Directora del CES, Prof. Celsa Puente: Profundo aprecio en Secundaria por la labor del “Proyecto Shoá”

07/Jun/2016

Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski

Directora del CES, Prof. Celsa Puente: Profundo aprecio en Secundaria por la labor del “Proyecto Shoá”

Hace pocos días fue lanzada públicamente la aplicación del “Proyecto Shoá” para celulares, ceibalitas y otras computadoras, en una rueda de prensa con la propia Ministra de Educación y Cultura Dra. María Julia Muñoz, la Directora del Consejo de Educación Secundaria Celsa Puente, el Presidente del Plan Ceibal Ing. Miguel Brechner y Gal Brenner, representante del “Proyecto Shoá”. Dos días más tarde, tuvimos la oportunidad de conversar al respecto a fondo con Celsa Puente. Este es el resumen del diálogo mantenido.
Celsa, es siempre un gusto conversar contigo. Esta vez, hay un motivo puntual concreto, la aplicación que lanzó el Proyecto Shoá para los celulares y para las ceibalitas, en cooperación con el Consejo de Educación Secundaria [CES] y el Plan Ceibal. ¿Por qué te pareció importante que CES sea parte?
Primero decirte que desde siempre el Proyecto Shoá trabaja en los liceos, pero nosotros tenemos especial interés en darle prioridad al tema de la Shoá. Particularmente yo estoy muy alarmada con algunas observaciones que estoy haciendo en el mundo. Cuando uno empieza a recorrer las noticias, leyendo los diarios, escuchando el informativo, como observador y como ciudadano que forma parte de la vida cotidiana, ve que hay un recrudecimiento de algunas actitudes que a mí me parece que nos tienen que poner en alerta, que no nos pueden encontrar dormidos o distraídos. Y en este sentido, señalar reacciones muy radicales que se observan en la vida cotidiana, noticias que se dan como el florecimiento de grupos como neo-nazis o grupos radicales que empiezan a aparecer exhibiéndose con mucha naturalidad. Y a mí me parece que éstas son cosas que tienen que alarmarnos y que tienen que usarse como disparadores para insistir en la vida común de las familias, y particularmente en los centros educativos, en el tema de la convivencia, del respeto, del reconocimiento del otro. De alguna manera, erradicar cualquier pensamiento o conducta que pueda llevar a la inhabilitación del otro porque es diferente.
La Shoá es el peor ejemplo de lo ya ocurrido, pero debe ser advertencia ante riesgos de otras matanzas y discriminaciones masivas.
Exactamente. Porque cuando uno estudia la Shoá o analiza otros holocaustos, otros genocidios, lo que precede siempre son una serie de conductas que se van naturalizando, son conductas de inhabilitación del otro porque es portador de alguna característica, que a fuerza de repetirse, se van naturalizando.
Estuve hace poco en un simposio en la Universidad de Cracovia, y entrevisté allí al destacado jurista Profesor Irwin Cotler, parlamentario canadiense, ex Ministro de Justicia y ex Procurador General de Canadá, quien me dijo claramente: «La Shoá no empezó en las cámaras de gas, empezó en la palabra, en el discurso y la incitación al odio».
Justamente, ese es el tema. Empezó en el señalamiento a los judíos porque eran tales, empezó en esto de la vida cotidiana donde unos se empiezan a creer que pueden tener más poder sobre otros. Entonces yo creo que esto hay que ponerlo en los liceos, hay que sensibilizar, hay que informar, hay que debatir, y hay que, de alguna manera, definirse como un defensor de lo humano ante todo e insistir para que los jóvenes se definan así. Porque a mí me parece que estas señales -en el Uruguay ya tenemos el triste episodio de David [Fremd] en Paysandú…Estas señales son indicadores de que algunas cosas en la sociedad nos están pasando y de que no deben encontrarnos distraídos. Por eso apoyamos, avalamos, participamos en este tema de la aplicación del Proyecto Shoá. Te diré que yo estoy en un vínculo permanente con los muchachos del Proyecto Shoá. Ya los conocía antes de ser directora general (del CES) porque como profesora los convocaba a mis clases, después agudizamos el vínculo. Y bueno, esto de que además esta aplicación viene a complementar la tarea de ellos -porque no la sustituye-…
Por supuesto. Es una herramienta que complementa. Y que hoy, para los jóvenes, es clave.
Exacto, con un formato muy amigable, porque también hay que ponerse un poco en relación a la situación de los jóvenes hoy. Hoy es mucho más probable que un joven acceda a una aplicación por una vía electrónica que de repente a una lectura de orden más tradicional. Entonces tenemos que ir hacia una oferta de herramientas que generen una acción natural, que sean amigables, que permita que los chiquilines puedan mostrar su interés y canalizarlo aprendiendo. Me pareció súper interesante la forma en que las presentaron, a través de las tres Anas, porque además también me pareció inteligente el hecho de que se elijan tres mujeres a partir de sus biografías personales. Primero para mostrar que les tocó a ellas en esa ocasión y nos puede tocar a cualquiera de nosotros en cualquier otra ocasión.
TOCANDO ALMAS
¿Después de este aval oficial del CES y el Plan Ceibal, qué falta para que la Shoá como tema histórico sea introducido en el programa de estudios? Porque esto es como un paso intermedio siento yo.
Sí, esto es un paso intermedio. Nosotros estamos en un momento un poco particular en CES porque empezamos este año con algunas mesas de trabajo como a redefinir otra vez tanto la malla curricular como los contenidos educativos, y sobre todo los temas transversales. Creo que este paso intermedio es significativo, primero porque pone el tema en la agenda, lo retoma a pesar de que el tema ya estaba en el Proyecto Shoá con esas visitas a los centros. Pero lo vuelve a tomar y lo ofrece de un modo amigable, como decíamos hace un rato, gracias al Plan Ceibal y a toda esa plataforma, y a la posibilidad que los chiquilines lo puedan levantar desde sus computadoras, desde las ceibalitas o desde los celulares. Y nos permite tenerlo, yo te diría, no sólo como un tema de estudio de asignatura… Yo el otro día, cuando lo presentamos, traté de explicar cómo muchas asignaturas más allá de Historia pueden nutrirse de este tema. Pero sobre todo como un eje transversal porque la insistencia está puesta en esto. De nada va a servir que yo me sepa todas las fechas de un evento histórico si no tengo la sensibilidad de conectarme con esas almas a las que les tocó vivir eso. Haya sido el desenlace que haya sido, no importa.
Claro, los que se salvaron y los que murieron.
Esa circunstancia es la que nosotros tenemos que mostrar para conmover lo humano en cada uno de los muchachos, porque si no estamos fracasando como educadores. Estamos gestando una generación de repetidores de datos. El trabajo con respecto al tema de la memoria, el legado y el nunca más tiene que ver con eso. Porque de alguna manera trabajar este tema tiene que ver con hacer toda una prevención y un alerta para no tener que lamentar nunca más un genocidio, de éste o de cualquier otro tipo. El otro día Miguel Brechner me gustó mucho porque habló del genocidio en Ruanda por ejemplo, ¿no? Es decir, ir tocando como estos grandes eventos de la humanidad que nos muestran la parte más tremenda que tenemos, la más horrible, la más lamentable. Tenemos que poder formarnos para que lo mejor surja y creo que ahí hay una fuerza motora que todos los docentes más allá de la asignatura que demos, tenemos que mover.
EL MENSAJE UNIVERSAL
Hay gente que cuando se habla de estos temas sale con «otra vez los judíos con el Holocausto». Y yo me digo que eso no sólo muestra ignorancia, o mala intención, sino incomprensión total acerca del mensaje universal de la Shoá. O sea, hay algo que todos deben aprender, más alá de que para el pueblo judío es ineludiblemente, un tema singular que impone la responsabilidad de recordar.
Exacto.
Hay una opción de cómo actúa cada uno en una situación a la que puede, o salvar, o ser sí, el rebaño que se convierte en parte de la masa amorfa radical. ¿No? ¿Ese es un mensaje a la ciudadanía?
Sabés que a mí me parece que está bárbaro que hablemos esto porque acá también aparecen esos otros silenciosos, ¿no? Que a veces también es una pose muy cómoda. Están los que siempre decimos, los perpetradores; están las víctimas. ¿Pero qué hay de toda esa complicidad que el silencio genera en el «no te metas», en el «mientras no me toque a mí»?
Claro ese es el otro elemento que hizo posible la Shoá: la inacción, la indiferencia.
Y claro. Y que me recuerda siempre, yo creo, nunca más vigente, Martin Luther King con aquello de que nuestra generación deberá arrepentirse no de las acciones de los malos sino del silencio de los buenos. ¿No? El tomar consciencia -y esto los muchachos de la Shoá además lo trabajan muy bien cuando hablan del bullyng o del acoso-…
Exactamente, lo traen a algo muy actual.
… Que me pareció también como equipo de trabajo hicieron como un aterrizaje excelente a lo que es la vida cotidiana más natural de lo que puede ser un joven uruguayo, ¿no?, de un liceo. Esto de cuando uno de alguna manera participa con su presencia en un evento de este tipo y no lo interrumpe, no opera, está formando parte también de los que están perpetrando el hecho. Está permitiendo, está habilitando y es tan responsable. Esto cuesta mucho que se entienda Ana, cuesta mucho. Hay muchas poses sociales de gente, como esto que tú decías: «Ay, otra vez con este tema». No haría falta plantearla una y otra vez si estuviéramos seguros de que no estamos en riesgo de volver a caer en esto.
Por todo esto, cuando entrevisté a los chicos del Proyecto Shoá, les dije que sin duda, ellos están aportando a construir mejores ciudadanos uruguayos.
Sí, plenamente. Pero además porque estos jóvenes tienen esa dimensión también de traerlo a la vida cotidiana y de mostrar que esto no es un suceso aislado… Yo recuerdo una vez en clase cuando yo daba los talleres de Derechos Humanos que cuando estos chiquilines vinieron a trabajar, uno de ellos preguntó «¿Quién de ustedes se sintió discriminado?» y levantaron la mano un montón de chiquilines.
Claro, porque hay diferentes tipos de discriminación.
«¿Y por qué fue?», preguntaba. «Yo porque soy pobre», dijo una. «Yo porque soy pelirroja», «yo porque soy homosexual»… Pero empezaron a salir cosas que son de una diversidad pero que están en ese rango clasificatorio que a veces tomamos los seres humanos, de clasificar a los otros.
Etiquetar.
Etiquetarlos. Y que bueno, que son prácticas que están seminaturalizadas en la vida cotidiana y que si no están trabajadas te van llevando a esa imagen de que unos tienen más valor o poder que otros y que por lo tanto en el momento que quieran van a disponer de sus vidas, como sea, ¿no? Permitiendo o invalidando su capacidad de expresión social y aún más allá, como ocurrió acá. Ya simplemente decir «Los borramos de la faz de la Tierra». Así que ahí hay un eje de preocupación fuerte porque yo creo que en los tiempos que corren hay señales verdaderamente preocupantes y me parece que la educación tiene por delante el deber ético de la formación en este sentido, y de poner estos temas en la palestra, en la discusión, y a la búsqueda de información, y al reconocimiento de los compañeros como parte de una raza única como decimos siempre. Que es siempre y sencillamente la raza humana.