene también algo que ver con Israel, convencido de que la única forma en que puede aceptar una reconciliación palestina en cuyo marco haya un gobierno que incluya a Hamas, sería que Hamas se desarme, le reconozca y renuncie al terrorismo. El propio Salah-el Aruri, recientemente nombrado número dos de Hamas, que fue quien encabezó la delegación a las conversaciones de unión en El Cairo, «ilustró» al respecto este jueves: «La unidad palestina es vital para que todas las facciones palestinas puedan trabajar conjuntamente contra la empresa sionista».
¿Se precisa más para entender el por qué del escepticismo de Israel respecto al acuerdo?
En realidad, ya antes de estas declaraciones había motivos para dudar acerca del significado del acuerdo, aún cuando se anuncia festiva y dramáticamente el logro de la unidad palestina. El-Aruri, que hace tan solo unos días fue nombrado sub jefe de Hamas, encabezó durante años el mecanismo de atentados contra blancos israelíes en Cisjordania. Es considerado de los elementos más cercanos al grupo pro iraní Hizbala en Líbano y llegó justamente a las conversaciones de unidad en El Cairo, directamente desde Beirut.
Su nombramiento mismo, mientras al frente de la organización en Gaza está otro ex miembro clave en el brazo armado Izz al-Din al-Qassam, Yehya Sinwar, no es casual. Es una forma de Hamas de dejar en claro que la parte armada de la organización continúa siendo clave. No significa que Hamas esté esperando para lanzar una guerra a la vuelta de la esquina, pero sí que esa opción continúa existiendo mientras Hamas siga teniendo su influencia.
Y el hecho es que la primera etapa de las conversaciones de unidad en El Cairo, finalizó sin que se hable en absoluto del tema más problemático, las armas. Hamas tiene una fuerza de más de 25 mil hombres en Gaza, una desarrollada red de túneles subterráneos parte de los cuales sirven para atacar a Israel y un importante arsenal de cohetes, servicios de seguridad fuertes…pero por ahora de este tema ni se habló. Eso es un potencial de problemas serios con la Autoridad Palestina, cuyo Presidente Abbas ya ha recalcado que la única opción es «una sola arma, una sola autoridad».
Pero es también un potencial de problemas con Israel.Y en realidad, ambas cosas van de la mano.
Claro que las declaraciones citadas de Salah al-Aruri no significan sin embargo que su socio, Al Fatah, concuerde con esa visión. A pesar de la seria crisis entre Israel y la Autoridad Palestina y del creciente alejamiento entre las partes, sigue habiendo una diferencia de enfoque entre la ANP y el de Hamas. El Presidente Abbas ha reconocido a Israel y aunque alega que la culpa del estancamiento es del lado israelí, al menos defiende en principio la idea de negociación. Hamas por su parte, ni siquiera reconoce a Israel y continúa favoreciendo abiertamente la violencia como forma de relacionarse con el Estado judío.
Los festejos de aquellos palestinos que salieron a las calles en Gaza a celebrar este jueves las informaciones que llegaban desde El Cairo acerca de la firma de un acuerdo de reconciliación, eran más que justificados. Más allá de lo negativo que resulta para cualquier pueblo saberse dividido, la situación en la Franja de Gaza hace mucho que requiere soluciones concretas, no frases vacías. El nivel de pobreza y desempleo es alto, la gente recibe tan solo unas horas de electricidad por día y se siente encerrada.
Egipto mantiene casi siempre cerrado el puesto fronterizo de Rafah que conecta su territorio con Gaza, lo cual complica sobremanera el contacto de la Franja con el mundo árabe, por lo que debería ser su salida más natural hacia el mismo. Israel por su parte, sí mantiene abiertos el puesto de Kerem Shalom por el cual introduce diariamente mercaderías a Gaza, y el de Erez en el norte, para el pasaje de comerciantes, diplomáticos y casos humanitarios, pero no tiene la frontera abierta con Gaza debido a que se halla desde hace años bajo el gobierno de Hamas, una organización que Israel-y gran parte de la comunidad internacional-considera terrorista.
Un acuerdo de «unidad» que encierre un mayor potencial de conflicto con Israel, terminará siendo nocivo para la Autoridad Palestina. Y cuando el portavoz de Hamas en Gaza Sami Abu Zuhri declara que «las armas de la resistencia son irrenunciables», está encendiendo una luz roja tanto en Ramallah como en Jerusalem.