Este martes 16 de agosto, nuestro colega
Emiliano Cotelo entrevistó en su programa radial «En Perspectiva» al
Sr. Mohamed Odeh, representante del gobierno del Presidente Mahmud Abbas, que
llegó a Uruguay para mantener una serie de contactos políticos y para impulsar
inversiones palestinas, la primera de las cuales es en el área de la industria
lechera, en el departamento de Florida.
Además de augurar éxito a esta inversión y
a eventuales inversiones futuras que lleguen de empresarios palestinos, tanto
en bien de la economía palestina como en beneficio de nuestro país,
consideramos oportuno aclarar algunos puntos de los mencionados por el Sr.Odeh.
Esto, debido a que nos parece que su presentación de ciertos temas puede
confundir o mejor dicho no describen la realidad tal cual es.
* En referencia a la resolución de
Partición de Palestina, la número 181, aprobada por la Asamblea General de las
Naciones Unidas el 29 de noviembre de 1947, que como bien dice el Sr. Odeh
Uruguay apoyó, el entrevistado comenta: «Creo que aunque no les gustó a
los palestinos esa decisión de partir a Palestina en dos estados, fue una
decisión coherente en su momento, fue una decisión sabia de las autoridades
uruguayas para evitar males mayores en el mundo. A raíz de ellos se materializó
el Estado de Israel, que los palestinos no querían, por lo tanto se
convirtieron en refugiados en los países limítrofes».
Cabe recordar que el «no les gustó a
los palestinos», en el terreno, se tradujo en algo mucho más fuerte que lo
que puede entenderse de dichas palabras. El mundo árabe todo rechazó
abiertamente esa resolución de la ONU, se lanzó a la guerra contra Israel para
impedir su creación y fue en efecto la situación de guerra en el terreno, la
que creó el problema de los refugiados. Si no hubiera habido ataque al entonces
naciente Estado judío, no habrá habido ni un refugiado. Y el propio liderazgo
de los árabes que residían en dicho territorio, que hoy llamaríamos palestinos,
también tuvo su alta cuota de responsabilidad, ya que su máxima figura, el
Mufti Hajj Amin el-Husseini, fue elemento clave en la incitación y la
organización de los ataques a los judíos.
* El Sr. Odeh dijo que «Uruguay
reconoció a Palestina según la resolución 181, la de 1947; quiere decir que
otorga a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), a los palestinos, más
superficie de terreno de lo que controlan hoy día».
La resolución 181 no hablaba de la ANP en
absoluto. La Autoridad Nacional Palestina, regida años atrás por Yasser Arafat
y hoy por Mahmud Abbas, no existía. Fue creada por los acuerdos entre Israel y
la OLP. Pero lo central aquí es dejar en claro que la resolución recomendó la
creación «de un Estado judío y un Estado árabe». Esa era la
terminología. Todo eso quedó en la nada, debido a la guerra lanzada por el
mundo árabe contra Israel. Claro que las fronteras que quedaron en el terreno
al finalizar los combates no fueron las determinadas en la resolución. Fueron
las líneas de armisticio de alto el fuego. Si no hubiera habido guerra, sí
habrían sido las determinadas por la ONU, ya que el liderazgo sionista de
entonces las aceptó tal cual la ONU las había anunciado.
* En cuanto a los porcentajes, al
territorio, el Sr. Odeh dice lo siguiente:
«Originalmente la repartición les daba
a los palestinos 44 % de la superficie de Palestina histórica, a los israelíes
54 %, y el 12 % restante era el Estatuto de Jerusalén. Hoy día los palestinos
están ejerciendo la soberanía sobre un 22 % de la Palestina histórica. Quiere decir
que Uruguay, con su reconocimiento, otorgó más terreno al gobierno palestino,
el Estado palestino ocupado».
Es cierto que el territorio que controlan
hoy los palestinos-aunque no es realmente soberanía ya que no tienen aún un
Estado independiente- es menor que el destinado por la resolución 181 al Estado
árabe. Es que al repeler los ataques de cinco países árabes, el entonces
naciente Israel avanzó, y el fin de las hostilidades en aquel enfrentamiento,
determinó líneas distintas que las fijadas por la ONU. Pero aquí es necesaria
una aclaración más de fondo, ya que no hay un «Estado palestino
ocupado». Hay territorios en disputa, eso sí, y la exigencia palestina de
crear un Estado propio. Pero no es que Israel les ocupó el Estado, porque el Estado
palestino nunca existió.
El nombre Palestina fue dado por el imperio
Romano a la tierra de Judea (de los judíos), que era como se llamaba por
ejemplo en los tiempos de Jesús, como venganza contra los judíos por su
rebelión contra Roma. Por eso, usaron «Palestina», para rememorar a
los antiguos enemigos de los judíos en la época de la Canáan bíblica, los
filisteos.
