Hace pocos meses tuvimos la oportunidad de
reunirnos con los miembros del Comité Central Israelita, la institución
representativa de la colectividad judía, un encuentro que buscamos simplemente
para saludar y conocer a aquellos a los que nunca habíamos visto. Ello resultó
en una experiencia especialmente gratificante, entre otras cosas al ver varias
caras por cierto más jóvenes que lo considerado generalmente el promedio de
edad de los activistas comunitarios.
Al sugerir nosotros pactar por separado una
entrevista con parte de la nueva camada joven del Comité Central, tras alguna
broma acerca de cómo maniobrar exactamente con las edades y cuan joven son los
que no incluimos en nuestra exhortación, fijamos otro día y nos sentamos a
conversar. Esta vez, la charla fue con Kari Sapolinski, Yael Barmaimon y Diego
Sonnenschein. Una complicación inesperada impidió a Cecilia Ribot llegar a la
cita, aunque no dejamos pasar la oportunidad al menos de presentarla y
seguramente habrá otras oportunidades para conversar con ella a fondo.
Buscaremos por cierto otras oportunidades para conversar también con Robby
Schindler, Sami Canias y Daniel Glass, entre otros.
El criterio para elegir a nuestros
entrevistados esta vez, fue la edad. Habrá sin duda oportunidad para otros
diálogos sobre asuntos comunitarios con otros de los miembros del Comité
Central.
¿Cuáles creen que son las problemáticas
centrales de la colectividad? ¿Qué se
proponían hacer al entrar al Comité Central?
Yael: El Comité es un mundo que yo conocía
desde otro perfil más de adolescente, lo que sí sé es que en el Comité hay
perfiles diferentes y un equipo, de alguna forma cada uno pone su granito de
arena, tanto gente que ya tiene mucha experiencia como los que son como yo, que
somos más nuevos y podemos aportar desde nuestro punto de vista. Yo lo que
esperaba es poder aportar. En mi carrera yo fui experiente en liderazgo de
equipos, trabajé siempre en el área comercial, yo puedo aportar desde mi visión
que a veces los judíos pecamos de ser poco esclarecedores, poco visibles, a
veces porque no nos gusta hacer ver, dejamos pasar, de alguna forma carecemos
del marketing necesario.
Yo cuando ingresé me planteé, primero,
representar a la Comunidad Sefaradí y lo que me indique realizarlo dentro del
Comité, y después aportar mi grano de arena desde ese punto de vista.
Cado está en representación de una comunidad:
Kari y Diego por la Kehilá, Cecilia por la NCI, Yael por la Sefaradí. Cuando ya
están adentro, ¿sienten que realmente, más allá del hecho de que cada uno está
por la institución o comunidad que lo mandó, hay algo por encima? ¿En qué
medida la distribución por comunidades se manifiesta en el trabajo del Comité?
Diego: Yo creo que se genera una mesa de
trabajo de ida y vuelta, todos somos representantes de las comunidades que nos
eligieron, nos dieron la oportunidad de estar para trabajar, y la mesa
justamente se nutre de todo eso para sacar sus evaluaciones y resolver la
situaciones del día a día. Tanto la Mesa Ejecutiva como la del Consejo
Directivo evalúan situaciones y resuelven…
De la colectividad toda.
Diego: De la colectividad toda, entonces sos
un integrante que aporta lo que tu colectividad vio que tenías para aportar en
esa mesa de trabajo. Sí las presidencias fueron evaluadas en su momento, tienen
su sistema de estatuto, son por turno y todo lo que ya conocemos, pero es la
forma en que se estableció el orden para poder trabajar. Creo que cuando
llegamos a la mesa somos pares. Yo tuve la suerte de que esta es la primera vez
que estoy y el presidente lo toma así, soy un par en la mesa para poder
trabajar. Llegás a una mesa de intercambio, sí, representando a una comunidad,
pero va mucho en vos poder llevar la información, poder traer, y qué es lo que
quiere tu comunidad, qué pretende que se haga, y viceversa, qué quiere o
precisa el Comité de las comunidades.
Yael: Quiero aclarar igual que trabajamos en
conjunto, en la mesa cada uno aporta su opinión no desde un punto de vista de
cada comunidad, trabajamos en un conjunto…
Diego: Tenemos un fin común, lo que prevalece
es la idea que más fuerza tenga en la mesa, son las ideas las que prevalecen.
Voy un paso más allá: ¿acaso la división entre
comunidades e instituciones casi termina su función al enviar a los
representantes, y desde el momento en el que están en el Comité son todos
comunidad judía uruguaya?
