El Consejo de Ministros de Austria adoptó la
definición oficial que identifica al antisemitismo, tal como fuera aprobada el
año pasado por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA,
por sus siglas en inglés), como base para su lucha contra ese creciente
flagelo.
Según el gabinete austríaco, existe «por
primera vez un texto reconocido por un foro interestatal» en referencia al
IHRA que está integrada por 31 países.
Esta definición del antisemitismo cuenta con
validez general y «facilita su identificación y combate», agrega el
Gobierno en un comunicado.
La definición establece que «el
antisemitismo es una determinada percepción de los judíos, que puede expresarse
como odio hacia los judíos».
Añade que «la manifestación retórica y
física de antisemitismo está dirigida hacia individuos judíos o no judíos, y/o
hacia sus bienes, hacia instituciones de la comunidad judía e instalaciones
religiosas».
El gobierno austríaco, integrado por
socialdemócratas y democristianos, reconoce que Austria tiene «una
responsabilidad especial» en la lucha contra ese mal.
Entre otros, la definición servirá como base
de trabajo en diversos campos, como la educación escolar y en la formación
profesional del personal jurídico y ejecutivo.
La diputada socialdemócrata Petra Bayer
destacó, en un comunicado, la importancia de la definición para combatir el
antisemitismo, que «ya sea por motivos políticos, religiosos o
estructurales, sigue aún siendo un problema masivo en Europa».
«Llegó la hora de que Austria asuma esa
definición», declaró el diputado conservador Reinhard Lopatka.
Tras recordar las atrocidades del Holocausto y
la responsabilidad de Austria en el mismo, el democristiano instó a «hacer
todo lo posible» para «ahogar» desde un principio el surgimiento
del antisemitismo, que en el pasado han tenido consecuencias «tan
horribles».
Según un informe publicado la semana pasada,
el número de incidentes antisemitas documentados en Austria, donde se calcula
que hay entre 12.000 y 15.000 judíos, aumentó el año pasado a 477, con lo que
alcanzó un nuevo récord.
Los incidentes van desde insultos verbales y
amenazas hasta agresiones físicas, y han aumentado sobre todo en las redes
sociales de Internet, según el estudio del Foro contra el Antisemitismo.
La república alpina registra un creciente
racismo no solo contra judíos, sino general, incluida la islamofobia, según
datos de la organización antirracista ZARA.
Ésta ha documentado 1.017 casos el año pasado,
desde los 927 y 794 en 2015 y 2014, respectivamente.
En internet, la cifra de incidentes se disparó
un 187 % entre 2014 y 2016.
El Gobierno de Austria adopta definición oficial que identifica al antisemitismo
26/Abr/2017
Terra Chile