Descubren en el Ártico una base secreta nazi perdida desde la IIGM

14/Oct/2016

ABC, España, Por Manuel P. Villatoro

Descubren en el Ártico una base secreta nazi perdida desde la IIGM

Desde que la Segunda Guerra Mundial finalizó,
existen multitud de leyendas que hablan de un misterioso búnker ubicado en el
Ártico en el que los alemanes habrían resistido durante años los ataques
aliados. El mito afirma incluso que incluía una base de para los populares
submarinos alemanes (los U-Boote).
Más allá de la leyenda, lo que sí es cierto es
que, como ya adelantó ABC en 2015, la última unidad germana en rendirse lo hizo
cuatro meses después del cese de las hostilidades. Y pertenecía a un comando
destinado en las heladas tierras al sur de Groenlandia.
Con todo, esta unidad no estaba formada por
soldados de élite dispuestos a resistir subfusil en mano los ataques de los
soldados aliados, sino que incluía a científicos como Wilhelm Dege. La mayoría
de ellos, meteorólogos que habían sido destinados de forma secreta a la zona
para enviar periódicamente a Hitler informes meteorológicos.
«El trabajo diario del grupo comenzaba a las
siete de la mañana y les ocupaba hasta las seis de la tarde. Después de
transmitir puntualmente los mensajes a Berlín a las ocho de la tarde, los
miembros de la expedición cenaban y pasaban un rato de esparcimiento»,
explicaba el historiador Jesús Hernández a ABC en 2015.
Pues bien. Precisamente una base similar a aquella
en la que vivió el equipo de Dege es la que ha sido hallada por un equipo
expedicionario del Parque Nacional «Ártico Ruso». Una reserva natural con una
extensión de más de 14.000 kilómetros ubicada al norte del país e inaugurado en
2009.
Más concretamente, el hallazgo se realizó el
pasado agosto -tal y como afirman varios medios locales- en Alexandra, una isla
ubicada a más de 1.000 kilómetros del Polo Norte. Este octubre, no obstante, la
base ha sido noticia de nuevo debido a que la entindad ha publicado un vídeo en
el que se pueden apreciar los restos del lugar.
Los empleados del parque han recogido cerca de
500 artículos de gran valor histórico en esta base (la cual, según han
averiguado, fue bautizada con el nombre de «Schatzgraber» («Caza Tesoros»).
Entre los mismos restos han destacado cajas de munición, equipo militar,
artículos para el hogar, electrodomésticos, objetos personales o partes
meteorológicos.
Todos ellos, utilizados mientras la estación
estuvo activa entre (según las primeras investigaciones) septiembre de 1943 y
julio de 1944. Al menos, según informó en su momento el propio parque.
«La estación fue destruida deliberadamente en
los años 50 del siglo pasado, y solo han sobrevivido en su interior fragmentos,
restos de escombros, trozos del edificio… De momento no podemos llegar a
ninguna conclusión», señaló uno de los investigadores del parque, Evgeny
Ermolov.
El clima, eso sí, ha permitido que algunos
restos de plástico en buen estado, así como madera, cuero y tejidos naturales.
El metal, por el contrario, se ha oxidado. «Estamos analizando los artículos
para tratar de confirmar el número de miembros que había en la estación y
delimitar más concretamente su periodo de actividad», completó el experto.
En palabras de otro de los investigadores,
Eugene Yermolov, la mayoría de los restos (muchos de ellos, pintados con
esvásticas) datan de los años 1942 y 1943. Todos ellos, además, han colaborado
para acabar con el mito de la base secreta. «Basándonos en las fuentes históricas,
incluyendo las memorias de algunos alemanes que participaron, se realizó un
estudio meteorológico. Ahora somos capaces de corroborarlo», añadió Ermolov.