Yael: Sí, yo creo que sí, somos un conjunto de
la colectividad trabajando en forma unida. En realidad no se nota la división
en el grupo del Comité Central Israelita.
Kari: Es que la temática y los objetivos que
tiene el Comité, en vez de dividir y que uno tenga que mandar representantes
para defender a sus intereses, unen, uno manda para ver cómo simplificar, para
que haya gente apoyando en la tarea comunitaria del día a día. Creo que va un
poco más por ese lado, a diferencia de lo que puede ser una Federación Juvenil
Sionista. Están los intereses de cada una de las instituciones y cómo se
reparte, y un montón de cosas que hacen que uno tenga que defender sus
intereses. Los objetivos del Comité unen a todos porque el objetivo común es
mucho más grande. No hay tanto lugar, salvo en alguna temática central, a la
discrepancia o a buscar el interés de una comunidad por sobre las demás.
Kari, a ti que sos la más joven, una pregunta:
¿sentís que los escuchan a ustedes, que son los más jóvenes?
Kari: Yo hablo un poco menos porque no estoy
en la mesa, entonces…
¿Cómo es esa división?
Yael: Hay una Mesa Ejecutiva y un Consejo
Directivo. La Mesa está conformada por uno o dos delegados de cada comunidad y
el Consejo tiene muchos más miembros…
Diego: El órgano supremo es el Consejo
Directivo, no la Mesa Ejecutiva, esa es la que tiene que trabajar. Una semana
hay Consejo Directivo y la otra Mesa Ejecutiva, muchas veces la Mesa explica al
Consejo lo que está haciendo, es un intercambio.
Yael: La Mesa Ejecutiva se reúne una vez por
semana y el Consejo cada dos semanas. La Mesa va definiendo semanalmente,
después da explicaciones al Consejo, que trae más información de cada
comunidad… Son explicaciones e intercambio, hay veces que hay que decidir de
una semana a la otra y la Mesa puede hacerlo.
Diego: También trae información sobre lo que
hacen las comunidades e informan en qué situaciones están y las necesidades que
presenta cada una de ellas. Se hace como un pequeño reporte sobre eso. Eso
genera un intercambio: no superponer fechas, hacer eventos similares pero no
iguales, no invitar siempre a los mismos… Hay un tema de orden también.
Kari, conociendo tanto lo comunitario como el
mundo de la política nacional ¿qué dirías que aporta el Comité Central?
Creo que el Comité te da la posibilidad de ver
la comunidad en general y no la chacrita a la que uno está acostumbrado. Uno a
veces viene de una tnuá o de una comunidad y está acostumbrado a ver algo muy
cerrado que vio durante toda su vida, entonces ya lo da como una verdad
absoluta. Cuando se llega al Comité uno se da cuenta no solo de lo amplia que
es la comunidad en muchos aspectos sino también el punto más importante, que es
cómo se inserta la comunidad en el país, creo que ese es el punto fundamental
del Comité: cómo logra que la comunidad esté vista e inserta dentro de la
sociedad uruguaya. Si uno se siente bien como judío en la sociedad es parte del
trabajo del Comité; si uno siente que está teniendo problemas, que lo de David
Fremd pudo pasar, es trabajo del Comité. El Comité es el que logra reunir eso.
Uno a veces viene con esa energía de las tnuot, de cambiar el mundo, y yo voy,
hablo, me peleo, discuto, organizo, pero si no se lograra lo que logra el
Comité, un ámbito común de todos, muchos de esos esfuerzos quedarían en vano.
Yo me acuerdo que cuando estaba en la
Federación queríamos hacer una manifestación y ahí hay que ir al Comité, que
tiene que apoyar, y si no la apoya sabemos que los resultados no van a ser los
que queremos.
ÓPTICAS PERSONALES
YAEL BARMAIMON (45)
Me parece que soy la más nueva de la mesa… En
realidad creo que un poco lo mamé de mi familia, que de alguna forma siempre
estuvo vinculada a la Comunidad Sefaradí ayudando donde podía. Mi madre era
miembro de FESELA, mi papá ayudaba también a la comunidad… Yo tuve una vida
bastante agitada profesionalmente hasta 35 o 38 años y después cambié un poco
el rumbo…
Soy licenciada en gerencia y administración,
pero trabajaba en una multinacional, tenía un cargo muy importante y trabajaba
12 horas por día y viajaba todas las semanas, Tenía a mis hijos muy
chicos…Ahora tienen 14 y 17 años. En un momento cambié mi rumbo, tuve más
tiempo libre y me pareció que era el momento de vincularme a la comunidad
sefaradí, porque era lo que más conocía y donde más cómoda estaba, para poder
ayudar desde mi punto de vista. En realidad mi vida como vida tnuatí se había
cortado y mi activismo en la comunidad…
Yo iba a Habonim Dror. Fueron muchos años de
activismo. También viene de familia y va de generación en generación. Tenemos
una anécdota en la familia que es muy linda porque mi esposo tiene dos hermanas
y los tres se casaron con gente de Habonim Dror, somos todos como una gran
comunidad.
