El Diputado Pablo Iturralde del Partido
Nacional, fue uno de los ocho legisladores que acaban de visitar Israel, invitados por el
Comité Judío Americano. Este es su resumen, mezcla de análisis y emoción.
Creo que lo primero, tras un viaje así, es
pedir un resumen en términos generales…porque cuesta decidir por dónde
empezar.
Es algo absolutamente enriquecedor. Yo ya
había tenido la suerte de haber estado en Israel hace ocho años, invitado junto
a otros parlamentarios por la kneset, un viaje interesante pero mucho menos
intenso que éste. Nos reunimos con ponentes de altísimo nivel que lo que te
hacen más que nada es remover mucho la cabeza sobre todos los problemas de
Medio Oriente que generalmente mirás desde afuera, lo cual es muy distinto de
vivirlo in situ. Ya el primer día visitamos un asentamiento, un término por
cierto muy distinto acá de lo que es en Uruguay, una localidad instalada fuera
de los límites del Israel soberano y eso genera una serie de conflictos. Y es
interesante verlo en el terreno, ver por ejemplo que allí mismo trabajan
palestinos, que hay diálogos que de afuera uno no se imagina. Pero además, en
Israel hay algo que me sacude mucho, en particular en Jerusalem: el magnetismo
de este lugar por el cual uno siente por qué pelearon tantos imperios. De lejos
uno puede pensar que se pelean por un pedazo de desierto, pero lo entendés
cuando lo sentís en el lugar mismo.
¿Y cómo se pone en palabras este
sentimiento? ¿Es posible?
Hoy cuando hablábamos en tu coche, antes de
la entrevista, de la religión, yo te decía que la religión, como el arte y como
el amor, no se entiende, se siente. Acá, el magnetismo de una tierra que te
atrapa, es difícil describir, es algo que sentís adentro, te pasa algo que “te
puede”, de alguna manera. Es muy enriquecedor en términos personales, pero
además para nosotros políticamente fue muy interesante. Vinimos una delegación
amplia, con gente de todos los partidos políticos, y creo que eso nos ayudó a
mirar con miradas ideológicas diversas lo que es la vida acá.
Tampoco les faltó la adrenalina…
Es cierto. Tuvimos un episodio en el límite
con la Franja de Gaza, cerca de Egipto, en el cruce fronterizo Kerem Shalom,
fue muy impactante. Y pensando que fue muy cerca de territorio egipcio, donde
también opera el Estado Islámico, uno nunca sabe qué es lo que puede pasar.
Tuvimos toda la explicación en la oficina del lugar que coordina el pasaje de
mercaderías desde Israel hacia Franja de Gaza. Los israelíes vienen con sus
camiones, bajan las mercaderías, luego vienen los palestinos con los suyos y
las llevan a Gaza. Cuando pasamos de la oficina al lugar en el que pasa eso,
empezó un tiroteo. Oímos los disparos.
Inmediatamente nos dieron la orden, junto a unas 20-30 personas que
estaban trabajando allí en ese momento, todos con metralletas, de correr contra
la parte de hormigón. Cuando se calmó el tiroteo nos mandaron a una habitación
protegida especial. Estuvimos unos 30-40 minutos, bastante apretados porque
éramos muchos. Pero el tema es que vimos directamente cómo de fondo siempre
está esa “música” de los tiros. Mientras estábamos en Israel, fue el atentado
en Niza en Francia, y enterarnos de eso estando acá, es muy fuerte.
¿Pensaste en el momento que esa es la
realidad de la gente en la zona?
Claro, la de todos los días. Para nosotros
fue un incidente, pero nos pautó lo que viven ellos todos los días. Y la gente
del lugar nos contaba que años atrás, con los palestinos de Gaza había
relaciones de amistad, y venían a trabajar a Israel, había un contacto cercano.
Hoy es otra cosa. Hay un estado de guerra como fondo medio permanente.
COMPATRIOTAS
Te referís con esto, sin duda, al encuentro
con los uruguayos en el kibutz Ein Hashlosha, ubicado a pocos kilómetros de
Gaza. ¿Cómo fue?
En el kibutz nos encontramos con algunos
compatriotas y fue muy lindo. Y yo pensé que es increíble lo “yoruguas” que
pueden llegar a ser algunos uruguayos. Vimos uruguayos muy nostálgicos, siempre
pendientes, muy de la Celeste. Es muy lindo. En la recepción en la embajada nos
pasó lo mismo, encontrarnos con uruguayos que han venido a Israel hace 40, 50,
60 años y que te hablan de la selección y de cosas que van pasando en Uruguay,
que muestran claramente que están al tanto. Y en muchos casos son familias que
vinieron de Europa central, pasaron una generación por el Uruguay y quedaron
marcadas para siempre. Es muy impactante. Hay algo mágico en eso, conmovedor,
removedor, que te deja siempre con ganas de un poquito más. Me impactó mucho la
uruguayez de la colectividad uruguaya acá. Es imponente. No hay temas en los
que no estén actualizados. Sé que la globalización en las comunicaciones lo
facilitan, pero el tema es que no ves una actitud que diga “ahora estamos
viviendo acá y no puedo estar pendiente de lo que sucede allá”, porque sí lo
están. Tienen la cabeza acá y allá
VIVENCIAS EN JERUSALEM
Y hablando de “un poquito más”, no te
fuiste con todos, te quedaste un día más.
