Como es de público conocimiento, el Líbano
es un país árabe independiente en el Medio Oriente. Tan independiente es que en
lugar de tener un solo ejército tiene dos: Hezbollah y el ejército nacional.
Últimamente han llegado buenas noticias de este último. Con la ayuda de
Francia, Arabia Saudita y los Estados Unidos, el ejército nacional se ha
rearmado y ahora podría ser un buen ayudante del principal ejército llamado
Hezbollah, en caso de guerra con su vecino Israel.
¿Cuál es la función de Hezbollah, un
ejército con soldados libaneses shiitas, pero dirigido y financiado por Irán?
Su función es cumplir con la resistencia, es decir, impedir que los fantasmas
de los soldados israelíes no se apoderen del país. Sin duda, los líderes
iraníes de Hezbollah, auto-invitados al Líbano, preferirían que sus animosos
soldados libaneses combatan contra soldados israelíes de verdad ¿Pero qué hacer
si los israelíes se fueron del Líbano hace 17 años de la manera más insolente
posible, es decir, por voluntad propia? Felizmente Irán y Hezbollah no se dejan
vencer por este molesto inconveniente y siempre encuentran la forma de defender
a su manera al Líbano provocando una saludable guerra de tanto en tanto,
demostrando así al mundo su incuestionable deseo de paz. La animada guerra
entre el Líbano e Israel en el año 2006, iniciada jovialmente por un amable
secuestro de soldados israelíes por parte de Hezbollah, dejó un respetable
saldo de muertos y de destrucción, que naturalmente dejó muy complacido al
pueblo libanés, que sin embargo, no encontró la forma adecuada de agradecer los
buenos servicios de Hezbollah.
Del mismo modo, los desagradecidos
libaneses no supieron cómo recompensar a sus amigos, Hezbollah, Siria e Irán
por el asesinato de su presidente Rafic Hariri y de otros 25 libaneses el 14 de
febrero de 2005. Las Naciones Unidas incluso tuvieron el gesto de nombrar una
comisión investigadora cuyos resultados se perdieron en las brumas del Medio
Oriente. Pero claro, siempre hay otras urgencias, como las de la saludable
rutina del asesinato mutuo en Siria, Irak, en el Yemen y en otras partes en
aras del avance del Islam en el mundo.
Por su parte, Hezbollah e Irán están ansiosos de plegarse a esta rutina,
en aras de la llamada revolución islámica, muy ligada al retorno del salvador
del Islam y del mundo.
Para ser honestos, no todos en el Líbano
están muy satisfechos con esta singular
fe en la resistencia y sus miles de misiles piadosamente dirigidos contra
Israel. Tampoco, y esto debe ser dicho cuidadosamente y en voz baja, hay muchos
entusiastas del retorno del duodécimo Imam, Muhamad al Mahdi, quien según la
doctrina shiíta, desapareció en el año 869 y debe reaparecer para traer la paz
islámica al mundo….eso sí, después de una alegre cadaverización adecuadamente
frenética, como la que actualmente disfruta el Medio Oriente.
¿Qué hace el mundo ante esta situación? Lo
que sensatamente cabía esperar: es decir, nada. Hay otras preocupaciones. Por
ejemplo, los territorios ocupados. Naturalmente no los de Líbano, ni los de
Irak ni los de Siria. Solo los ocupados por Israel aunque extrañamente en los
dos territorios seudo-ocupados por el estado judío hay gobiernos árabes muy,
pero muy independientes que hacen con sus poblaciones lo que se les antoja.
Pero naturalmente, los dos ejércitos del
Líbano no les parecen nada extraño a nadie. Después de todo, es solo una iranía
más de las muchas del Medio Oriente.
Ironías y/o Iranías en el Medio Oriente
14/Mar/2017
PorIsrael, por: Egon Friedler