Cuando se habla de la Palestina histórica,
esto no es sinónimo de un Estado palestino independiente que supuestamente
existía y que fue usurpado por Israel, o cortado ya por aquella resolución de
la ONU y luego más todavía con la conquista de territorios por parte de Israel
en 1967. No es que había un estado palestino que fue ocupado por Israel con su
creación. Este estado nunca existió, tal como más adelante dice el propio
entrevistado al responder una pregunta de Cotelo sobre el tema de la industria
lechera palestina, señalando: «Reamente Palestina como tal nunca existió
como Estado, pero el pueblo palestino sí tiene una tradición bastante desarrollada
en el tema lácteo».
No conocemos de cerca el tema de la
industria láctea palestina, si es desarrollada o no. Pero sí podemos confirmar
que tiene razón el Sr. Odeh al señalar que Palestina como estado nunca existió.
El problema es que al dar como argumento
sobre lo incumplido, el hecho que hoy los palestinos tienen el «22% de la
Palestina histórica», eso, aún cuando no se lo diga explícitamente, da a
entender que la Palestina histórica era de ellos y se fue socavando su
presencia, su control, hasta dejarlos sin nada.
La Palestina histórica fue dividida entre
las potencias occidentales, parte quedó en manos del Mandato Francés en Líbano
y Siria, parte en el Mandato Británico sobre lo que es hoy Israel y parte fue,
también por decisión occidental, a la creación del reino Hachemita de
Transjordania, árabe por cierto, donde también hoy la enorme mayoría de la
población es palestina. En esas fronteras, ni en ninguna otra, no hubo nunca un
Estado palestino independiente. Ni árabe ni otro.
Lo que sí hubo milenios atrás, fue un reino
judío independiente. Pero eso no lo tomamos como argumento político en la
discusión actual, aunque cuando del otro lado se tergiversa la historia, no
está de más recordarlo.
* Tras su frase «Quiere decir que
Uruguay, con su reconocimiento, otorgó más terreno al gobierno palestino, el
Estado palestino ocupado», Emiliano preguntó a su entrevistado:
«¿Cómo hay que entender eso? ¿Fue un error?». El Sr. Odeh, como
corresponde y amerita, respondió: «No es un error, de ninguna manera.
Uruguay desde siempre ha tenido un papel fundamental en respetar las leyes
internacionales». Al respecto, no podemos dejar de hacer dos comentarios.
El primero es que lamentablemente, fue el
mundo árabe el que no respetó una decisión de la comunidad internacional al
declarar abiertamente que rechaza la resolución 181 y lanzarse a la guerra
contra Israel para impedir su implementación. Con ello, no sólo quiso que
Israel no nazca, sino que sabía que estaba impidiendo la implementación de la
otra parte de la resolución: la creación de un estado árabe, que hoy
llamaríamos palestino.
El segundo comentario es, en realidad, un
recuerdo. Hace muchos años entrevistamos a Faisal el-Husseini, líder palestino
de Jerusalem oriental, que lamentablemente falleció en el 2001 de un ataque al
corazón durante una visita a Kuwait. En determinado momento, hablando de la
resolución 181, nos dijo: «Fíjese que una parte de la resolución hablaba
de un estado árabe, pero ese no se creó, sino que se creó sólo Israel, o sea
que no se cumplió la resolución». Tras tragar saliva preguntándonos si
realmente creía en ese argumento o simplemente daba por sentado que no sabíamos
lo suficiente de historia, le dijimos: «Señor Al Husseini, usted se olvida
de un detalle importante. Los árabes rechazaron la resolución y se lanzaron a
la guerra contra Israel. Por eso no se creó el estado árabe recomendado». Él
se mantuvo en silencio unos segundos y no tuvo más remedio que decir: «Es
cierto. Ese fue un gran error».
* Tras explicar que los cruentos
acontecimientos en Oriente Medio actualmente relegaron a un segundo plano de la
agenda internacional el tema palestino, el Sr. Odeh agregó: «… Pero la
causa palestina es una causa viva desde hace muchos años y no puede estar a un
margen, tenemos que volverla a la mesa de todos los foros, de todas las
negociaciones que surgen a nivel mundial». Y más adelante dice:
«Sobre este tema estamos hablando con todos los partidos, buscando apoyo
para la iniciativa francesa para mover el asunto palestino. Una iniciativa que
no es una maravilla, pero es mover las aguas estancadas para buscar el apoyo.
El único país interesado en el tema y que no está apoyando es Israel, no quiere
ninguna conferencia».
Y agrega: «Hemos optado por la paz y
por la vía de negociaciones única y exclusivamente. Sí usamos nuestro derecho a
la lucha, una lucha pacífica, no violenta y popular».
Es muy cierto que Israel no concuerda con
la iniciativa francesa. Pero no porque no quiera negociar sino porque recalca
una y otra vez que el acuerdo deberá lograrse en negociaciones bilaterales,
entre Israel y los palestinos, y no en foros internacionales. Israel ha llamado
repetidamente a la Autoridad Palestina, concretamente a su Presidente Mahmud Abbas,
a sentarse a negociar. Él ha rechazado los llamados, optando hace tiempo la ANP
por presionar a Israel por la vía internacional.