Así es. Me quise quedar un día más porque
para mí un viernes en Jerusalem era algo especial que yo recordaba y quería
repetir. Del viaje anterior recordaba la preciosa cena de shabat en tu casa,
con otros uruguayos. Y el hermoso paseo que me dio el fotógrafo profesional
Ariel Jerozolimski…quizás te suene…
Por suerte sí, bastante…
Con él pudimos pasear aquella vez hace ocho
años por el Monte de los Olivos, un jueves, y me dijo “mañana empezá la visita
a Jerusalem bajando por acá y entrando por la Puerta de los Leones”…y yo lo
hice. Y fue mágico, un viernes en Jerusalem es mágico. Me metí en el monte de
los Olivos, bajé caminando por algunas iglesias que hay en el camino y entré a
la Ciudad Vieja en efecto por la Puerta de los Leones, a la hora en que los
musulmanes entran en camino a la mezquita de Al Aksa. Es increíble ver miles y
miles de hombres caminando con un fervor imponente. En medio de esa caminata
seguí el rumbo de ellos hacia la mezquita. Y cuando estábamos acercándonos tuve
la sorpresa que nos salieron dos policías israelíes, nos pararon a mi esposa y
a mí, nos sacaron de allí, nos separaron a una placita por ahí y nos explicaron diciéndonos “only to
pray”, o sea “sólo para rezar” porque a
esa hora solamente podían pasar los musulmanes que iban a sus plegarias.
La verdad que ahí entendí, porque yo había notado que me gritaban alguna cosa
mientras caminábamos, y yo iba de bermudas…
Claro, se habían dado cuenta de que no eran
musulmanes y que por ende no estaban en camino a rezar en las mezquitas.
Claro, era notorio. Y vi ese fervor que
impacta. De ahí uno camina unos metros y se llega a la casa de Santa Ana, donde
uno siente una gran paz, tremenda, que tiene que ver evidentemente con la
religiosidad de uno, como católico, como cristiano. Y al ratito el Via Crucis,
vas caminando, van rezando en todos los idiomas, con las oraciones en las 14
estaciones de la Via Dolorosa…y en el medio ves que musulmanes gritan en
contra, que se meten en el medio los vendedores, que alguno te pone un parlante
para que no se escuche lo que van hablando…y todo mientras las oraciones van
en latín, en inglés, en español…
Qué mosaico…
Sin duda. Es muy conmovedor desde la
espiritualidad con la que lo sentís, pero también es muy pintoresco. Y más
adelante, cuando en una parte de la Via Dolorosa te metés en una iglesia
etíope, culturalmente estás viendo algo totalmente distinto de lo que uno está
acostumbrado. Es algo muy lindo. Y completando el mosaico, te vas caminando
junto a la iglesia armenia y llegás al Muro de los Lamentos sagrado para los
judíos .Y ves , en el pre shabat, cómo van llegando los judíos cantando,
abrazándose, con una alegría muy especial .Todo eso te impacta mucho. Es que en
un área de menos de medio kilómetro tenés las tres manifestaciones más importantes
de monoteísmo de la humanidad. Eso es muy fuerte. Es una experiencia realmente
tremenda.
APRENDIZAJE
La agenda fue variada también en términos
de conferencias, ponencias, encuentros…y entiendo que les impactó el enfoque
abierto, según ya me habían comentado algunos de los otros legisladores días
atrás.
Así es. Por ejemplo en Cancillería con el
Director General para Latinoamérica Modi Ephraim, él hablaba con total apertura
sobre todo. Y fue removedor porque salió a contestar sobre puntos neurálgicos
difíciles y controvertibles, y él mismo fue el que arrancó a hablar de ellos. Y
cuando yo le tiré alguna pregunta medio complicada, contestó con mucha
franqueza, con mucha solvencia, preocupándose nada de ser políticamente
correcto.
Tanta apertura hubo, que hasta los llevaron
a Ramallah, al lado palestino.
Así es. Visitamos también la Autoridad
Palestina, una experiencia muy interesante. Estuvimos con una empresaria
palestina. El punto de vista político de los palestinos también fue importante
de escuchar. Estuvo presente el embajador acreditado de Uruguay ante Palestina.
Uruguay es de los pocos países que tiene embajadores acreditados ante los dos
países, toda una situación de discusión en el Derecho Internacional.