Este año la Comunidad Sefaradí me propuso para
formar parte de la mesa del Comité y para mí fue como una devolución, porque yo
cuando empecé a trabajar de joven, a los 19 o 20 años, empecé en el Comité
Central Israelita. De alguna manera es una forma de volver a la raíz.
KARINA SAPOLINSKI (26)
Yo tuve unos años en los que me dediqué a
otras cosas y me separé un poco de todo esto, pero cuando a uno le gusta la
actividad comunitaria, no se puede ir por mucho rato. El que se va sin que lo
echen vuelve sin que lo llamen. Además de haber cambiado de trabajo y de tener
un poco más de tiempo libre, también surgió el tema de la presidencia de mi
padre en la Kehilá. Cuando lo convencimos a mi padre de que agarrara la
presidencia de la Kehilá me dijo: Bueno, yo vuelvo pero vos volvés conmigo y me
ayudas a rejuvenecer un montón de cosas. Parte de eso era ayudarlo a través del
Comité, que a mí siempre me gustó, desde que había estado en la Federación
Juvenil Sionista. Así que fue volver un poco. El año pasado me ofrecieron un
cargo en la Organización Sionista Mundial por el Hanoar entonces también fue
volver, me empujaron a volver de a poco, y cuando me quise acordar ya estaba
con una reunión en cada lugar, estando adentro.
Y creo que esto es fundamental, que el Comité
ocupa un lugar central y es importantísimo en la comunidad, así que me parece
una gran cosa estar acá.Yo personalmente estoy por la Kehilá.
DIEGO SONNENSCHEIN (37)
Estoy en el Comité Central por la Kehilá.
Yo fui criado en el ámbito laico, fui a un
colegio inglés, el Richard Anderson, y después al Saint Catherine, fui a un
club laico y estuve como por fuera de la comunidad. El 90% de mis amigos no son
judíos, así como los ámbitos en los que me muevo. Empecé dando una mano como
voluntario en el Plan de Emergencia Comunitario, después fui a algunas charlas
que me interesaron y, un paso más adelante, ya el Congreso Judío
Latinoamericano generó un grupo de nuevas generaciones y yo participé.
Aunque me crié en un ambiente no judío, por
decisión de mis padres, mi padre siempre estuvo vinculado a Hebraica dando una
mano, y mi abuelo materno Abudara fue Presidente de la Comunidad Sefaradí un
par de veces. No fui a tnuá tampoco, lo que me generó una visión de un montón
de cosas desde otro ángulo que la gente que la tiene formada desde las
instituciones [de la colectividad]. Eso es lo que siempre traté de aportar: una
visión desde otro ángulo, que me lo dio la vida.
Y ahora, la responsabilidad la asumo yo mismo,
creo que es indispensable, como judío, poder accionar de alguna manera, y el
ámbito que encontré fue a través del Congreso de Nuevas Generaciones que me
abrió las puertas. Es parte del Congreso Judío Mundial y veo que esos
encuentros con jóvenes judíos de otros lados, ese intercambio, enriquece
muchísimo. Es bueno ver las soluciones que encontraron en otros países para
problemas o vicisitudes similares que se generan en las diferentes comunidades.
El intercambio creo que es muy enriquecedor y tenés mucho para traer, voy
convencido de a qué voy.
CECILIA RIBOT (43)
Yo estoy en el Comité Central por la NCI.Soy
parte de la actual directiva. Siento que mi actividad comunitaria se fue dando
naturalmente. Comencé participando en los Kabalot Shabat de la NCI, luego
comencé a ir los sábados y leer la Tora, por lo que me fui acercando a la
comisión de Culto. A partir de que mi hijo mayor hiciera su Bar mitzva (hace 9
años)…creo que en realidad fue ahí cuando surgió la necesidad de ser parte.
Me parece muy importante que todos los judíos
nos sintamos representados por el Comité Central por ser todos parte de una
comunidad. Para eso hay que estar, participar, desde el lugar que uno
pueda.
Además soy profesora de Educación Física.
Trabajo en la EIHU y en Hebraica Macabi desde hace muchos años. Me rodeo de
comunidad desde varios ámbitos.
