Homenaje en vida

16/Sep/2016

Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski

Homenaje en vida

El martes al anochecer en Jerusalem, al
informarse del agravamiento en el estado de salud de Shimon Peres, quien fuera
el noveno Presidente de Israel, Premio Nobel de la Paz, nos embargó una gran
angustia. Por él. Por lo que significa. Por su optimismo empedernido en ver lo
bueno que el futuro depara, y en lo mucho que hay que hacer y se puede hacer,
para lidiar con lo malo que también trae consigo el tiempo.
Y mientras aún no se sabe cuál será el
desenlace de su situación actual, queremos honrarlo en vida. Destacar lo que ha
hecho por Israel y por ende por el pueblo judío, recalcar su aporte a la
humanidad en general a través de su mensaje constante de fe en la juventud y en
sus capacidades, recordar la sabiduría que lo guió siempre, y con la que
también este martes, pocas horas antes de sentirse mal y ser hospitalizado,
deleitó a un público que lo escuchó durante una hora en el Centro Peres por la
Paz en Tel Aviv.
Peres, el noveno Presidente de Israel,
Premio Nobel de la Paz, miembro de doce gobiernos israelíes, diputado en la
Kneset durante 48 años, batió récords sin parangón. Siempre activo en las redes
sociales, recabando miles de «me gusta» por cada uno de sus posts en
Facebook, ingresó al libro de Guiness hace unos años por haber dado la clase
por internet con mayor asistencia registrada hasta el momento. Abrigamos la
profunda esperanza de que logre agregar un record más, que a los 93 años, salga
de la compleja situación en la que se halla mientras escribimos estas líneas,
sin secuelas graves. Que su familia lo pueda tener cerca por más tiempo, aún si
también ahora está claro que fue un especial privilegiado con la vida que vivió
hasta el momento. Pero más que nada, que el pueblo de Israel lo siga teniendo,
con salud, con ese constante ímpetu de hacer, motivado siempre por una profunda
sensación de misión, de que el tiempo pasa para hacer con él cosas
significativas , aportes claros al país, al pueblo, a la condición humana.
«El mayor privilegio que una persona
puede tener, es lograr dedicar su vida a su pueblo, aportar, hacer algo significativo
que modestamente considera que hace una diferencia para bien», dijo una
vez. Y él lo concretó, lo llevó claramente a la práctica.
Supo luchar por la seguridad de Israel,
concibiendo por un lado el desarrollo del reactor nuclear de Dimona, y ser un entusiasta
defensor de la lucha por la paz, convencido de que con los amigos el diálogo ya
existe y que resulta clave lograrlo con los enemigos, precisamente para forjar
un futuro mejor. Supo combinar la firmeza con la flexibilidad. No es un
pacifista en el sentido de oponerse como principio a empuñar un arma cuando es
necesario, en absoluto, pero sí un férreo defensor de la necesidad de buscar
una solución negociada con el enemigo, cuando es posible.
Enamorado del progreso tecnológico,
científico y cultural, ávido lector, conocedor de culturas, curioso como un
niño, avanzado en temas que para gente mucho menor que él es una enigma total,
Peres está convencido de que el conocimiento rompe fronteras y divisiones.
Una de las últimas citas en su agenda antes
de su hospitalización, fue con la ex Primera Dama de México y pre candidata
presidencial por el PAN para las elecciones del 2018 en su país, Margarita
Zavala (esposa del otrora Presidente Rafael Calderón), que visitó durante
varios días el país. Hablamos con ella el martes por la noche y se sentía
privilegiada por haber recibido ese «regalo» de conocer personalmente
a Peres. «Fue un encuentro conmovedor con un hombre sabio que invita no a
estudiar la historia sino a hacerla», nos dijo. «Me impactó la
importancia que dio a que los jóvenes sepan cuán importante es emprender, mirar
al futuro, innovar». Del encuentro, la política mexicana también extrajo
consejos concretos: «Una de las tantas cosas que me dijo es que el éxito
está en cuando tú puedes saber que tiene más sueños que metas alcanzadas».
Esa impronta, la deja siempre Shimon Peres
en quienes lo encuentran y pueden escucharlo. Cada vez que lo entrevistamos,
sentíamos que nos hallábamos con un estadista de esos que miran más allá del
tiempo y la coyuntura momentánea. Claro que también él tuvo hace años sus
conflictos políticos, sus tensiones partidarias, sus rivalidades y
enfrentamientos de política estrecha, de diversa índole. Fue elogiado pero
también odiado y ridiculizado. Pero Peres hace ya muchos años que no se detiene
a hacer cuentas con críticos y adversarios. No tiene sentido mirar hacia atrás,
nos dijo en repetidas oportunidades, pero no con espíritu de desconocer la
historia en forma inconsciente sino de apostar a mejorar lo que aún es posible.
No cesó nunca de hacerlo. El ya no ostentar
un cargo oficial, en nada cambió su ímpetu y su motivación. A los 93 años,
también siente que tiene aún mucho por hacer.
El espíritu emprendedor, sabemos, lo
acompañará por mucho tiempo.
Desde estas líneas, esperamos que también
lo acompañe un merecido buen estado de salud.