¿El BDS ayuda a los palestinos o promueve el odio?

20/Abr/2016

Por Israel, por: Sima Goel

¿El BDS ayuda a los palestinos o promueve el odio?

La gente que piensa que se afana por ayudar
a los palestinos podría, en vez de únicamente tratar de perjudicar a Israel,
considerar cómo asistir a los propios palestinos, cuyos líderes desvían el
dinero que reciben de otros países en concepto de ayuda. Los estudiantes
podrían considerar cómo crear industrias que mejoren el mercado laboral
palestino, y chequear los abusos a los derechos humanos en la sociedad
palestina, en vez de boicotear a compañías israelíes que emplean a miles de
palestinos.
Traducción del texto original: BDS: Helping
Palestinians or Promoting Hate?
Traducido por El Medio
El movimiento a favor del boicot, las
desinversiones y las sanciones (BDS) está muy ocupado promoviendo el
antisemitismo, y las universidades encabezan el ataque.
Por desgracia, los universitarios, los
sindicatos y los miembros del mundo del espectáculo que creen estar empleando
sus energías en pro del pueblo palestino podrían dedicar un momento a
comprender que están apoyando a políticos, tanto de los territorios palestinos
como de patrocinadores terroristas, que, en realidad, utilizan a los palestinos
como peones en una partida de ajedrez en la que las recompensas son petróleo,
dinero y poder.
Sí, sentimos el dolor de los palestinos, y
entendemos su sufrimiento. Pero también hemos visto cómo los estudiantes pueden
ser utilizados para fines políticos. A finales de los 70, cuando gobernaba el
sah de Irán, éste, como cualquier dictador, protegía su poder a toda costa. La
libertad de expresión y el debate no existían, lo que llevó a intelectuales y a
universitarios a rebelarse mientras clamaban “¡Viva la libertad!”. Los
universitarios son jóvenes e idealistas; apoyan a los que consideran oprimidos
dondequiera que estén.
Pero el régimen que sustituyó al sah era
aún más represor. Cada aspecto de la vida de todo iraní era controlado y
decidido por la República Islámica de Irán. Los iraníes fueron traicionados y
utilizados. Muchos inocentes prestaron su voz a un grupo que no los respetaba
pero que se valió de esas voces para imponer su propio programa político.
En Irán los estudiantes protestaban contra
el sah en nombre de la libertad, y sin querer contribuyeron a la llegada del
ayatolá Jomeini al poder. Cuando éste impuso el hiyab a todas las mujeres,
incluso las cristianas, las judías y muchas más tuvieron que ponérselo.
Controlaba cada aspecto de la vida de todo el mundo. No fue hasta más tarde
cuando muchos iraníes se dieron cuenta de que habían sido utilizados, y tras
las fraudulentas elecciones de 2009 dieron la vida (acabaron encarcelados o
muertos) tratando de protestar contra el régimen que habían contribuido a
crear.
Mientras los políticos palestinos tratan de
ganar la batalla de las relaciones públicas, quien sufre constantemente es el
pueblo palestino.
Los partidarios del BDS no tardan nada en
señalar a Israel como causante del sufrimiento de los palestinos. Lo que no
reconocen es la responsabilidad de los líderes palestinos por su corrupción y
su fracaso régimen. Tampoco reconocen que Israel es la única democracia
funcional de todo Oriente Medio, el único país de una inmensa región en el que
todos los ciudadanos (judíos, cristianos y musulmanes) están regidos por igual
por una misma ley y gozan de los mismos beneficios.
Por tanto, no compadezco en absoluto a
quienes apoyan el BDS: están ciegos para ver lo que representa ese movimiento
que impide que mejore la vida de los palestinos y no hace sino otorgar
legitimidad a los represivos gobernantes palestinos, que en muchos aspectos se
parecen a sus homólogos iraníes.
La paz necesita empatía; el movimiento BDS,
en su secreto propósito de destruir una nación libre y democrática, no promueve
sino el resentimiento, la división y el odio. En vez de promover el BDS, los
idealistas bienintencionados deberían pensar cómo podrían ayudar mejor a los
palestinos, cuyos líderes desvían la ayuda económica que reciben de otros
países. Los estudiantes podrían considerar cómo crear industrias que mejoren el
mercado laboral palestino en vez de boicotear a las empresas israelíes que dan
trabajo a miles de palestinos. Podrían hacer un esfuerzo por comprender cuál es
la verdadera situación y actuar en pro de una paz duradera en vez de persistir
en el error que ahonda el sufrimiento de los palestinos.