Estoy casada y soy madre de tres hijos de 22,
19 y 15 años.Somos todos de Jazit.
CRÍTICA COMUNITARIA DESDE ADENTRO
(Con Kari Sapolinski)
Kari, aunque sos parte ¿podés tener también
una visión crítica del establishment de la colectividad? Porque los jóvenes se
quejan de que no hay marcos, de la rotación de la presidencia, que se debe
elegir al mejor… ¿Vos por un lado sos parte y por otro lado, llamás a atender
esos reclamos de los jóvenes?
Sí, creo que hay un par de generaciones
perdidas. Cuando yo estaba en la Federación, la gente que estaba en la mesa de
la OSU o del Comité era a veces la misma que está hoy en día. Yo volví pero con
un cargo que muestra un desarrollo en mi vida, pero hay cosas que siguen
estando.
Ahora estuve viajando a Israel, por la
Organización Sionista Mundial, y hablaba mucho de que allí se participa epor
representación de partidos o instituciones ¿pero hasta qué punto se puede
seguir tratando así? Si una persona quiere entrar hoy a la Kehilá, la OSU o
donde sea ¿tiene que decir si va por el Likud o por Avoda? Aquí eso no debe existir más, ya no es real.
¿Qué pasa con la participación de los jóvenes?
Yo siempre fui muy crítica de que las
instituciones tenían que hacer un cambio si querían progresar a través del
tiempo y lograr la atención de las generaciones.
Igual yo creo que la colectividad ha puesto
mucho énfasis en atraer gente joven y perdió un poco la visión de qué es lo que
quiere traer, para qué y a quién. La idea es salir a buscar gente joven, pero
el que sale de la tnuá no es el que hay que ir a buscar, porque ese estuvo años
adentro, está cansado, tuvo marco, y ahora necesita ver otra cosa. Pero la
gente de 30 o 40, que lleva por primera vez al hijo a una escuela, que tiene
que decidir si lo manda a un colegio judío o no, esa persona es la que comienza
una nueva etapa y tiene que conseguir un marco que lo impulse a activar en el
Comité, en la OSU, en la comunidad, no el de 26, porque a ese todavía le falta
un poco.
Yo ayudo un poco a intentar ver eso, por qué
la gente de mi edad no quiere venir todavía y por qué hay un abismo. Diego
tiene 37 y yo tengo 26, hay 11 años en el medio, no es poca cosa, hay todavía
un abismo que hay que llenar con gente. Creo que más que nada pasa porque la
gente sepa darse cuenta de que uno está acostumbrado a que la comunidad
funciona y a veces tienen que pasar cosas para que la gente vea que funciona
porque hay gente que la hace funcionar y va a llegar un momento en el que esa
gente no va a estar más y va a ser necesario que haya otra gente.
¿Cómo se logra el cambio?
Es
fundamental traer gente, capacitarla, en vez de hacer que la juventud se siga
nucleando en marcos judíos buscar la forma de que esa sociedad se abra con un
esclarecimiento claro y firme. Yo creo que ya cambió eso de antes de que con
tener conocidos a los políticos y saber con quiénes hablar para que nos ayuden
la cosa más o menos iba. Con las redes sociales el combate es otro, porque el
político puede ser mejor o peor, pero en las redes sociales todos son anónimos
y tienen el mismo voto y la misma palabra. Hay lugares que hay que empezar a
trabajar y que la juventud vea que las instituciones son el lugar para hacer
eso. De eso depende también la vía de los judíos en la sociedad uruguaya en los
próximos años.
Vos sos convencional del Partido Colorado,
estás hace tiempo en la actividad política a nivel nacional y también en la
comunitaria. Estando en el Comité Central ¿qué aporte te parece que da esa
dimensión de lo nacional?
Creo que justo el Comité es donde más se
plantea todo ese aspecto nacional, el Comité está para guiar la vida judía en
Uruguay. Por eso yo creo que mucho se toca, quizás uno a veces necesita
contactos, gente, estar al tanto, escuchar, estar, ser fuente de información.
Creo que eso es bueno, es bueno tener a quien levantar el teléfono rápido y
pedir, preguntar, saber, escuchar. Creo que se conecta mucho, mismo acá en el
Comité, en el Partido Colorado, uno nunca se saca esas banderas, que las lleva
un poco juntas. Creo que es fundamental para las dos partes. Para mí por lo menos
son dos cosas que me hacen ser quien soy, son dos patas fundamentales en mi
vida, y van de la mano.
Por el bien común de la colectividad: con los más jóvenes del Comité Central Israelita del Uruguay
12/Dic/2016
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski