“Auschwitz”, de León Felipe

26/Ene/2017

Búsqueda, Andrea Blanqué

“Auschwitz”, de León Felipe

De pronto, me llega por Internet el audio de un poema. Está en YouTube. Es la voz cascadísima de León Felipe, un poeta español, expulsado de su tierra por el fascismo. Eterno exiliado errante. Como mi abuelo, como mi padre.
Este año se cumplen 80 años de la resistencia popular al golpe militar sangriento que el ejército asestó a la República democrática española. La guerra civil duró tres años. Poco se estudia en las aulas uruguayas. Luego, esa guerra se continuó, de alguna manera, en la apoteosis del fascismo: la invasión nazi como un pulpo por Europa y la destrucción de los judíos europeos.
León Felipe huyó del odio y deambuló por América, donde escribió mucho. Con su voz de anciano venerable grabó sus poemas. En mi infancia, un tío nos prestó un vinilo de León Felipe. Nunca escuché poemas tan bien leídos, tan bien dichos. Era niña y oía una y otra vez la voz de ese viejo que me decía: “Qué lástima que yo no tenga una casa”, “Qué lástima que yo no tenga una patria”. Me invadía la melancolía. Él era un viejo y yo una niña, él era una voz y yo un cuerpo, él sentía su vida transcurrida como una “piedra pequeña, ligera” y yo era una nena a punto de vivir una dictadura.
Hoy, escucho en mi laptop la voz del viejísimo León Felipe. El poema se llama “Auschwitz”. Y está dedicado: “A todos los judíos, mis amigos, mis hermanos”.
En él se burla de la literatura “preciosa” y de grandes poetas que hacen alarde de la imaginación creando con palabras infiernos, como Dante, como Blake. Los insta a callarse. Y entonces recrea el verdadero infierno. Un niño judío desgajado de sus padres, a punto de entrar a una cámara de gas, a punto de ser consumido en un horno crematorio. Un niño solo… solo.
El poema con su letra se pueden encontrar en el sitio www.palabravirtual.com.
Lo escucho una y otra vez, no me canso de escucharlo. Y azorada, lo comparo con la metralleta de comentarios antisemitas que en los últimos tiempos perforan las redes sociales.
Mañana se cumplen 72 años de la llegada de los soviéticos a Auschwitz. Los soldados no entendían muy bien qué era aquello, aquellos muertos acumulados, aquellos presos casi agonizantes que los nazis habían abandonado en la enfermería, luego de evacuar por los caminos helados —a pie— al grueso de los prisioneros.
Los soviéticos no entendían, nunca habían visto nada igual. Y todos aquellos que llegaron a los campos de concentración y exterminio, estadounidenses, británicos, franceses, periodistas del mundo, coinciden en lo mismo: aquello era otra muerte. Masacres siempre ha habido en la historia de la humanidad, horrores, sangre. Pero aquí la especie humana había pegado un salto en el Mal.
Me pregunto qué diría León Felipe, muerto en 1968, si leyera los comentarios de las redes sociales, donde con terribles faltas de ortografía escriben uruguayos negacionistas, que se ufanan de ser de izquierda, pero piensan como Goebbels.