En Siria hace ya tiempo que se cruzaron las
líneas rojas. Hace ya mucho que está claro que su presidente, el dictador
Bashar el-Assad, es un carnicero. Él y sus aliados Irán y Hizbalá, con el apoyo
de Rusia, son los principales responsables del medio millón de muertos en los
más de seis años de guerra. Nada tienen de santos sus opositores del lado
fundamentalista sunita, pero la principal responsabilidad sobre la tragedia que
envuelve a Siria, recae sobre los hombros del régimen central.
Pueden revelarse cada tanto nuevas fosas,
llegar nuevas imágenes a las redes sociales, pero los horrores de Siria nada
tienen de nuevo.
Sin embargo, las imágenes de satélite de la
zona de la prisión de Sednaya , a 30 kilómetros de Damasco, publicadas por
Estados Unidos, agregan un elemento simbólicamente espeluznante. Según
Washington, junto a dicha cárcel, estaría funcionando hace tiempo un
crematorio, en el que Assad quema diariamente los cuerpos de presos allí
ejecutados.
El mundo, con ligereza a menudo, se aferra
a símbolos, como si lo fueran todo. Por eso se estremeció con Aylan el-Kurdi,
el niño sirio muerto en las costas de Grecia- cuyo cuerpito sin vida fue
llevado por las olas a la playa- aunque muchísimos como él ya habían muerto
antes. Luego, con el niño ensangrentado a raíz de un bombardeo que destruyó su
casa, con expresión congelada, dentro de un coche de rescate, mirando al
vacío…aunque tantos como él no habían logrado siquiera sobrevivir.
Pues si el mundo espera símbolos, aquí lo
tiene. Uno «nuevo», o mejor dicho recién revelado. Si realmente lo
que se ha publicado son las fotos del lugar en el que funciona un crematorio,
pues sí, se ha cruzado una enésima línea roja.
¿Alguien piensa actuar? ¿O se repetirán
dentro de unos años las preguntas que seguimos planteándonos hoy de hace más de
siete décadas? ¿Habrá una continuación al por qué los aliados no bombardearon
en 1944 Auschwitz?
En la radio israelí fue transmitida este
miércoles una entrevista que el corresponsal de asuntos árabes Eran Zinguer
hizo telefónicamente con un joven sirio que había logrado salir de la cárcel de
Sednaya. Dado que aún tiene familia en Siria-aunque él ya está fuera del país-,
en la radio lo llamaron simplemente «Abu Muhamad», por seguridad.
«Los gritos de la tortura eran terribles», contó. «Pero
entendimos que había algo más, porque el hedor era terrible…no podemos
demostrarlo, pero muchos tenían certeza que lo que se olía en toda la zona, era
el olor de carne humana quemada».
Aunque los símbolos a veces son
superficiales, también tienen su fuerza. Por eso, si se confirma que lo que hay
junto a Sednaya es un crematorio, hoy, 2017, más de 70 años después de
Auschwitz-Birkenau, quisiéramos que fuera Israel, el Estado judío, quien lo
destruya.
Siria: entre líneas rojas y símbolos
19/May/2017
Montevideo Portal, Por Ana Jerozolimski