16-3-2011
La solución de dos estados independientes y vecinos, uno musulmán palestino y otro judío, Israel, no es ni será sencilla.
Los árabes nunca aceptaron la existencia de un estado judío y han invertido décadas en sembrar odio, guerras en el terreno, así como en las áreas diplomáticas y mediáticas universales.
En un escenario tan hostil, siempre hay acciones y reacciones, trabajosas negociaciones y movimientos de fronteras, como los han habido en todos los escenarios bélicos a lo largo de la historia.
La masacre de Itamar, donde palestinos han asesinado a una familia judía de padres y tres pequeños hijos, uno de ellos un bebé degollado junto al padre, no tiene justificación política, diplomática y cuanto menos mediática.
Ante las publicaciones de ayer, en que varios medios locales, titularon únicamente la respuesta israelí de construir más viviendas para asentamientos en Cisjordania, el Comité Central Israelita del Uruguay desea expresar que:
1-No se hace eco de los acontecimientos políticos israelíes. Al respecto de ello se encargarán sus ciudadanos, demócratas a ultranza, que sostienen un sistema de democracia ejemplar durante más de sesenta años de guerra en su país. Único ejemplo en el mundo, no sólo en el Medio Oriente.
2-Les recordamos a nuestros estimados órganos de prensa nacional, que la dimensión humana es lo primero que hay que preservar ante conflictos tan dolorosos y prolongados.
3-No se trata de buenos y malos, sino de dos pueblos en la compleja búsqueda de una convivencia, que sea cual sea la definición geográfica que resuelvan, los obligará a compartir muy juntos un pequeñísimo territorio.
4-Honramos a las víctimas de Itamar, les enviamos nuestras condolencias a la familia de las víctimas y hacemos votos para una pronta pacificación y vida serena para todos los habitantes de la región.
Editorial
16/Mar/2011