Los libros que Irán lee a escondidas

12/Jul/2016

El Mundo, España, ZAHIDA MEMBRADO

Los libros que Irán lee a escondidas

El aire huele a libro. A libro nuevo, por
estrenar. Y a libro añejo. La plaza Enghelab de Teherán reúne el mayor mercado
bibliográfico de Oriente Medio. Una amalgama de editores, libreros, traficantes
de tesis doctorales, universitarios y nostálgicos en busca de ejemplares
prohibidos que sólo se encuentran en la rebotica. La mayoría de la oferta
pertenece a librerías de hace más de 50 años regentadas por sagas familiares
que iniciaron el negocio antes de la Revolución de 1979 y que con la llegada de
la República Islámica se vieron forzadas a eliminar de las estanterías todo lo
que olía a monarquía, a libertinaje y a profano. Hoy, el lugar acusa la severa
crisis económica que sufre Irán tras años de sanciones internacionales y
nefasta gestión de las finanzas. El sector afirma que las ventas han caído un
tercio en comparación con la década de los 80, cuando el mercado florecía al
albur del nuevo régimen. «Estamos frente a la Universidad de Teherán.
Miles de estudiantes pasan cada día por esta plaza pero no compran. No tienen
dinero», cuenta Hamid, un librero callejero que regenta su puesto desde
hace más de 20 años. «El Gobierno, además, no concede ayudas a los
editores», asegura, «con lo que el público no puede asumir el coste
añadido en el puesto de venta».
Frente al puesto de Hamid se encuentra una
de las librerías más antiguas de Enghelab. Amplia, de techos altos, atestada de
libros por los cuatro costados, el dueño señala a EL MUNDO que cada librero
tiene sus propios clientes. «Cuando vienen aquí saben lo que quieren. No
buscan nada que yo no pueda tener». Se refiere a libros prohibidos, de
contenido pornográfico, anti-islámico o crítico con el régimen. «De eso yo
no tengo», subraya contundente. Pero accede a contarnos de qué libros
estamos hablando.
«Los libros prohibidos son aquellos
que el Islam considera haram o ilegales. De ésos, hay de dos tipos: los que se
publicaron antes de la Revolución, porque entonces eran legales, y el Gobierno
ahora no permite su reedición, con lo que son libros viejos no reeditados de
cariz político, antirreligioso… Y aquellos que si se reeditan a escondidas
pero que tienen contenido pornográfico o erótico y no es posible encontrarlos
en ninguna librería». Esa clase de libros se venden por otros canales y,
sobre todo, se encuentran en los almacenes de los libreros callejeros e incluso
en los mismos puestos, a la vista del público, pero algo disimulados. Mehran
tiene 25 años, es ingeniero mecánico y regenta un vasto puesto de libros en la
calle Enghelab.
A la vista de todos tiene varios ejemplares
de las memorias del Shah Mohammad Reza Pahlavi, con su gran retrato en la
cubierta. Junto al Shah, la vida de excesos de su esposa, Farah Diba, se
desgrana en otro volumen censurado. «De vez en cuando vienen los del
Ministerio y me obligan a retirar los libros. Nunca me han detenido. Más que
nada, molestan. Pero al día siguiente vuelvo a tener los mismos libros. Somos
tantos los que tenemos volúmenes prohibidos que no pueden hacer demasiado para
eliminarlos», asegura.
Uno de los libros clandestinos que Mehran
esconde bajo la tela es una obra de Abbas Milani, reputado autor iraní,
profesor de Ciencia Política en Stanford (EEUU), considerado una eminencia
fuera de Irán pero prohibido en su país. No solo por el régimen actual. El
gobierno del Shah lo encarceló por difundir las teorías marxistas en sus
clases. Hace 30 años que Mohammad trabaja en la calle. Antes de 1979 era
empleado en la televisión pública, pero tras la Revolución fue expulsado. Luego
vinieron a buscarle, pero él se negó a regresar. «He preferido dedicar mi
vida a un trabajo que me permite sentirme orgulloso de mí mismo. Prefiero estar
aquí, ganando lo suficiente para vivir, que obedeciendo órdenes de quienes me
acusaron de traidor y de anti-religioso», sentencia. «Sí. Yo también
tengo libros ilegales. Si quieres uno en particular puedo ir a ver si lo
tengo», sostiene, mientras enseña 10 ejemplares prohibidos de Sadegh
Hedayat, uno de los autores más célebres en Irán. «Ridiculiza la religión.
Profesa el nihilismo. Su estilo es sarcástico. Ha sido traducido muchas veces
del persa antiguo. Está totalmente prohibido», ¿Y por qué lo tiene a la vista?.

«La gente lo pide y yo lo tengo»,
responde. «También tengo libros de Nur Ali Elahi» -pensador iraní que
investigó acerca de la dimensión metafísica del ser humano- , «muy
reconocido en Francia y EEUU pero ilegal en Irán». «Por estos libros
me han arrestado varias veces. Pero me da igual».