Porque no se ha creado aún el Estado
palestino en negociaciones entre las partes y lo que hubo fue un reconocimiento
unilateral, también de Uruguay, de un Estado que formalmente, como tal, aún no
existe…
Hay justamente toda una discusión de
Derecho internacional, si corresponde o no, o sea que hay un debate previo que
se sigue con mucho interés. Hablamos de apertura y me pregunto cuál es la
impresión general respecto a la sociedad, la religión…creo que los
estereotipos fallan… en Israel hay mucha mezcla. Todos se imaginan que acá
hay un estado religioso y nada más lejos de eso. Y es muy fuerte ver todo lo
que he descripto en Jerusalem, estás a solamente 45 minutos de Tel Aviv, una
ciudad bastante laica, muy cosmopolita, con una agenda de derechos modernos. Y
a menos de una hora está Jerusalem que es muy tradicional, con algunos
recovecos que cuando empieza el shabat no sabés adónde ir.
Por otro lado, estamos sentados haciendo
esta entrevista, en un café de Jerusalem, que está por cierto abierto ahora que
es shabat, ´música de fondo, repleto de gente…o sea que tampoco Jerusalem es
uniforme, aunque sea mucho más conservadora por cierto y tenga mayor presencia
de la religión, que Tel Aviv..
Si, si, sin duda…También anoche, viernes,
con otro amigo uruguayo, Juan Lucas Pezzino-que me hizo un paseo nocturno por
Jerusalem, fabuloso- nos fuimos a cenar a un restaurante que está abierto 24
horas y luego a otro lado a tomar unos jugos…Vi una Jerusalem que otra vez no
había visto.
VERSIONES
Comentábamos recién que los llevaron al
lado palestino y creo que no es lo más común cuando hay un conflicto de por
medio, que te lleven tus anfitriones a ver “la otra campana”.
Ana, si me permitís, quisiera destacar algo
aparte, ya que hablamos de la invitación. Este viaje tuvo cero costo para
Uruguay porque fuimos invitados por el Comité Judío Americano. A tu pregunta…
Generalmente cuando te invitan a algún país, vas a escuchar el relato del que
te invita. Es lo normal. Uno va preparado y dispuesto, sabiendo que es parte de
las reglas, algo así como “yo te invito porque te quiero contar mi parte,
preocupate vos por escuchar lo que dice el otro lado”…
Cuando hay conflictos de por medio, por
ejemplo…
Claro. Pero en este caso te incluyen la
visión del otro relato. Es algo poco común y muy enriquecedor. Es algo que
habla muy bien de los organizadores y de una apertura mental necesaria para
poder resolver los problemas.
Que no son pocos por cierto…
Así es. Te diré que siento que Israel está
más radicalizado que en los tiempos de Rabin. Cuando matan a Rabin, que quería
la paz, que había firmado acuerdos, había cierta conciencia política sobre la
necesidad de llegar a un entendimiento. En los últimos tiempos no la había
visto. Pero ahora lo vuelvo a sentir, veo que hay gente que dice vamos a escuchar a los demás,
a ver cómo nos entendemos y que por supuesto dicen que es importante que haya
dos Estados. A mí me encantaba en Rabin algo que yo veía también en mi norte
político, que es Wilson. Él hablaba y
decía: “Me critican mucho por querer hacer la paz con los enemigos, porque hay
que hacerles concesiones…pero si la paz no la hacemos con los enemigos ¿con
quién la vamos a hacer? ¿con los amigos?”. Es que no era una persona que se
dejara llevar. Wilson decía que los dirigentes están para dirigir, no para ser
dirigidos. Creo que los verdaderos políticos, los estadistas, son los que
marcan de qué hay que hablar, en qué sentido, qué posiciones, más allá de que
tengan costo político. Qué poca cosa sería la política si las posturas que uno
adopta, no tuvieran costo político. Pero esto es un comentario general sobre la
política, no sobre el viaje. Volviendo pues al punto que tocábamos recién, te
diré que siento ahora que empiezan a vislumbrar figuras que empiezan a hablar
de otra manera. Durante mucho tiempo sentí una radicalización pero hoy vi luces
al final del túnel respecto a cómo solucionar el conflicto entre Israel y los
palestinos.
¿Hay algo de lo que se ve directamente, que
desmitifica lo que algunos creen afuera sobre Israel?
Ese discurso de que Israel es el operador
de los yanquis en el Medio Oriente, lo del imperialismo, es un gran verso. De
todos modos, cuando vos ves lo que está pasando en el mundo árabe y cómo va
avanzando el Estado Islámico, no sería para preocuparse demasiado ¿no? Más
bien, que encontrás un aliado que cree en métodos de convivencia pacífica, que
no tiene nada que ver con otros que creen en la destrucción del enemigo. La
visión que he podido recabar lo muestra claramente, tanto en el viaje anterior
como en éste. Y además, hay un punto uruguayo que hay que destacar. Uruguay,
cuando la creación del Estado de Israel, fue un partícipe importante. Todos
aquí recuerdan a Fabregat, como suelen hablar del embajador Enrique Rodríguez
Fabregat. Hubo una época en la que Uruguay tuvo una incidencia importante en el
plano internacional y eso lo recuerdan bien en Israel.
Muchas gracias… Sé que esto,
inevitablemente, es sólo un resumen. El resto, con otro café, fuera del
micrófono.
Gracias a ti Ana.
Diputado Pablo Iturralde (PN): “Israel, una experiencia absolutamente enriquecedora”
22/Jul/2016
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski