En 2002 la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) consagró el día 12 de junio como el Día Mundial contra el Trabajo
Infantil, y decidió que este 2016 se concentre en las cadenas de producción, a
las que la globalización volvió tan complejas que resultan difíciles de
controlar.
Según informa la OIT, unos 215 millones de
niños trabajan en el mundo, muchos de ellos a tiempo completo, no reciben
alimentación ni cuidados apropiados; no van a la escuela ni tienen tiempo para
jugar. “En otras palabras, se les niega la oportunidad de ser niños”. Más de
100 millones de estos niños están sometidos a la esclavitud u otras formas de
trabajo forzoso, o forzados al tráfico de drogas, la prostitución, o la
participación en los conflictos armados.
El Programa Internacional para la Erradicación
del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT, se creó para alcanzar la abolición
efectiva del trabajo infantil. Según este programa, además, un gran número de
niños hacen trabajos domésticos, remunerados o no, en los hogares de terceras
personas, “ocultos a la mirada de la sociedad” y aislados de sus familias, lo
que los torna particularmente vulnerables.
EL ISIS, LA GUERRA Y EL RECLUTMIENTO
FORZOSO.
Pero existe una situación particularmente
preocupante: es que hace una semana, el
representante en Irak de la UNICEF (el Fondo de las Naciones Unidas para
la infancia) Peter Hawkins, denunció que
existían cerca de 20.000 niños atrapados
en la ciudad iraquí de Faluya, cercana a
Bagdad, y corrían el peligro de convertirse en escudos humanos o soldados de
los yihadistas. «Los menores de edad -advirtió- se enfrentan al riesgo del
reclutamiento forzoso, a estrictas medidas de control de la seguridad y a la
separación de sus familias». Es que ISIS ha empleado a niños y
adolescentes de los territorios que controla como suicidas. «Los niños que son reclutados ven
trastocadas su vida y su futuro pues son obligados a llevar y usar armas y
luchar en una guerra de adultos”, dijo Hawkins en un comunicado. También son
utilizados como esclavos sexuales, especialmente las niñas.
Actualmente hay entre 250.000 y 300.000 niños
luchando en el mundo. Su reclutamiento comienza a la edad de 10 años y son
utilizados como máquinas de guerra que ejecutan incluso a sus padres y amigos.
Se los estimula con drogas o dinero, y son codiciados ya que se entiende que
tienen menor conciencia del peligro. En Sierra Leona, un ex niño soldado
rescatado, de 13 años de edad, narró así su experiencia: “Me sentía capaz de
cualquier cosa… Tenía rabia, odio, quería destruir todo. Es imposible
comprenderlo, nos ponían en tal estado que nos reíamos a pesar de toda esa
violencia, lo encontrábamos fascinante, no teníamos límites”, dijo (datos de
UNICEF). Se está trabajando en recuperar a estos niños en Colombia (reclutados
por las FARC), África y Medio Oriente, donde son víctimas de grupos islamistas
radicales.
Una de las herramientas para superar estas
situaciones, según concluyen estos estudios, es la implementación de políticas
para consagrar los derechos de los niños a través de la acción conjunta de los
estados, organizaciones no gubernamentales, y organizaciones empresariales y
sindicales. Y utilizar la educación como medio de dotar a los niños de mejores
recursos para defenderse. Pero,
indudablemente, el primer paso radica en tomar conciencia de este problema que
afecta los derechos humanos de millones de niños en el mundo, con la finalidad
de lograr que se haga realidad el slogan que luce una de las imágenes
publicitarias de la OIT: “si se cansan, que solo sea de jugar”.
12 de junio: Día Mundial contra el Trabajo Infantil.
10/Jun/2016