El israelí que calza con sandías los pies de las mujeres

28/Nov/2016

El País, España, Por María R. López

El israelí que calza con sandías los pies de las mujeres

Unos zapatos con forma de sandía, de pato o de
gato no están pensados para lucirse en cualquier ocasión. Pero la complicación,
al menos a primera vista, no es solo decidir cuándo llevarlos, sino también
cómo caminar con un tacón invisible. Kobi Levi, el diseñador israelí que está
detrás de este original calzado, asegura que todas sus creaciones están
pensadas para ser ponibles: «La magia sucede cuando se combina la estética
con la técnica», explica.
Lady Gaga, en aquella época en la que se
vestía con filetes de ternera o con encaje de la cabeza a los pies (literalmente),
era una adicta a lo de caminar con zapatos extravagantes. La diva no pudo
resistirse a la firma Kobi Levi que tan bien encajaba con su estilo, y eligió
el modelo Double Boot —unas botas color crema de doble puntera, idea que
también presentó Hood by Air en la Semana de la Moda de Nueva York el pasado
septiembre— para su exitoso videoclip Born This Way (2011). Levi reconoce que
fue una sorpresa «increíble» porque por aquel entonces ni si quiera
existía su estudio de Tel Aviv y solo exponía su trabajo en Internet. «Me
ayudó a tener más visibilidad que antes», afirma.
Después de la artista, otras famosas se
interesaron por el israelí. La actriz y presentadora Whoopi Goldberg, fanática
de los zapatos raros, ya tiene en su colección los modelos Chewing-Gum —que
simula un chicle pegado en el tacón— y que lució en su programa, The View, el
mismo día que acudió el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en 2012;
los Banana Peel —imitando a un plátano—, y los Mr.Orca —blancos y negros como
el cetáceo—. La diseñadora de vestuario Bea Åkerlund, que ha trabajado para
Beyoncé, Madonna o Britney Spears, eligió 13 pares para exponerlos en su
showroom. Y la última en adquirir unos Kobi Levi ha sido la cantante Fergie
para su videoclip M.I.L.F.$ (2016), en el que aparece pisando la goma de mascar
a la vez que reivindica la sensualidad materna.
La mente del zapatero es un totum revolutum de
nuevas ideas, inspiraciones y proyectos. «Me gusta elegir una imagen
familiar y diseñarla de una forma inesperada», afirma. No fabrica en
cadena, sino que crea el primer modelo y luego los recrea por encargo. Revela
que las piezas originales le llevan un mes de trabajo y las réplicas, unas tres
semanas, y que compra los materiales a vendedores locales y en sitios a los que
viaja.
Su proceso creativo empieza con un impulso.
«Comienzo esbozando varios ángulos, a mano o con el ordenador. Mejoro los
bocetos hasta que considero que están listos para transformarse en un zapato en
tres dimensiones», reconoce este artista. Más tarde, Levi elige las
herramientas, dibuja el patrón, las plantillas, la suela y realiza una primera
prueba. «Cuando queda a mi gusto, termino el par de zapatos con materiales
reales. ¡Es un desafiante, estresante y emocionante viaje!», dice sobre su
trabajo.
El próximo enero viajará a Florida para
exponer sus creaciones en una pop up store —así se conocen a las tiendas que
ofrecen una colección durante un tiempo limitado—. Es precisamente Norteamérica
de donde proceden la mayoría de sus clientas, además de Europa. Sin embargo,
Levi no quiere poner límites a su público: «Estaré presente en cualquier
sitio que la gente quiera». Eso sí, siempre y cuando puedan permitirse
unos zapatos de entre 435 y 2.680 euros.