El jueves 3 de noviembre comenzó en la
Facultad de Derecho de la UdelaR el 16º curso de Talmud, la recopilación escrita de
la jurisprudencia hebrea basada en la Biblia. Por este motivo, Ana Jerozolimski
entrevistó a la Esc. Esther Mostovich de Cukierman y a su colega la Esc. Teresa
Gnazzo, ex Decana de la Facultad de Derecho. Son seis clases que se prolongará hasta el 8 de diciembre.Para entender de qué se trata,
entrevistamos a la promotora, cerebro y corazón del curso desde sus comienzos,
la Esc. Esther Mostovich de Cukierman y a su colega la Esc. Teresa Gnazzo, ex
Decana de la Facultad de Derecho. Dado que ambas son, además, amigas cercanas,
pudimos adentrarnos en un tema tan profundo, acompañando la charla gracias a la
hospitalidad de Teresa, con café y masitas.¿Cómo llegó el Talmud a la Facultad de
Derecho de la UdelaR?
Teresa: En un momento, nos preguntamos cómo
es que en la Facultad, en Historia del Derecho y en Historia de Derecho
Comparado, no se daba nunca el Talmud, que yo consideraba que tenía que darse.
No sabía nada del Talmud, pero mi impresión era que tendría que darse. Esther
es una estudiosa, empezó a estudiar…
Y ella se comprometió, como una misión,
desde jovencita, a lograr que se enseñara el Talmud.
Esther Cukierman: Yo me lo prometí mucho
antes, cuando tenía 18 años.
Teresa: Ella siempre cuenta que cuando le
preguntó al profesor por qué no se enseña, le dijo: porque los que saben del
Talmud son religiosos y no saben Derecho, y los que saben Derecho no saben del
Talmud. Ella reunía las dos condiciones, eso es bárbaro.
Es que aunque la fuente del Talmud sea la
Biblia, eso no quiere decir que es un tema que pasa solamente por la fe
¿verdad?
Esther: Por supuesto. Nadie sabe lo que hay
adentro de las páginas del Talmud. Los antiguos rabíes tenían tanto
conocimiento de la psicología humana, mucho más que Freud y cualquiera que les
haya seguido, basado en la vida y la experiencia. No puede haber una sentencia
rabínica que no esté basada en la Biblia, por definición, porque la ley es la
Biblia, como si fuera la Constitución en Uruguay: hay una Constitución y leyes,
pero no pueden haber leyes que no estén basadas en la Constitución.
Pero además te diré que nadie que se ponga
a estudiar el Talmud puede decir que no ha cambiado. La ley uruguaya, que es la
que practicamos y se enseña en Facultad de Derecho, es ley abstracta, general,
el Talmud no… O sea, que no nombra un caso sino que se enuncia para multitud
de casos abstractamente. En el Talmud nunca vas a encontrar una ley que no se
refiera a un caso. Por ejemplo, la edad para contraer el matrimonio.
¿Qué dice al respecto el Talmud?
Esther: Te va a decir que la mayoría de
edad es tal pero para contraer deudas puede ser diferente que para vender,
comprar u obligarse, pero siempre referido a un caso particular. No hay una ley
general que determine cuál es la mayoría de edad por ejemplo.
¿Y eso tiene ventajas y desventajas? Porque
por un lado puede acercar más a la gente, ser más comprensible, pero por otro
lado suena más desordenado.
Esther: Puede. Para nombrar a una persona
dirigente de una comunidad, ¿qué edad debe tener? La Constitución uruguaya dice
que no puede ser presidente quien no tenga 35 años, senador 30 y diputado 25…
Pero el Talmud te diría, por ejemplo, que fulanito para ser miembro de la
discusión política, tiene que tener ciertas características. O lo va a llamar
anciano, aunque tenga 18 años, en términos de madurez y criterio. Cuando
falleció Moisés Maimónides su hijo tenía 19 años, y a esa edad se lo nombró
rabino principal de Egipto y dirigente de la comunidad. ¿Por qué? Porque se
consideró que tenía una formación madura y suficiente para ser dirigente. El
criterio casuístico es el más antiguo, en Medio Oriente te vas a encontrar con
que son todas casuísticas: pasó tal cosa y el rey Fulano decidió esto. Toma
ejemplos de todo…
APORTE GENERAL
Teresa ¿qué consideras que el curso de
Talmud aportó a la Facultad de Derecho?
Teresa: Quisiera recordar ante todo que yo
me retiré en el 2002. Fui Decana y en ese momento dejé la docencia. Pero te
puedo dar mi opinión personal. La facultad nuestra, para mí, se completó en un
aspecto que le faltaba. Creo que ahora se ve claramente que no se tocaba para
nada el tema de la laicidad dando el Talmud. La Facultad de Derecho no puede
dar clases de religión, pero esto es Derecho, dar Talmud es Derecho, no
religión.
Aportó cosas increíbles. Me acuerdo de
cuando presentamos el segundo tomo, que se hablaba de la parte de Derecho de
familia, cómo el padre tenía que tratar a sus hijos. Es de una humanidad
impresionante toda la interpretación que se hace, el padre tiene que enseñarle
al hijo qué hacer pero sin lastimarlo ni herirlo. Te va dando una serie de
reglas, que eran reglas jurídicas pero también tienen que ver con los derechos
humanos, con cómo se debe tratar al otro…
A mí me parece que la facultad ganó muchísimo en ese sentido.
Y tú en lo personal has participado en el
curso, vas a las clases.
Teresa: Sí, todos los años empiezo. A veces
luego se me complica, pero siempre me interesa. Este es el decimosexto año que
se da el curso, es muy importante, hay mucha gente que lo está esperando.
Siempre aprendés algo nuevo. Yo siento que se amplía el horizonte y que para la
facultad, dentro del currículum, es muy importante tener este curso porque le
da una dimensión más grande.
UNA PROMESA, UN SUEÑO
Esther, ¿cumpliste tu sueño con creces?
Esther: Lo estoy cumpliendo. Estoy tratando
de encontrar tiempos para preparar el material del tomo tres para publicación,
no me resulta fácil, pero por otra parte es mi cable a tierra. Yo te dije hace
un rato que nadie pasa por el estudio del Talmud y queda indiferente, no es
posible. No existe, salvo que seas una piedra…
El Talmud me cambió la vida. Me cambió la
vida porque me dio una amplitud de conocimiento y de visión de la que yo
carecía. El Talmud se dedica a exponer la opinión de varios rabíes, así como
estamos nosotros acá en la mesa, suponete que había 40 rabíes rememorando:
«A mí mi maestro me enseñó tal interpretación y la tomaba de tal versículo
bíblico y a vos tu maestro te enseñó tal otra, porque la tomaba de otro
versículo…». ¿Qué aprendés ahí, qué aprendí yo? Que las cosas no tienen
una sola manera de verse ni de solucionarse.
Teresa: Siempre cabe otra pregunta. Esther,
creo que lo que más te dio el conocimiento del Talmud fue el perseguir una
pasión. Ana, para mí, esto le dio a Esther un sentido…
Por eso preguntaba si había cumplido el
sueño.
Esther: Lo estoy cumpliendo, porque Talmud
quiere decir aprender y enseñar, hay dos caras de la misma moneda, uno que
aprende y no se lo puede tragar, porque revienta. El que aprende no se lo puede
tragar, lo tiene que enseñar.
Siguiendo el curso
14/Nov/2016
Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski