Israel: el milagro ignorado

15/May/2017

Los Tiempos, Por Roberto Laserna

Israel: el milagro ignorado

En el estudio del desarrollo económico se
da mucha atención a casos exitosos. El objetivo es aprender de ellos,
identificar los factores que los hicieron posibles, y evaluar su aplicación a
políticas de cooperación o de desarrollo. Japón ocupó muchos libros y horas.
También el Plan Marshall de reconstrucción de la Europa de la post guerra. Y
los “milagros económicos” de los dragones del Asia (Corea del Sur, Hong Kong,
Singapur y Taiwán), las potencias emergentes (BRIC: Brasil. Rusia, China e
India) y los nuevos tigres asiáticos (Malasia, Indonesia, Tailandia).
Curiosamente, es difícil encontrar en esa
literatura referencias a Israel. Cuando alguna vez conversé del tema con mis
colegas, pasaron la página aludiendo a una supuesta singularidad cultural o a
la cooperación externa.
Se trata, sin embargo, de un milagro
económico impresionante. Aunque la cultura judía se remonta a miles de años, el
país hoy denominado Israel, con una economía y un sistema político
territorialmente acotados, data de hace apenas 69 años. Nació en una zona natural
y políticamente hostil, en un territorio desértico, con muy poca tierra
cultivable, sin recursos naturales valorados en los mercados mundiales, sin
bosques ni agua y con áreas plagadas de enfermedades endémicas. Hoy se
encuentra en los primeros lugares de bienestar, desarrollo tecnológico y
capacidad productiva, no sólo en ramas industriales sino incluso agrícolas, y
exportando tecnologías propias y adaptadas.
Israel se fundó un 14 de mayo de 1949, al
concluir el protectorado británico sobre ese inmenso territorio del Medio
Oriente. La comunidad judía aceptó la decisión de Naciones Unidas y proclamó su
independencia sobre un pequeño territorio en la margen derecha del río Jordán,
la menos fértil. Quienes habían escapado de la masacre europea ansiaban restablecerse
en aquellas zonas de las que fueron expulsados durante el Imperio Romano, que
dejó apenas pequeñas comunidades. Consideraban que su supervivencia dependía de
contar con un Estado propio, ya que las persecuciones a las que habían sido
sometidos en Italia, España y las áreas ocupadas por los nazis, se debían
justamente a la falta de un Estado que los protegiera. Hoy ocupan menos del
0,2% del territorio en el Medio Oriente, mientras en el espacio restante se
encuentra el mundo árabe, con 22 estados.
Pese al tamaño reducido del territorio
reclamado, los vecinos árabes reaccionaron declarando la guerra al naciente
Estado y expulsando a todos los judíos que se encontraban en sus territorios.
Menos de un año después se firmaron pactos de tregua y armisticios. En 1967 la
guerra de los 6 días, provocada por la intención egipcia de tomar el Sinaí,
bajo control de la ONU, volvió a enfrentar a Israel con sus vecinos,
derrotándolos militarmente. Hoy el país una densidad de 387 Hab/Km2, mientras
que en el vecindario apenas llega a 27 Hab/Km2.
Israel no dejó que la adversidad fuera un
obstáculo sino un desafío, logrando sacar provecho económico del desierto y
fuerza innovadora de su necesidad de defenderse militarmente de vecinos
hostiles superiores en personal y recursos (petroleros).
Actualmente Israel tiene un desarrollo
humano superior al de Japón. Ocupa el lugar 11 en el índice de Felicidad de la
ONU. Su población no llega a los 10 millones de habitantes y produce un PIB per
cápita de 35 mil dólares anuales, cuando en 1950 apenas llegaba a 1.400. Ha
aprendido a sacar el mayor provecho del agua, reciclándola y tratándola de
manera que produce el 95% de los alimentos que consume. Es uno de los pocos
países cuya área forestal crece en vez de declinar.
Los impuestos son bajos, 6,1% del ingreso
personal, y dedica el 4,3% de su gasto a investigación y desarrollo. Gracias a
este enfoque, Israel ocupa el lugar 24 de 138 países, siendo el 2° en
Innovación y 3° en cooperación entre universidades e industrias en el índice de
competitividad del Foro Económico Mundial. Exporta desde agua y frutas hasta
productos de alta tecnología, y cuenta también con centros innovadores
vinculados a las empresas de punta en desarrollo tecnológico del mundo. Incluso
se cree que tiene armamento nuclear.
La escasez de recursos naturales fue uno de
los desafíos que debieron vencer, utilizando de la mejor manera posible lo poco
que tenían y haciendo uso de su creatividad para sacarle el mayor provecho.
Otra de las claves del éxito israelí se encuentra en el ejército. Obligados a
defenderse desde su nacimiento como Estado, los israelíes tienen un servicio
militar casi permanente, pues luego de la formación inicial, los reservistas
pasan temporadas anuales recibiendo entrenamiento actualizado. En esos momentos,
los jóvenes reciben una formación intensa fuertemente basada en el uso de
nuevas tecnologías, y son alentados a investigar e innovar, asumiendo
responsabilidades cruciales en la gestión de recursos. Y como se encuentran
periódicamente desarrollan fuertes lazos de confianza y cooperación que se
prolongan más allá del servicio en las Fuerzas de Defensa. Muchos
emprendimientos de alta tecnología han salido de la experiencia militar,
aplicándose a diversos campos de producción de bienes y servicios. El ejército
es una verdadera universidad abierta a la innovación, tanto, que las jerarquías
militares pueden ignorarse cuando los subordinados encuentran maneras más
eficaces de hacer las cosas y cumplir sus objetivos. Como me dijo un
emprendedor judío, la creatividad nace de la necesidad y la libertad, y en
Israel abundan ambos.
La cooperación externa puede haber sido
importante. Lejos de ser una explicación, este hecho exige una, pues son
incontables los casos en que la cooperación al desarrollo terminó dañando las
opciones de los países receptores en vez de beneficiarlos. Incluso si se
quisiera sostener la hipótesis de que Israel es fruto de ayuda externa, sería
un caso excepcional, posiblemente único, en el que la cooperación al desarrollo
efectivamente lo logró.
Israel es un caso relevante para el estudio
del desarrollo. Como en los otros, no se trata de imitarlo sino de aprender de
su experiencia. Porque además habrá que tomar en cuenta que ha sido capaz de
asimilar migrantes provenientes de todo el mundo, desarrollando instituciones
democráticas en un entorno marcado por guerras y el frecuente predominio de
lógicas militares. Pero éste es otro milagro.
El autor es economista