Gratitud eterna al Profesor Enrique Rodríguez Fabregat (1895-1976)

30/Nov/2016

Lic. Rafael Winter (Rufo)

Gratitud eterna al Profesor Enrique Rodríguez Fabregat (1895-1976)

El 20 de noviembre de 1976, es decir hace
cuarenta años dejaba este mundo terrenal el Prof. Enrique Rodriguez Fabregat,
dignísimo hijo de este país y de Latinoamérica. Su nombre está absolutamente
asociado con las mejores tradiciones de la República y con la fecha del 29 de
noviembre del año 1947.
El Prof. Enrique Rodriguez Fabregat había
nacido en San José el 11 de noviembre del año 1895.
Batllista de toda una vida, (como
consecuencia de la dictadura de Terra debió exiliarse por un tiempo) su
servicio a la República fue inmenso.
Fue periodista; docente: maestro y
profesor; diputado, senador y Ministro de Instrución Pública; corredactó con
Gabriela Mistral la Tabla de los Derechos de la Niñez, base para la posterior
creación de la UNICEF.
Diplomático: fue embajador; delegado
uruguayo ante la ONU durante casi 15 años. Además escribió y publicó varios
libros. Estos son algunos de los aspectos principales de su frondoso
«currículum».
En su condición de representante ante la
ONU integró la Comisión que debía ocuparse del complejo tema de
«Palestina» luego que los ingleses decidieran trasladar el tan
difícil problema a las Naciones Unidas. La Comisión en cuestión fue conocida
por su sigla en inglés como la UNSCOP y en la misma la gestión del prof.
Rodríguez Fabregat fue fundamental.
Fueron las recomendaciones de la mayoría de
dicha Comisión que se debatieron y finalmente aprobaron por mayoría en la
Asamblea General de las Naciones Unidas en ese día histórico del 29 de
noviembre de 1947. Fue la Resolución Nro. 181, la que proponía el Plan de
Partición. (Dicho sea de paso, no está de más recordar: contó entre otros,
además del apoyo de las Américas en general, con el apoyo de la Unión
Soviética- el discurso de su delegado Gromyko en la ONU fue impecable- y la
generalidad del bloque soviético). Más allá de aspectos controversiales que los
tenía, implicaba el nacimiento de dos Estados: uno de ellos nació meses
después, el Estado de Israel.
El otro debería haber nacido también – el
liderazgo sionista lo aceptaba- pero por distintos motivos desperdició una
oportunidad histórica: el Plan, reiteramos, contemplaba el nacimiento de dos
estados. Israel aceptó con realismo y pragmatismo este plan. Del otro lado ni
realismo ni pragmatismo.
Todo lo cual condujo lamentablemente a la guerra
del año 1948, en lugar de ir progresivamente solucionando los problemas y en
lugar de la anhelada coexistencia pacífica de uno junto al otro.
Luego vinieron -a mi juicio- una sumatoria
de graves desaciertos (por decirlo de manera eufemística) los que terminaron
echando más leña al fuego. Hasta hoy.
Al ser el Plan de Partición el paso previo
al nacimiento de Israel y base de su nacimiento es obvio que la figura de
Rodríguez Fabregat se asocia al nacimiento de Israel. Reiteramos que en todo el
proceso previo, hasta el mismo 29 de noviembre inclusive, su gravitación fue
enorme.
Es justicia recordar que la enorme mayoría
del pueblo uruguayo simpatizaba con la idea de un Estado para el pueblo judío:
apoyo entre colorados, entre blancos, entre socialistas y comunistas.
Y no olvidemos a los otros delegados
orientales que acompañaron al prof. Fabregat: el historiador Oscar Secco
Ellauri por ejemplo. Y Edmundo Sisto. O a otros personajes extraordinarios como
Hector Payseé Reyes. A título individual se podría nombrar a varios uruguayos
más.
«Así nació Israel» es el libro
que escribió el gran guatemalteco-también decisivo en todo el proceso- Jorge
García Granados. Para que Israel pudiera nacer en el momento en el que nació,
la tarea que desempeñó el Prof. Fabregat con total convicción, fue
inconmensurable.
Por todo lo que hizo por el Uruguay, el
Uruguay le debe eterno reconocimiento.
Por todo lo que hizo por el nacimiento de
Israel, el pueblo judío le debe, además, eterna gratitud.