Hace pocos días, en una reunión con
diputados árabes israelíes, el Presidente Abbas dijo que su opción es la
negociación y que se opone a la violencia. Queremos de todo corazón ver eso
plasmado en un cambio en el terreno, en una disposición a sentarse a negociar
en forma directa, así como en el fin de la incitación a la violencia, que sale
de boca del propio movimiento Al Fatah, en cuyas propias páginas oficiales en
Facebook por ejemplo, alaba los atentados con cuchillos y otras armas, también
los ataques suicidas y presenta a terroristas asesinos de civiles como
«shuhadah», o sea mártires, cuyo ejemplo la juventud palestina debería
emular.
* «A mi juicio, al gobierno de extrema
derecha de Israel no le interesa hacer la paz», es el resumen del Sr.
Odeh.
El gobierno de Israel es sin duda el de
línea más de derecha nacionalista en la historia del Estado. Incluye un
partido, «El Hogar Judío», que se opone formalmente a la creación de
un Estado palestino independiente. Por otro lado, el Primer Ministro Benjamin
Netanyahu, sostiene que sigue apoyando la fórmula de «dos Estados para dos
pueblos», o sea un Estado palestino al lado de Israel, si los palestinos
reconocen a Israel como Estado judío y supeditado todo a temas de seguridad.
Entre posturas ideológicas que chocan con
las de la Autoridad Palestina, y no querer hacer la paz, o no tener interés en
ello, hay un largo trecho.
Es indudable que el gobierno actual confía
poco y menos que otros en las promesas palestinas, especialmente cuando ve que
del otro lado, nadie realmente se compromete al fin de las reivindicaciones y
del conflicto de modo tajante.
Pero lo central aquí es recordar que los
problemas no comenzaron al asumir Netanyahu como Primer Ministro. En julio del
2000, en la histórica cumbre de Camp David, el entonces Premier laborista Ehud
Barak ofreció propuestas de largo alcance a Yasser Arafat. Inclusive la
división de Jerusalem. Arafat dijo que no. Tampoco Abbas (Abu Mazen) dio el sí
a las propuestas del Primer Ministro Ehud Olmert, originalmente del Likud, que
luego adoptó una línea conciliadora al frente de Kadima.
Y el «no» se lo dieron también
hace poco más de un año a las propuestas del Secretario de Estado
norteamericano John Kerry.
Planes y propuestas de solución, aquí no
faltan. Lo que estanca, ante todo, es el intento de avanzar imponiendo
soluciones a Israel a través de la arena internacional, sin aceptar comprometerse
los palestinos a su propia parte.
* La situación en Gaza. El Sr. Odeh dice
que Israel creó a Hamas para sustituir a la OLP y que «la retirada
unilateral israelí, sin coordinar con las autoridades palestinas, con la OLP de
Gaza, mientras armaban hasta los dientes a los militantes de Hamás, llevó a que
Hamás se apoderara de Gaza».
A Hamas lo crearon los fundamentalistas
islámicos palestinos de Gaza, como brazo de los Hermanos Musulmanes, lo cual no
quita por cierto que Israel pensara que podría servir de contrapeso a la OLP
que en aquel momento era una fuerte organización terrorista que le atacaba.
Pero la Autoridad Palestina perdió la
Franja de Gaza porque Hamas no tuvo reparos en tirar a su gente de los techos,
porque quería el poder, consideraba que la ANP había violado los resultados de
las elecciones del 2006 y porque quería imponer su agenda. Israel cometió sí el
error de no coordinar con la ANP en Gaza su retirada en setiembre del 2005,
pero el factor principal de la derrota de Al Fatah fue su propia debilidad y
desorganización.
* «¿Por qué hasta el momento no hemos
podido reconciliarnos con Hamás?», se pregunta retóricamente el Sr. Odeh.
«Hay factores externos, uno de ellos, el más esencial, es Israel, pero hay
muchos otros…».
No es descabellado considerar que Israel no
tiene gran interés en la unidad palestina debido a que nadie cree que los que
defienden la vía negociadora, influirán positivamente sobre los terroristas de
Hamas. Eso no significa sin embargo que Israel haya sido un factor en la
división, que fue el desenlace de un proceso interno palestino.
La razón por la que Al Fatah y Hamas no han
tenido éxito hasta ahora en los numerosos intentos de reconciliación, es la
mutua desconfianza y la plena convicción en la gente de Abbas, de que la
intención de Hamas es sustituirle también en Cisjordania, repetir en
Cisjordania lo que ya hizo en junio del 2007 en la Franja de Gaza.
Nos hemos extendido. Lo consideramos
necesario para aclarar algunos puntos que a nuestro criterio, tal cual los planteara
el Sr. Odeh, no reflejaban la realidad.