Declaración Universal de los Derechos Humanos: Un documento que vale la pena conocer

13/Dic/2016

Lic. Rafael Winter (Rufo)

Declaración Universal de los Derechos Humanos: Un documento que vale la pena conocer

Hace pocos días, el 10 de diciembre, se conmemoró un nuevo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Bajo el trasfondo de la Segunda Guerra Mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas, elabora esta Declaración fundamental la cual debiera ser más conocida por el ciudadano común.
De cualquier país.
La Declaración incluye un preámbulo y treinta artículos. Antecedentes cercanos son la Carta de San Francisco de junio de 1945 y un poco más atrás en el tiempo, entre otros documentos, los Convenios de Ginebra que sobre seguridad, respeto y derechos mínimos de los prisioneros de guerra impulsara, en su momento, la Sociedad de Naciones, antecesora de las Naciones Unidas.
La Declaración fue aprobada con el voto de 48 países, entre ellos nuestro Uruguay; 8 abstenciones; 2 paises estuvieron ausentes. La ONU de aquel entonces, año 1948, la integraban solamente 58 naciones.
El Estado de Israel aún no formaba parte de la Organización.
Es bueno recordar algunos de los artículos, por ejemplo los primeros.
Artículo 1: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como estan de razón y conciencia deben comportarse fraternalmente los unos con los otros»
Artículo 2: «Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta declaración sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición…»
Artículo 3: » Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona»
Artículo 4: » Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas»
Artículo 5: » Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes»
De más está decir -más allá de que esta Declaración lo exprese explícita, implícitamente o no- que el derecho de uno no puede afectar el de otro o como lo decimos comúnmente «el derecho de uno termina donde comienza el derecho de los demás».
Uno de los principales inspiradores y redactores de la Declaración fue René Cassin. Nacido en 1887, Cassin fue un judío francés. Curriculum frondoso. Delegado de Francia en la Sociedad de Naciones. Tuvo participación en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial; junto a Charles De Gaulle fue uno de los portavoces de la Francia libre en el exilio.
Pero fue además Juez y jurista; diplomático, pedagogo, profesor universitario y abogado.
Por toda una vida dedicada a la paz, la justicia y los Derechos Humanos, por su directa participación como redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por toda esta gran contribución fue que recibió, en 1968, el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y en el mismo año recibió el Premio Nobel de la Paz.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos constituye o debería haber constituído un hito, un mojón muy importante en el camino de la humanidad hacia un mundo mejor. Lamentablemente en muchas partes del mundo los Derechos Humanos se siguen ignorando, total o parcialmente y eso es absolutamente perceptible en la realidad de hoy.
La práctica de los Derechos Humanos en el mundo «en toda su extensión imaginable» depende mucho de las Naciones Unidas, los organismos internacionales y los gobiernos, pero no solo.
El Hogar y la Educación formal y no formal tienen aún mucho por hacer en materia de Derechos Humanos con el debido respeto por lo que se ha hecho y se proyecta hacer.
Y a propósito del tema, algunas sugerencias, simples «granitos de arena» pero que pueden ayudar en la tarea educativa en pro de los Derechos Humanos: ¿no sería bueno-quizás algunos Centros de enseñanza lo hacen- que cada escuela y liceo tenga, además de las Comisiones ya existentes, una Comisión de Derechos Humanos integrada por alumnos y supervisada y orientada por docentes?
¿No sería bueno también que el texto íntegro de la Declaración figure-y obviamente se explique y trabaje- en las aulas de TODAS las instituciones educativas del país?