«Cómo logré evitar que mi padre me sometiera a una mutilación genital»

28/Jun/2016

BBC Mundo

«Cómo logré evitar que mi padre me sometiera a una mutilación genital»

«Zara» se ha convertido en la
primera persona en Reino Unido que recibe un mandato judicial para protegerla
tanto de un matrimonio forzado como de una mutilación genital.
La impactante historia de esta joven que
vive en West Midlands, en el centro de Inglaterra, pone de relieve las
presiones religiosas, culturales y sociales que deben enfrentar las mujeres de
algunas comunidades del país.
«Yo tenía 17 años cuando la familia de
mi padre en el sur de Asia comenzó a decirle que yo ya debería estar pensando
en casarme», explica Zara, cuyo nombre hemos cambiado para proteger su
identidad.
«Ese mismo año surgió una propuesta de
matrimonio arreglado. Yo estuve de acuerdo en que el hombre era una pareja
adecuada y comenzamos a hablar en internet».
«Fijamos una fecha para la boda cuando
de pronto ésta fue cancelada».
Zara descubrió posteriormente que la razón
había sido que ella no se había sometido a una ablación del clítoris,más
conocida como mutilación genital femenina (MGF).
Entre las «voces tradicionales»
dentro de la comunidad de su padre, explica Zara, la MGF a menudo es vista como
algo esperado, y por no haberse sometido a ella la joven fue catalogada como
«no respetable, no musulmana».
Su padre comenzó a recibir amenazas,
incluso de sus parientes, que decían que él «no estaba cumpliendo con su
trabajo como padre» al permitirle no someterse a la operación.
Presión
Esta presión aumentó con el paso del
tiempo, y otros matrimonios potenciales fracasaron por la misma razón.
El temor de tener que someterse a una MGF
condujo a que Zara desarrollara problemas de salud mental.
«Llegó un momento en que dejé de comer.
No tenía esperanza en mi futuro. Me desmayaba a menudo», cuenta.
«Mi ansiedad estaba al máximo.No podía
estar quieta, temblaba, me tropezaba».
Para entonces, la continua conversación
sobre MGF dentro de la familia condujo a que Zara considerara a la circuncisión
como algo «normal» y ella pensó que no le quedaba más opción que
someterse a ella si es que deseaba casarse.
Entonces, Zara hizo una cita para discutir
la MGF con su médico familiar a principios de este año y rápidamente se le dijo
que ese proceso era ilegal.
La policía Jody Edwards solicitó órdenes de
protección a nombre de Zara.
Se le aconsejó que contactara a una
sociedad de protección infantil, la que a su vez la refirió a la policía
regional.
Zara les informó que creía que estaba en
riesgo inminente de que su padre la obligara a una matrimonio forzado yque la
podían llevar al exterior para someterla a una MGF.
La policía les asignó el caso de Zara a dos
agentes.
Una de ellos, la mujer policía Jody
Edwards, solicitó a un tribunal civil una orden de protección conjunta contra
el matrimonio forzado y contra la MGF, a nombre de Zara, para asegurarse de que
estaría a salvo.
Era la primera vez que se hacía algo
semejante en Reino Unido.
El padre de Zara fue interrogado por los
alegatos de MGF y matrimonio forzado, aunque no fue acusado de ningún delito.
Edwards también le ofreció apoyo emocional
a Zara.
«Cada día yo la llamaba por teléfono,
para ver cómo iban las cosas y para informarle sobre la situación, ofreciéndole
apoyo constante… diciéndole que podíamos evitar que ocurriera la MGF»,
explica la policía.
«Zara pensó que tendría que
presentarse ante la corte (y testificar contra su padre). Pero cuando le
expliqué que yo me encargaría de eso, que yo presentaría toda la información al
tribunal n su nombre, eso marcó una gran diferencia».
Mutilación genital femenina
Incluye «el retiro parcial o total de
los genitales femeninos externos u otras lesiones en los órganos genitales
femenino por razones no médicas»
Se practica en 29 países en África y en
algunos países de Asia y Medio Oriente
Se calcula que tres millones de niñas y
mujeres en el mundo están en riesgo cada año
Se cree que unas 125 millones de víctimas
viven con las consecuencias de una MGF
Comúnmente se lleva a cabo en niñas
pequeñas, a menudo entre la infancia y los 15 años
A menudo está motivada por creencias sobre
lo que se considera conducta sexual apropiada, para preparar a la niña o mujer
para la adultez y el matrimonio y asegurar «una feminidad pura»
Los riesgos incluyen hemorragia severa,
problemas para orinar, infecciones, infertilidad, mayor riesgo de
complicaciones durante el parto y muerte del neonato
Unas dos semanas después de la solicitud se
otorgaron las órdenes de protección.
Esto aseguró que podían tomarse medidas
prácticas para proteger a Zara, como el retiro de su pasaporte para que no
pudieran llevarla al exterior para una MGF.
Zara asegura que se obligó a su padre a
cambiar su número de teléfono y correo electrónico para evitar el contacto con
quienes podrían influir en sus opiniones sobre la ablación genital.
Las órdenes de protección contra la MGF
existen en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte desde julio pasado. Desde 2015
se han otorgado 32,según cifras del Ministerio de Justicia.
Ha habido críticas por los números tan
bajos, y el Centro Nacional de MGF está pidiendo a los profesionales que estén
en contacto con niñas y mujeres en riesgo que sean «valientes» y
utilicen el recurso legal.
Las órdenes de protección contra matrimonio
forzado han existido desde 2007 en Reino Unido y el año pasado se otorgaron
217.
«Enorme tensión»
Con el paso del tiempo, y con la aprobación
de Zara, la policía continuó trabajando con su padre para explicarle que en
Reino Unido es ilegal forzar a alguien a un matrimonio o a una MGF.
Desde 2015 se han otorgado 32 órdenes de
protección contra la mutilación genital femenina en Reino Unido.
Zara asegura que el proceso está
funcionando y continúa viviendo en su casa con su padre.
«Ha sido muy extraño pero sé que hice
lo correcto», dice.
«Ha causado una enorme tensión en mi
familia, pero vamos a tratar de seguir adelante. Es una enorme conmoción (para
mi padre)».
«También he estado en terapia. Ahora
estoy estudiando, pero sufro ansiedad severa».
Pero Zara afirma, con una sonrisa en su
rostro, que «se siente segura, como si tuviera una nueva vida».
La joven espera que su historia estimule a
otros a ir a la policía y a incrementar la concientización.
«Quiero que la gente sepa que la MGF
no es sólo sobre África. Está ocurriendo en todas partes y la presión sobre la
gente está presente».